Despierta tus sentidos: la proeza artística de un grupo de criaturas en evolución

On the nature of things abre el espectáculo
On the nature of things abre el espectáculo Crédito: Carlos Villamayor
Constanza Bertolini
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9 de junio de 2018  

Despierta tus sentidos / Pilobolus / Director artístico: Renée Jaworski, Matt Kent / Director creativo: Mark Fucik / Bailarines: Nathaniel Buchsbaum, Krystal Butler, Nile Russell, Zachary Eisenstat, Heather Favretto, Jacob Michael Warren / Teatro coliseo: M. T. de Alvear 1125 / Próximas funciones: hoy, a las 20.30, y mañana, a las 17 / Nuestra opinión: muy buena

Más de treinta años después volvió Pilobolus, compañía estadounidense de danza que trabaja en un terreno donde proeza física, belleza formal, evolución, naturaleza y tecnología se miden y sacan el mejor promedio para su vasto repertorio de creaciones. Traen un espectáculo, Despierta tus sentidos, que traza un arco en su producción de cuatro décadas, desde hoy hacia atrás en el tiempo, y esa trayectoria no puede dejar de advertirse en la consolidación de una forma de trabajo con indagaciones muy propias y la actualización de ese estilo, a la vez.

Si envuelto en la música de Vivaldi, por ejemplo, el espectador de On the nature of things (2014) se animara a cerrar los ojos y volver a abrirlos en un pestañeo intencional, apenas más largo de lo habitual, se sorprendería frente a los cuerpos tallados, marmóreos, sobre un pedestal; congelado el movimiento en una imagen, cualquiera de esos desnudos, renacentistas, resultarían muy michelángelos. El caso es que si más tarde se repitiera el ejercicio, la sorpresa volvería de un modo absolutamente diferente: los mismos cuerpos, merced a un dispositivo de video, con soltura, desafío, humor, baten a duelo al ilusionismo y las leyes físicas en All is not lost. En cualquier caso admira la potencia, en lo clásico y lo contemporáneo, de los cuerpos despojados, como única materia o con la intervención de la tecnología como medio.

En esta segunda obra, Pilobolus se emparenta a los ojos de todos con Momix. Los dos grupos de danza son como hermanos separados en la infancia. A sabiendas o no de su relación (comparten uno de sus fundadores, Moses Pendleton), la conexión se establece más allá del trabajo físico: en el diseño, uso y exploración de objetos creados para causar asombro. En este caso, una mesa de vidrio sobre la que, como un plano, se desplazan los cuerpos de seis bailarines. Las coreografías, retransmitidas en pantalla por una cámara que desde el suelo captura la imagen, quiebran la noción de gravedad y lógica; esos hombres y mujeres pueden nadar como peces o volar como pájaros, ensayar formas inesperadas y abrir la ventana al humor. En definitiva, pilobolize, tal el verbo que en su diccionario define el hacer las cosas a su manera.

Los piloboli tan esculturales y elásticos son, antes que nada, criaturas en evolución, y esa idea es medular en la obra de la compañía, obsesionada con la naturaleza desde su germen: Pilobolus es el nombre de un hongo que estudiaba el padre de uno de los creadores del team. En los clips en video que se intercalan durante el espectáculo -cada pieza multimedia cuenta como obra, aunque no sean anotadas de esa forma en el programa- queda igualmente explícita la evolución como norte de sus experiencias. Con el cuarteto masculino Gnomen (1997) regresa la proeza física y, desde ese punto de vista, "sorprende" menos; sin embargo, cierra la primera parte del espectáculo un paso más allá en el parnering, la conexión entre las siluetas, justamente en una obra que aborda los lazos.

Tras el intervalo se extiende Day two (1980), un clásico a esta altura, creado en el instante previo a la salida de Pendleton del grupo hacia Momix, y lleva su firma. Aun si la ambientación sonora del inicio no trasladara la "acción" a un hábitat natural, sería imposible no ver la semejanza entre esos cuerpos y sus formas de moverse con la energía primaria de las especies. Después de todo, ellos se siguen preguntando hoy ¿qué más se puede hacer con la forma humana?

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