Los giros del destino ya son habituales para Enzo Pérez, el jugador que nunca creyó tener el puesto garantizado pero estará en Rusia

Enzo Pérez fue titular en la semifinal de Brasil 2014 ante Holanda
Enzo Pérez fue titular en la semifinal de Brasil 2014 ante Holanda Fuente: Reuters - Crédito: DOMINIC EBENBICHLER
Juan Patricio Balbi Vignolo
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9 de junio de 2018  • 11:37

"Nunca estuve tan cagado como esa noche". Las palabras de Enzo Pérez sobre el partido con Ecuador en Quito que le dio la clasificación a la Argentina para el Mundial Rusia 2018 se contradicen con su actuación en la cancha: fue el mejor después de Lionel Messi, autor de un hat-trick. Pero lejos de creerse un puesto fijo por aquella noche de desahogo en la que se quebró hasta las lágrimas frente a las cámaras de televisión, el volante mendocino siempre supo que su lugar en la lista de 23 no estaba asegurado.

"Sampaoli dio un simple mensaje: el único asegurado es Messi. Todos los demás nos tenemos que ganar el puesto y hay 50 o 60 que pueden estar. Dependerá de lo que haga cada uno y lo que quiera el técnico. Por más que muchos digan que soy un jugador puesto, no me creo eso de que me gané el lugar. Y tampoco me quedo solo con haber hecho un buen partido con Ecuador. No soy un crack", le dijo a LA NACION en una entrevista en marzo, cuando era uno de los más apuntados ante un presente crítico de River. Hoy, las vueltas de la vida y la lesión de Manuel Lanzini, otro riverplatense, lo vuelven a depositar en un Mundial de la forma más inesperada. Pero los giros del destino ya son habituales para él.

Sin estar en su mejor nivel, Enzo viajará hoy mismo a Rusia para cumplir uno de los objetivos que se propuso al dejar el fútbol europeo después de cinco años: ganar consideración para poder ir nuevamente a la Copa del Mundo.

Consciente de que su nivel durante la última temporada no fue el que hubiera pretendido cuando llegó a Núñez en julio de 2017 por cuatro millones de euros como la gran estrella del mercado de pases, Enzo cumplirá uno de los objetivos que se propuso al dejar el fútbol europeo después de cinco años: ganar consideración de cara a Rusia para poder ir nuevamente a la Copa del Mundo.

Claro, quizás no llega como lo ideó o lo soñó, pero las sorpresas en su vida no son pocas: en Brasil 2014 no había jugado ni un solo partido hasta los 32 minutos del primer tiempo de los cuartos de final con Bélgica, cuando entró por la lesión de Ángel Di María. Es más, su presencia en el Mundial tampoco se debió a una continuidad y el técnico Alejandro Sabella sorprendió al incluirlo en la nómina definitiva, ya que solo lo había utilizado una vez en todo su ciclo: en septiembre de 2012, ingresó en lugar de Ezequiel Lavezzi para jugar 17 minutos en el empate 1-1 ante Perú como visitante.

Tengo que despertar del sueño. Quiero tratar de llegar a Rusia para ponerme a la orden del técnico y hacer fuerza de donde me toque para que las cosas salgan bien
Enzo Pérez

Después del partido con Bélgica, Sabella consideró que su actuación fue determinante y lo eligió como titular ante Holanda en la semifinal y frente a Alemania en la final. Una nueva vuelta del destino fue un salto inesperado para su carrera: Valencia le compró su pase a Benfica por 25 millones de euros en enero de 2015.

Cabeza fría y corazón caliente. Así se define Enzo, ese es su lema. Afrontar los partidos con temple y juego es una obligación para un futbolista que a los 32 años puede dar cuenta de instancias decisivas por su experiencia: jugó finales del Mundial, Copa Libertadores, Mundial de Clubes y UEFA Europa League. Y viene de cumplir uno de sus sueños más anhelados: ser campeón con River y ganarle la final Boca en la Supercopa Argentina.

Moldeable a distintos esquemas y jugador polifuncional (en River ha jugado como volante interno junto al cinco o más adelantado y también lo ha hecho por derecha e izquierda), Sampaoli lo había convocado por primera vez para la última doble fecha de Eliminatorias, ante Perú y Ecuador. En la Bombonera ingresó a los 25 minutos del segundo tiempo en lugar del lesionado Fernando Gago y en Quito fue titular y redondeó un gran partido, dando 31 pases con el 100% de efectividad, 20 en campo contrario y ocho a Messi.

Aquella noche terminó siendo otro guiño del destino para el mediocampista que acumula 11 partidos oficiales con la albiceleste (uno en las Eliminatorias Sudáfrica 2010, uno en las Eliminatorias Brasil 2014, tres en el Mundial Brasil 2014 y seis en las Eliminatorias Rusia 2018) y 12 amistosos, entre ellos los dos de la gira de noviembre del año pasado: fue titular ante Rusia y Nigeria.

"Yo no me creo eso de que soy socio de Messi en la Selección porque jugué un partido bien. Es mentira, socios son otros jugadores que han compartido muchas cosas con él, Xavi, Iniesta, Neymar. Creo que puedo ayudar y aportar en el equipo. Hay que tener un equilibrio, tanto en la autocrítica como en los elogios. Pero nosotros seguimos discutiendo a Messi, imagínate. Lo critican al mejor del mundo, ¿qué nos queda a nosotros? ¿Vos creés que yo me voy a poner mal porque dicen que soy un burro? No me importa, si lo critican a Messi", explicó Pérez en diálogo con LA NACION sobre el furor que produjo su actuación.

Pérez fue titular ante Rusia y Nigeria en la gira de noviembre
Pérez fue titular ante Rusia y Nigeria en la gira de noviembre Fuente: AP

"Nunca estuve tan cagado como ese día. Ni siquiera en la final del Mundial, porque estaba tranquilo y la quería disfrutar. Pero en Ecuador estaba cagado, nunca estuve así. Nerviosismo, ansiedad. fui cuatro veces al baño antes, suelo ir una sola vez. Tomaba mucha agua, no sabía qué hacer. Si no clasificábamos, por más que haya jugado solo dos partidos en las Eliminatorias, mi carita iba a aparecer. Como los prófugos, sos buscado (risas)", se sinceró el volante. "No le importa a la gente si jugaste 15 minutos, aunque se la agarren con otros, vos vas a estar. Encima la entrada en calor en la altura que te falta el aire, el campo estaba malo. todo en contra. Eso sí, cuando entro a la cancha, me enfoco en el partido. Nos hicieron el gol, nos miramos a la cara y nos dijimos: 'vamos que falta, hay que meterle, y nos la tenemos que jugar'. Nos fuimos soltando cuando empezaron a salir las cosas".

Desde el lunes, el hombre de River se encuentra en Buenos Aires entrenando con el preparador físico Marcelo Frezzini (conocido de Estudiantes de La Plata) luego de unas vacaciones en Brasil junto a su esposa Florencia y una pareja amiga. Ahora, está armando las valijas para viajar a Rusia.

"Primero que nada, tengo que despertar del sueño. Lamentablemente entro por la lesión de un compañero y aprovecho para desarle lo mejor en la recuperación a Manu. Quiero tratar de llegar a Rusia para ponerme a la orden del técnico y hacer fuerza de donde me toque para que las cosas salgan bien", dijo Pérez en diálogo con TyC Sports. "Estuve unos días sin hacer nada después del último partido en la Copa. Pero el profe de River nos da un plan de trabajo y hace cinco días que me estoy moviendo con un profe, aunque no es lo mismo estar en competencia que entrenar. Estoy esperando que se resuelva todo para estar lo antes posible".

Sin tener su mejor rendimiento ni su mejor presente, Enzo afrontará su segundo Mundial. Un nuevo desafío para un jugador acostumbrado a afrontar momentos cúlmines e inesperados.

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