Juan Martín del Potro, después de Roland Garros: "Quiero que la vida me sorprenda, así lo disfruto mucho más"

En la cuenta del tandilense, quedar 4º en el ranking, como en 2009, luego de alcanzar la semifinal de un torneo Grand Slam que hace dos semanas no iba a jugar, es un saldo alentador
En la cuenta del tandilense, quedar 4º en el ranking, como en 2009, luego de alcanzar la semifinal de un torneo Grand Slam que hace dos semanas no iba a jugar, es un saldo alentador Fuente: AP
Ariel Ruya
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8 de junio de 2018  • 23:59

PARÍS.- El encuentro con Juan Martín del Potro se produce en una escalera, en uno de los rincones dentro del monumental complejo que tiene como cabecera el estadio Philippe Chatrier. Largas horas después de la derrota contra Rafael Nadal por 6-4, 6-1 y 6-2; largas horas después de haber alcanzado otra semifinal en uno de los grandes; largas horas después de aceptar que ser número 4 mundial es una de las grandes imágenes de este 2018.

"Metí un torneo inesperado, jugando muy bien, ganando buenos partidos. A partir del lunes me voy a ver número 4 del mundo, cuando hace 15 días no estaba ni en los planes venir acá. Estoy en buenas condiciones físicas, ahora voy a tener unos cuantos días para descansar y prepararme para el pasto: todo eso es muy bueno. Y además, ayudado por este resultado. Me da más energía y motivación, para ir por más cosas importantes en el futuro", confiesa, en el encuentro con LA NACION.

-Pasó una vida, te pasó de todo desde cuando accediste a las semifinales de 2009 de Roland Garros a hoy. Se cierra un círculo.

-Pasaron muchos años y muchas cosas en el medio. Me pongo a ver la película de diez años atrás y veo que estaba número 4 en el mundo, como hoy. Y con todo lo que transcurrió en el camino; la verdad, jamás lo hubiera pensado. Me voy de un torneo de Grand Slam, con una derrota en una semifinal, contra el número 1 del mundo, lo cual también en este momento de mi carrera significa mucho. Todo lo que me está pasando en mi trayectoria es sorpresivo. Y me gusta que así sea, sin ir planeando tanto los objetivos a cada paso. Quiero que la vida me sorprenda. Y así lo disfruto mucho más.

-¿Tiene otro valor cuando recordás que tiempo atrás estuviste a punto de colgar la raqueta?

-Mucha gente de mi máxima confianza me decía que no me retirara, aunque esa idea anduvo dando vueltas por mi cabeza. Me decían que lo intentara, que no me retirara porque era joven. Ellos sabían de mi fortaleza mental. Hoy, al verme, y como me ven los demás por este presente, luego de todo lo recorrido, a mí me pone muy feliz. No me olvido de mis amigos, de las personas cercanas, porque gracias a ellos yo sigo jugando.

-¿Qué cosas pusiste en la balanza para seguir intentándolo?

-El esfuerzo que hice para volver lo saben muy pocas personas. Sobre todo, a fines de 2015, sin entrenadores, acompañado de amigos. Y estando solo, peleándola solo, con gente que me ayudaba para que no aflojara, para que no bajara los brazos. Se trataba de lo que todos buscan en la vida: tratar de estar feliz. Y pude conseguirlo.

-¿Y te pasa todo eso por la cabeza cuando estás en un gran torneo o un gran partido, como éste?

-Cuando estoy más relajado, cuando estoy en casa, bajo un cambio y miro para atrás. Porque es como una película. Cuando estás participando, metido en esta burbuja que es tan exigente, no puedo pensar en otra cosa, hay que estar enfocado y no dar ventajas. Al salir de esta locura, se pueden ver otras cosas, disfrutar de otras cosas. Como siempre digo: hace dos años miraba todo por televisión, no sabía qué iba a ser de mi vida. Casi, casi, es un milagro que esté como estoy hoy.

-Llegar al número 4 mundial seguramente es una consecuencia de todo eso.

-Y sí. Porque cualquier persona que haya seguido más o menos mi carrera, mi historia, lo que fue para mí volver a jugar al tenis, nunca hubiera pensado que iba a volver a ese sitio.

-¿Sentís que es, de algún modo, una recompensa al sacrificio?

-Lo puedo tomar así. Mi cuerpo pasó por momentos duros y, por suerte, me toca estar otra vez ahí, arriba. Agradezco a la gente que no me dejó que me retirara hace un par de años, que me dio fuerza. Por más que el ranking no es mi prioridad, el hecho de estar entre los mejores del mundo es muy lindo. Los que están arriba son los mismos que estaban hace diez años, por eso son los mejores de la historia. Es una linda foto para ver.

-Ahora, lógicamente, la exigencia aumenta. Un título de los grandes, seguir escalando en el ranking. ¿Qué preferís, si tuvieras que elegir?

-Es normal la exigencia. A uno le piden siempre más. Lo que pasa conmigo le pasa a otros deportistas y en otros deportes. Así somos los argentinos: pasionales y nos gusta ir por todo. Personalmente, estar como número 4 del mundo y ver a Federer y Nadal arriba, y también a Zverev, es un orgullo. Estos torneos grandes son los que me gustan ganar, los que me dejan marcado en la historia. Como me pasó en el US Open, cuando gané hace casi diez años, ahora vuelvo a estar en una semifinal; son las cosas que más me gustan. Ahora, ojalá que pueda seguir en este nivel.

Por: Ariel Ruya

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