Los beneficios del acceso al aborto legal y seguro

Laura Laski
Laura Laski PARA LA NACION
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13 de junio de 2018  • 00:15

Por Laura Laski y Ernestina Coast

"El aborto existe y no lo podemos soslayar", dijo el ministro de Salud Adolfo Rubinstein en su testimonio durante el histórico debate que se está desarrollando en la Argentina sobre la despenalización del aborto. "La evidencia es muy sólida respecto a que la despenalización reduce la mortalidad materna y el número de abortos totales. De alguna manera tenemos que actuar", dijo.

Por demasiado tiempo, las mujeres y las familias en todo el país han soportado la carga de una legislación restrictiva que ha costado innumerables vidas, ha socavado el derecho de las mujeres a la autodeterminación y ha minado los significativos avances que el país ha logrado en materia de salud pública en las décadas pasadas. Ahora, por primera vez desde la restauración de la democracia, la Argentina tiene una oportunidad real de escribir un nuevo capítulo de su historia.

El aborto seguro es un elemento de importancia crítica en los servicios de salud. Por esta razón, un grupo multidisciplinario de expertos de diferentes partes del mundo incluyó la atención al aborto seguro como un componente central de una nueva agenda global para la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Convocada por la importante revista médica The Lancet y el Guttmacher Institute, organización de investigación con sede en los EE.UU., la Comisión Guttmacher-Lancet planteó en un informe publicado el mes pasado una nueva visión para lograr el acceso universal a la salud y los derechos sexuales y reproductivos. El informe de la Comisión presenta y se fundamenta en décadas de investigación que muestran que el avance de la salud y los derechos sexuales y reproductivos es esencial para que los países puedan tener un progreso social y económico sostenible, así como para preservar los derechos humanos de todas las personas.

Los datos más recientes confirman que las leyes de aborto restrictivas no están asociadas con menores tasas de aborto. Por el contrario, la tasa promedio de aborto, en aquellos países donde el aborto está completamente prohibido o donde solo se permite para salvar la vida de una mujer, es de 37 abortos por 1000 mujeres en edad reproductiva, en comparación con 34 por 1000 en países en donde el aborto es legal en términos amplios. Las tasas más bajas de aborto en el mundo se encuentran en Europa del Oeste y del Norte en donde la mayoría de los países tienen leyes liberales de aborto. En general, de los 50 países clasificados por Naciones Unidas como "desarrollados", 41 permiten el aborto sin restricción por cualquier causa o por razones socioeconómicas. La incidencia del aborto ha disminuido en esos países a lo largo de varios años, debido en gran parte a una mayor disponibilidad y uso de la anticoncepción moderna. En contraste, el número de abortos ha permanecido aproximadamente sin cambio en las regiones en desarrollo, en donde las mujeres enfrentan mayores dificultades para obtener servicios anticonceptivos de alta calidad.

Mientras que legalizar el aborto no aumenta las tasas de aborto, sí hace que los abortos ocurran de manera más segura. De hecho, un estudio conducido por la Organización Mundial de la Salud y el Guttmacher Institute concluyó que la gran mayoría de abortos son seguros en los países en donde el aborto es legal en términos amplios y son inseguros en los países en donde está altamente restringido. De manera creciente, los gobiernos están reconociendo los beneficios de legalizar el aborto bajo un conjunto amplio de causales. Desafortunadamente, el impacto devastador de la legislación restrictiva ha quedado crudamente demostrado en la Argentina, en donde el aborto inseguro sigue siendo la principal causa de mortalidad materna.

Esas muertes son totalmente evitables. La Comisión Guttmacher-Lancet concluyó que satisfacer las necesidades de anticoncepción moderna, aborto seguro y servicios de salud materna e infantil en los países en desarrollo, costaría solamente 9 dólares por persona por año. Una inversión factible, especialmente si se toma en cuenta que la mitad de ese monto ya se está invirtiendo en cubrir el costo de los niveles actuales de atención.

Los beneficios de invertir en salud y derechos sexuales y reproductivos -incluido el derecho al aborto seguro-son enormes. Los datos más recientes muestran que satisfacer por completo la necesidad de anticoncepción moderna en los países en desarrollo y asegurar que las mujeres embarazadas y sus recién nacidos reciban servicios esenciales, resultaría en una disminución del 80% en muertes de recién nacidos y en una disminución del 73% en muertes maternas con respecto a los niveles de 2017. Más allá de mejorar la salud de las personas, la evidencia subraya que el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva de alta calidad aumenta la productividad y el ingreso familiar, fomenta la igualdad de género y tiene beneficios multigeneracionales al mejorar también la salud y el bienestar de los hijos.

En lo que se refiere a los derechos sexuales y reproductivos, la Argentina ha sido un líder regional por mucho tiempo. Desde impulsar la educación integral en sexualidad para la gente joven, hasta reafirmar el derecho de todas las personas a definir libremente y expresar su propia sexualidad e identidad de género, los cambios en las políticas que el país ha adoptado a lo largo de los años han significado una diferencia fundamental para la salud y el bienestar de su gente. La evidencia es clara: mejorar el acceso al aborto legal y seguro protege la salud de las mujeres y haría que la Argentina, una vez más, marque el camino a seguir en la región.

Ernestina Coast es profesora asociada de Estudios de Población en la London School of Economics and Political Science e integra la Junta Directiva del Guttmacher Institute; Laura Laski es médica sanitarista argentina, ex jefa de Salud Sexual y Reproductiva en el Fondo de Población de Naciones Unidas e integrante de la Comisión Guttmacher-Lancet

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