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En contra de los prejuicios, en favor de la verdad

Es quizá la novelista canadiense más famosa. Su novela El cuento de la criada , llevada al cine por el director alemán Volker Schlöndorff, causó conmoción en los Estados Unidos por la audacia de sus planteos. Desde el comienzo de su carrera luchó por la dignidad humana y por el respeto de la naturaleza.
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24 de mayo de 2000  

CUANDO escucha que es difícil encontrar sus obras en librerías de Buenos Aires, parece reflexionar en voz alta: "Tendría que ir a la Feria del Libro. Me invitaron varias veces, pero es una época en la que siempre estoy muy ocupada". Margaret Atwood (60 años) está acostumbrada desde hace tiempo no sólo a ser la escritora canadiense más reconocida en su país, sino también en el mundo (su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas). Así lo demuestra la deferencia respetuosa con que se dirige a ella el personal del pequeño restaurante de Toronto en que se desarrolla la entrevista.

Desde los comienzos de su carrera, los trabajos de Atwood tuvieron eco inmediato. "En ese sentido, me considero afortunada. Cuando yo empecé a escribir, en 1956, no pasaba por mi imaginación la idea de que algún día podría llegar a vivir de la escritura. En Canadá no había nadie en esa situación." Ya su libro de poesía The Circle Game , publicado inicialmente cuando ella tenía 25 años, se agotó en un breve lapso y obtuvo en 1966 el Gobernor General´s Award, el premio literario más importante de Canadá. "Yo estaba pasmada. Mis compañeras de habitación en Harvard tuvieron que prestarme un vestido y ocuparse de mi peinado para que fuera a recibir el premio."

No menos exitosa resultó su primera novela, The Edible Woman (1969, extrañamente aún no traducida al castellano). "La protagonista se identifica con lo que consume la sociedad en que ella vive, especialmente con la comida. A partir de esa identificación, se ve a sí misma más como lo consumido que como consumidora y deja de comer." El movimiento feminista canadiense, que a fines de la década del 60 empezaba a organizarse, y varias escritoras de los Estados Unidos tomaron a Atwood como ejemplo, como una nueva posibilidad de escritura. "Cuando yo escribí ese libro, entre 1965 y 1969, no existía ningún movimiento feminista. Sucedió que el editor al que le envié el manuscrito, después de dirigirme rápidamente una carta de felicitación, no volvió a contestarme. Cuando gané el premio con mi libro de poesía y mencioné en un reportaje que tenía esa novela inédita, el mismo editor me llamó para pedírmela. Así y todo la novela demoró otro año y medio en aparecer."

Atwood siempre ha buscado despegarse de la etiqueta de escritora feminista pero, por supuesto, hay muchos reclamos del feminismo que comparte: "Soy feminista en un sentido amplio, como parte de una preocupación mayor: la defensa de la dignidad humana. Pero yo soy escritora, no propagandista". Uno de los aspectos del movimiento feminista estadounidense que ella ha criticado es la falta de atención a las particularidades nacionales e individuales. De todos modos, la mayoría de las obras de Atwood están planteadas desde el punto de vista de los personajes femeninos. "Siendo mujer, simplemente debe de resultarme más fácil escribir desde la perspectiva femenina."

Probablemente, la historia personal de Atwood explique en buena medida su independencia con respecto a las líneas generales del feminismo. "Pasé buena parte de mi infancia en una casa que estaba aislada en medio de un bosque -recuerda- y cuando mi padre, que era biólogo, se ausentaba largamente por razones de trabajo, mi madre quedaba a cargo de todo, lo que no es poco decir en un lugar donde había osos y otros animales peligrosos. Mi madre sabía disparar un arma, usar arco y flecha, pescar. En mi casa, nunca se me dijo que yo no podía hacer algo por ser mujer. Tampoco mi hermano mayor me habría dicho eso, porque además se habría quedado sin la única compañía posible para jugar."

Es interesante señalar que desde hace tiempo, buena parte de los escritores canadienses más destacados pertenecen al sexo femenino. "Cuando fundamos la Unión de escritores, en la que había tantos hombres como mujeres, el problema fundamental que nos convocaba a todos era tratar de que los libros de autores canadienses se vendieran, explica Atwood, que fue posteriormente presidenta de la Unión de escritores del Canadá (y del PEN Club local) y tuvo activa participación pública en la lucha para que la industria editorial nacional no pereciera barrida por la de los Estados Unidos.

El carácter señero de la figura de Margaret Atwood dentro de la literatura canadiense es incluso anterior a esas actividades. En 1972, el mismo año en que apareció su segunda novela, Resurgir (Muchnik, 1994), la escritora reunió parte de sus materiales de trabajo destinados a un curso que acababa de dictar en la York University de Toronto, y les dio forma de libro con el título de Survival: A Thematic Guide To Canadian Literature . Ese libro vendió en un año treinta mil ejemplares y produjo un amplio debate. "Hablar de literatura canadiense parecía en ese entonces un oxímoron. No se enseñaba prácticamente en ningún lado. Mi idea fue hacer un libro que no estuviera dirigido a los académicos sino a los lectores. Trataba de probar que existía una literatura canadiense, con sus particularidades, y que no era una mala copia de la británica o de la estadounidense. Canadá era una ex colonia que, después de la Segunda Guerra Mundial, había empezado a ganar en autoconfianza y a considerar más claramente la amenaza que significaba tener un vecino tan poderoso como los Estados Unidos. Pero en los años sesenta, apenas se publicaban unos pocos libros de poesía en pequeñas ediciones y algunas novelas en ediciones de mil ejemplares a lo sumo. Ahora hay centros de estudio de la literatura canadiense en una cantidad de países y varios autores locales ampliamente conocidos en todo el mundo como Carol Shields, Alice Munro, Mordecal Richle, Michael Ondaatje."

La obra de Ondaatje alcanzó gran difusión internacional gracias a la versión cinematográfica de su novela El paciente inglés. Algo similar le sucedió a Atwood con la adaptación a la pantalla de El cuento de la criada (Seix Barral, 1985 y Sudamericana, 1987). La versión fímilca de ese libro, con guión de Harold Pinter y dirección de Volker Schlöndorff, fue una especie de succés á scandale. La novela ya había pasado a formar parte de la lista de best sellers en los Estados Unidos y, con el lanzamiento del film, se vendieron muchos más ejemplares. La acción de esa novela se desarrolla en un futuro más o menos cercano. Sectas cristianas fundamentalistas han tomado el poder en una zona de los Estados Unidos e imponen un régimen totalitario en el que las mujeres que aún conservan su fecundidad son tratadas literalmente como máquinas de procrear. La película produjo una verdadera conmoción en los Estados Unidos. "En las compañías distribuidoras se recibieron amenazas de muerte -recuerda Atwood- pero yo personalmente no tuve ningún problema."

Los últimos títulos deAtwood distribuidos en la Argentina son el volumen de cuentos Chicas bailarinas (Lumen, 1997) y Alias Grace (Ediciones B, 1998). A propósito del primero, un crítico definió a Atwood como "una antropóloga proveniente de otro mundo". En cuanto a Alias Grace , marca la peculiar incursión en la novela histórica de una autora que siempre experimentó con los subgéneros novelísticos. En esa novela, Atwood retoma dos de sus antiguos intereses. Por un lado, la literatura inglesa de la época victoriana, a la que consagró parte de sus estudios universitarios. Por el otro, la vida de Susanna Moodie, una autora del siglo XIX. La historia gira en torno a Grace Marks, una adolescente proveniente de Irlanda que se ve complicada en el asesinato del patrón y del ama de llaves de la casa donde trabaja.

"La escritora en la que se inspira mi libro de poemas Los diarios de Susanna Moodie (Pretextos, 1991), una inmigrante inglesa, visitó a Grace Marks en la prisión y luego incluyó en un libro suyo una versión de la historia de Grace. En los años setenta, la televisión canadiense me encargó un guión sobre ese asunto y yo lo hice siguiendo la versión de Moodie. Después me ofrecieron hacer una obra de teatro sobre el mismo tema, pero abandoné el proyecto. A principios de la década del noventa, mientras estaba en Suiza promocionando uno de mis libros, se me apareció la imagen de una escena y la escribí. Después investigué el caso en archivos, para no quedarme solamente con la versión de Moodie. Fue muy interesante porque las opiniones de la época sobre los hechos y sobre la culpabilidad de la muchacha están llenas de contradicciones y de meros rumores. Eso me dejó abierto mucho campo de acción."

Las novelas Daño corporal y El cuento de la criada (Sudamericana) son los dos únicos libros de Atwood publicados en la Argentina, y hace tiempo agotados. Mejor suerte tuvo la escritora en España. Allí se han traducido cinco de sus nueve novelas, sus cuatro colecciones de cuentos y uno de sus trece libros de poemas. Atwood también ha escrito cuatro obras ensayísticas (entre ellas Survival... ), cinco libros para niños, guiones de cine y televisión, libretos para composiciones musicales e innumerables reseñas y artículos periodísticos. Durante los primeros años de su carrera, enseñó en distintas universidades canadienses y de los Estados Unidos. Desde 1973, cuando se divorció de su primer marido, convive con su colega y compatriota Graeme Gibson, con quien tuvo una hija, nacida en 1976. Mediante un toque de humor, Atwood busca disminuir la impresión que produce semejante curriculum: "Es porque ya soy muy vieja y empecé muy joven".

Perfil

  • Formación: Margaret Atwood nació en Ottawa el 18 de noviembre de 1939. Su padre era un entomólogo que llevaba a su familia a los bosques para que lo acompañaran mientras él se dedicaba a investigar en su especialidad. De ese temprano contacto con la naturaleza surgen las hermosas descripciones de paisajes y animales en la obra de la escritora. Mientras los Atwood vivieron en en el campo, Margaret tuvo como maestra a su madre. Le encantaba leer cuentos de Poe y de los hermanos Grimm. Después estudió en la University of Toronto y en la Harvard University en Cambridge, Massachusetts. En su juventud, se ganaba la vida como titiritera. Con el premio que recibió por su primer libro de poesía, The Circle Game , se compró una máquina de escribir eléctrica.
  • Obras: Atwood ha escrito varios libros para niños: Up in the tree, Anna´s Pet y Princess Prunella , entre otros. Algunas de sus novelas son The Edible Woman , Resurgir , Doña Oracle , Daño corporal , El cuento de la criada , La novia ladrona , Alias Grace .
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