Robots o empleados de más de 50 años: cuál es el verdadero potencial del trabajo del futuro

La tendencia demográfica muestra cómo se extienden los años de vida saludable de las personas; a la vez, sin embargo, crece la cantidad de casos de discriminación en empresas
Sebastián Campanario
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10 de junio de 2018  

En un episodio de Seinfeld, la serie cómica más exitosa de la historia, el más "perdedor" del grupo de amigos, George Costanza, se lamenta: "Todavía no superé traumas de la adolescencia y ya tengo achaques de la vejez. Me salté por completo la vida adulta saludable".

La crisis de mediana edad es una fuente de humor recurrente en la sitcom que transcurre en Nueva York. En lo que va del año también se volvió un tema que gana protagonismo en la agenda de discusión económica y de políticas públicas. Así como en 2017 se destapó la olla de casos de discriminación por género en las empresas, en el último trimestre se multiplicaron las denuncias a compañías de primera línea (especialmente tecnológicas) que discriminan a las trabajadoras y trabajadores adultos. Con una participación estimada en un cuarto de la fuerza laboral para 2020, el segmento de los empleados de más de 55 años está llamando la atención de economistas de renombre, que lo ven como un área de desafíos y oportunidades que tiende a subestimarse en la conversación pública.

Para Tyler Cowen, uno de los economistas que mejor siguen la agenda de innovación, hay demasiado énfasis en el miedo a los robots y a los empleos que supuestamente reemplazarán, y muy poco en el desafío que enfrenta la fuerza laboral adulta. "Creo que la habilidad de identificar, movilizar y dotar de nuevas herramientas a los trabajadores adultos es la próxima fuente de ventaja competitiva más importante. Esto implicará revisar las nociones de mayor glamour en empresas vinculadas a cómo se valora a los jóvenes y a los cuadros más maduros", dice Cowen.

Para el coordinador del blog Marginal Revolution, uno de los sitios especializados más leídos online, hay una tendencia demográfica que no se puede ignorar: los años de vida saludable se están extendiendo y discriminar a personas de más de 50 años implica excluirlos de la mitad de su vida laboral, con costos de ineficiencia altísimos para toda la sociedad. "Esto no da tan buenos titulares como los de ?Los robots vienen por nuestros empleos', pero tal vez nuestra obsesión con el apocalipsis laboral causado por robots sea una forma de no enfrentar los desafíos que rodean a los empleados mayores en el mercado de trabajo", explica Cowen, quien es escéptico con la hipótesis de destrucción masiva de puestos de empleos por la automatización ("Japón y Estados Unidos tienen la mayor concentración de robots del mundo y están cerca del pleno empleo").

Cowen escribió en Bloomberg que habrá que revisar los incentivos económicos que predominan hoy en las empresas, porque muchos tienen un sesgo antiempleados mayores. Por ejemplo, la política de correlacionar sueldo con antigüedad hace que, a la hora de un ajuste, las capas más experimentadas de las compañías sean el blanco de despidos más fácil para mejorar los números.

La semana pasada se anunció el regreso de sir Martin Sorrell, excreador y CEO del grupo de comunicación WPP, al mercado publicitario con un nuevo conglomerado, S4 Capital. Sorrell, de 73 años, es visto como un ejemplo de cómo la edad es solo un número y de cómo a la hora de definir si conviene o no emprender la retirada del mercado laboral cada uno debería ser dueño de su propia historia, sin sesgos de mercado, prejuicios culturales o estrategias discriminatorias que lo condicionen.

La agenda de exclusión etaria está que arde con varias denuncias de alto perfil, que afectan principalmente a las empresas de tecnología.

Gigantes bajo la lupa

El gigante Intel está siendo investigado porque en un ajuste de 10.000 empleados la media de edad de los despedidos fue de 49 años, cuando el promedio de la compañía es de 43. Meses atrás ProPública, una agencia independiente que produce periodismo de investigación, publicó un detallado informe en el que dio cuenta de distintas prácticas de discriminación por edad en IBM. Con entrevistas a más de 1000 exempleados de la compañía, ProPública determinó que IBM eliminó más de 20.000 puestos de trabajo en los últimos años, y un 60% de los despidos fueron de personas de más de 40 años. A muchos de ellos se los revinculó luego con contratos temporales más flexibles y con menos cargas sociales. Facebook también tiene juicios por no mostrar adrede avisos de empleo a usuarios de más de una determinada edad. Amazon emitió un comunicado afirmando que había decidido levantar una campaña de esta red social porque la había encontrado "inconsistente con nuestra política de buscar candidatos en toda la población de más de 18 años".

En la Argentina, la discusión por discriminación etaria llegó al Conicet: 411 científicos que tienen sus proyectos pendientes de ser aprobado distribuyeron el mes pasado un documento titulado "Investigadorxs discriminadxs por edad". Su edad promedio: 37 años.

"Hay una gran oportunidad, sin duda muy relevante en la Argentina, que está lista para ser activada no bien nos animemos a derribar algunas barreras", cuenta a la nacion María Mujica, especialista en creatividad y, según Fast Company, una de las personas más innovadoras en América Latina. Mujica viene impulsando la agenda de emprendedores 50+: "La barrera más grande es cultural. Es mirar a esta generación en modo retirada. Es asumir que por la edad, las energías y la apertura al riesgo a emprender ya no están. Siempre sentí que eso no tenía sentido y ahora hay una multitud de estadísticas y papers nuevos que lo corroboran", agrega.

Según un reciente estudio de economistas publicado por el NBER, la edad promedio de emprendedores es de 41,9 años; y en el percentil más exitoso la media trepa a 45 años. Según Nesta, la agencia de innovación inglesa, para los emprendimientos liderados por 50+ la tasa de supervivencia de más de tres años es del 70%, contra el 28% de los emprendedores más jóvenes. En otro reporte reciente, la fundación Kauffman y el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) hallaron que, "contrariamente a la percepción generalizada de que el emprendedorismo es un campo para los jóvenes, el segmento etario con mayor actividad emprendedora es el senior".

Más allá de las estadísticas, dice Mujica, hay cada vez más casos de éxito para mostrar, que desafían prejuicios y barreras. Tres años atrás, Gustavo Nusenovich decidió dejar la comodidad de su cargo de CEO de NCR Argentina (una firma de tecnología por entonces con más de 700 empleados) para dedicarse a acelerar proyectos de innovación desde su firma Disruptive Consulting. Hoy, con 59 años, incuba y mentorea distintos proyectos con algún componente de tecnologías exponenciales, como realidad aumentada, etcétera. Su frase de cabecera es una que pronunció Alvin Toffler hace décadas, pero que sigue más vigente que nunca: "Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reprender".

sebacampanario@gmail.com

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