Albino Gomez recibió la Pluma de Honor en el Día del Periodista

Fue distinguido por la Academia Nacional de Periodismo por su compromiso con el ejercicio de la profesión y con la defensa de la libertad de expresión
Fue distinguido por la Academia Nacional de Periodismo por su compromiso con el ejercicio de la profesión y con la defensa de la libertad de expresión Crédito: flickr.com/photos/cariconsejo
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9 de junio de 2018  • 10:07

Periodista, escritor y diplomático, Albino Gómez recibió esta semana el premio Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo en reconocimiento de su compromiso con el ejercicio de la profesión y con la defensa de la libertad de expresión.

La distinción, que consistente en una artesanía especialmente creada por el reconocido platero Juan Carlos Pallarols, se entregó el Día del Periodista -7 de junio- en la Sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional .

"En primer lugar debo decir que estoy más acostumbrado a recibir críticas o silencios que premios, y mucho menos este extraordinario como el de hoy", reconoció Gómez en el comienzo de su discurso, en el que hizo memoria de sus inicios con la escritura. "Comencé a escribir en mi niñez, hace ya muchísimas décadas, lo hacía con una pluma que en ese lejano tiempo se llamaba pluma cucharita, con la cual hice mi primera composición sobre la vaca. Imagínense entonces mi sorpresa ante los saltos cualitativos de pasar de esa pluma a las siguientes biromes, a las lettera 22 que usábamos los periodistas en los viajes porque eran las máquinas de escribir más livianas antes de que aparecieran las ordenadoras, y que todo lo hecho en ellas contribuyera a recibir este enorme Honor, sobre todo por el altísimo nivel de mis muy admirados predecesores, tanto en el orden personal como en el intelectual".

Gómez agradeció al Presidente de la Academia, Hermenegildo Sabat, a sus vices Magdalena Ruiz Guiñazú y Lauro Laiño, y a todos sus integrantes; y a la Biblioteca Nacional, "hoy bajo una prestigiosa dirección", en alusión a Alberto Manguel . Y luego habló de la escritura más allá de los géneros, de la no ficción, citó a dos de los pilares del Nuevo Periodismo norteamericano como el recientemente fallecido Tom Wolfe y Gay Talese, y sobrevoló la discusión sobre lo público y lo privado.

Sobre la labor periodística, destacó: "La función social de la prensa es describir la realidad, sabiendo que la calidad de la democracia depende también de la calidad de los periodistas y de los medios, ya que el ejercicio legítimo de la libertad de información requiere de hechos verídicos para no defraudar el derecho de la sociedad a ser debidamente informada. Ya que el periodismo, como sostuvo Gabriel García Márquez, es el 'oficio más lindo del mundo' y sin embargo su ejercicio está sujeto a presiones, puede resultar muy peligroso, requiere calidad cultural y la necesidad imperiosa de transmitir credibilidad. También se ha dicho que mis novelas y cuentos suelen ser muy periodísticos, pero esa crítica me da una gran satisfacción". Gómez es autor de unos 35 libros, entre novelas, ensayos, poesía y textos periodísticos.

A lo largo de su carrera en el periodismo, fue director artístico de Canal 7, asesor de Canal 9 y de Canal 13, productor independiente de TV, conductor y comentarista político en radio y televisión; en medios gráficos jugó todos los roles, de columnista en revistas y diarios, editorialista y secretario de redacción, a corresponsal en los Estados Unidos. También se desempeñó en el ámbito universitario y dirigió la carrera de Periodismo en la Universidad de Belgrano.

En su extenso discurso del jueves, el premiado recorrió su historia: "Nací en Buenos Aires en 1928, como el Ratón Mickey, el colectivo como medio de transporte urbano y el diario El Mundo, poco antes de que Marcelo T. de Alvear fuese el último presidente radical que pudiera terminar su mandato, es decir hace 90 años", y en paralelo revisó al ritmo de su propia experiencia del país.

"Volviendo entonces a nuestro complicado presente -concluyó- sabemos que no será en el aislamiento que podamos consolidar nuestra independencia y autonomía, sino en una participación adecuada y justa en la producción y la distribución de la riqueza en el mundo. La soberanía total debemos interpretarla en las actuales circunstancias de total interdependencia, como un concepto relativo a la inserción que logremos en las grandes redes globales de la producción, el consumo, las comunicaciones, las finanzas, la ciencia y la tecnología, más un sistema nacional de educación moderno, porque todo el porvenir mundial tan cambiante que vivimos y que nos afecta, se está jugando todos los días en nuestras aulas. Que ni siquiera enseñan a convivir ni a pensar".

"Pero no debemos ser incorporados a esas redes globales que gobiernan el mundo sin nuestro consenso, sin autonomía, como enclaves o como sociedades subordinadas. La constitución de un vasto polo de desarrollo continental como el Mercosur, que pudiera erigirse en interlocutor fuerte con los grandes polos existentes, sería un aspecto clave para la afirmación de nuestra soberanía. Pero la pregunta es: ¿están hoy todos los sectores de nuestra sociedad dispuestos a encarar y discutir estos grandes temas? Al menos, yo hoy, lamentablemente, todavía no lo percibo, porque vivimos aferrados al pasado, y ya estoy hace rato jugando, a mi avanzada edad, tiempo de descuento".

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