Ocupación plena y asistencia integral, ejes de la nueva cárcel para presos de entre 18 y 21 años

Vista de la construcción de la nueva Unidad Modelo de Jóvenes, junto a la Unidad 41 de Campana, de diseño clásico de panóptico
Vista de la construcción de la nueva Unidad Modelo de Jóvenes, junto a la Unidad 41 de Campana, de diseño clásico de panóptico Crédito: Gobernación bonaerense
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11 de junio de 2018  • 22:24

Es una apuesta fuerte y novedosa: una cárcel exclusiva para presos de 18 a 21 años, que estén condenados o procesados por delitos cuya expectativa de pena máxima sea de cinco años, en la que estén ocupados todo el día, con estudio, talleres de oficios, deporte y cultura, en la que reciban de parte de profesionales especialmente capacitados, una asistencia integral en salud, tratamiento de adicciones y contención.

El diagnóstico es que casi la mitad de los 40.161 reclusos que hay en la provincia de Buenos Aires tiene menos de 29 años, y que en un contexto de superpoblación carcelaria esa población joven, proveniente de contextos sociales difíciles, con fuertes carencias familiares y educativas, hiperactiva e impulsiva, atravesada por las adicciones, es poco menos que un polvorín. El hacinamiento atenta contra la plena ocupación de los internos, potencia la conflictividad y hace que los agentes, más que ocuparse de la asistencia y el tratamiento, se concentren fundamentalmente en la seguridad intramuros. Y la convivencia de presos de distintas edades y condenas -con la consecuente diferencia en expectativa de vida y de salidas- propicia conductas disfuncionales e, incluso "pactos de autoridad". Por eso, juzgan las autoridades provinciales, es hora de probar con sistemas asistenciales novedosos, segmentados, para poder medir su efectividad a futuro y hacer un seguimiento personalizado de los internos.

El objetivo es que, llegado el momento -por sentencia cumplida o por salidas anticipadas-, esos jóvenes asistidos con métodos especiales, amplios recursos y entornos favorables puestos a disposición, puedan reinsertarse en la sociedad con herramientas suficientes como para no volver a ser tentados por la vida del delito o por el camino de la violencia. ¿El norte? reducir drásticamente la reincidencia.

Ese programa de doble eje -ocupación plena y abordaje asistencial intensivo-, que hoy alcanza a 1695 internos "jóvenes adultos" alojados en más de media docena de establecimientos carcelarios de la provincia, tendrá una puesta en práctica inédita en la nueva cárcel que se está terminando de construir en Campana, al lado de la Unidad 41, en el kilómetro 5,5 de la Ruta 6. Allí funcionará la Unidad Modelo para Jóvenes, que desde principios del año próximo acogerá a 616 jóvenes en instalaciones que mostrarán, como particularidad, que la superficie destinada a celdas será prácticamente la misma que la que ocuparán las aulas donde estudiarán y se capacitarán y los pabellones donde recibirán asistencia de todo tipo.

Serán tutelados por personal especialmente capacitado para actuar en el contexto de este programa: serán 400 agentes, dedicados unos a la seguridad y otros, a la asistencia y tratamiento, bien diferenciados. En la Unidad Modelo para Jóvenes la relación será de un agente cada 1,5 internos. En el resto del sistema penitenciario es de 1 a 4.

"Desde que asumimos tomamos el compromiso de aumentar la asistencia y el tratamiento de los internos. Pero entendimos que no era posible calificar el impacto y los resultados de las políticas de resocialización adoptadas si no podíamos tener un parámetro de medición. Analizamos otras dos experiencias, una de Alemania y otra de Estados Unidos, y decidimos enfocarnos con este grupo etario que es el que más expectativa de vida tiene y, al mismo tiempo, el que supone la población más riesgosa por las características intrínsecas de la juventud", explicó a LA NACIÓN el ministro de Justicia bonaerense, Gustavo Ferrari.

Algunos números permiten entender a qué se refieren las autoridades cuando hablan de una "bomba de tiempo" que hay que buscar desactivar en el cortísimo plazo con un arsenal de recursos del Estado: el 82% de la población carcelaria no tiene estudios secundarios completos, muchos no terminaron la primaria y hay, incluso, analfabetos.

Entre los 3402 "jóvenes adultos" alojados en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), el 58% carga con acusaciones por delitos contra la propiedad (en su mayoría, con armas), el 12%, con homicidios -consumados o en grado de tentativa- y el 11%, por casos relacionados con drogas. Prácticamente todos tienen, en mayor o menor medida, problemas de abuso de estupefacientes. Vienen de hogares desintegrados o disfuncionales, carecen de proyección en cuanto a su expectativa de vida y progreso. En charlas intramuros admiten que, antes de ser atrapados por el brazo de la ley, cometer un delito tras otro -hasta veinte por semana- era su forma de vida asumida.

"Tenemos que romper esa lógica de falta de expectativa poniendo todos los recursos disponibles para asistirlos y dotarlos de herramientas que les permitan tener oportunidades una vez que cumplan sus penas. Estamos trabajando con varios ministerios y dependencias de la Nación y de la provincia, con fundaciones e incluso con empresas para poder hacerles un fuerte acompañamiento cuando salgan. Porque el que no consiga entrar en el mercado formal puede ser rápidamente captado, una vez más, por quienes viven del delito", precisó Ferrari.

Mientras, el equipo que capitanea el jefe de Gabinete de Ferrari, Fernando Manzanares, ya está en proceso de selección de los 616 internos que ocuparán la unidad en 2019. Son internos que se inscribieron como voluntarios en el programa; pasaron las etapas previas de preselección y consolidación, cumplen estudios y capacitación en los penales en los que ahora están alojados y esperan entrar en la fase de pre-egreso en la Unidad Modelo para Jóvenes.

Los seleccionados deben firmar un "acta de conformidad"; así, se comprometen a cumplir pautas de convivencia alejadas de la violencia interpersonal, cumplir horarios y actividades y mantener su aseo personal y la limpieza y cuidado del edificio.

Infraestructura

La Unidad Modelo para Jóvenes tiene una distribución del espacio que rompe con el molde clásico de las cárceles de tipo panóptico, como, por ejemplo, la lindera Unidad 41 de Campana, con sus pabellones en círculo dominados desde el centro por el área de control, según explicaron las autoridades bonaerenses.

Vista del interior de uno de los pabellones de alojamiento de la nueva cárcel, en los que se ve las puertas de las celdas (para cuatro internos, con baño privado) y la luminosa sala de estar
Vista del interior de uno de los pabellones de alojamiento de la nueva cárcel, en los que se ve las puertas de las celdas (para cuatro internos, con baño privado) y la luminosa sala de estar Crédito: Gobernación bonaerense

Esta contará con cuatro módulos en forma de L, con un playón polideportivo en el centro, apto para la práctica de fútbol, básquet y vóley. También se hará articulación con Los Espartanos en la práctica de rugby, experiencia ya asentada en el ámbito carcelario bonaerense, de amplia aceptación. La zona de pabellones de alojamiento contará con vastas entradas de luz natural. Tiene celdas para cuatro internos cada una, con baño privado, y un área de estar.

Delante, las aulas en las que podrán completar, a través de programas intensivos ideados por el Ministerio de Educación de la provincia, los estudios primarios o secundarios incluso en un año. Las aulas pueden recibir hasta 480 alumnos en un solo turno. Detrás estarán situados los galpones donde se darán cursos y capacitaciones en oficios de alto requerimiento en el mercado laboral: plomería, electricidad (los presos de la cárcel de Olmos, por ejemplo, realizan la práctica cambiando todo el cableado del penal), mecánica de motos y de autos. Los talleres ocupan 800 m2 (son los más grandes en todo el SPB), con capacidad para 200 internos. y habrá

Además de amplios espacios para huertas orgánicas (de las que se espera que crezcan frutas y verduras para el consumo interno del penal) habrá un centro ambulatorio para el tratamiento de adicciones y una unidad de atención sanitaria. También, amplios espacios para reuniones grupales y para las visitas familiares e íntimas, en entornos que buscan favorecer la revinculación, según se explicó.

La seguridad estará provista por un sistema de videovigilancia a través un Centro Integral de Monitoreo. Además, habrá controles biométricos tanto para el presentismo de los agentes como para el control de accesos y visitas.

Etapas del programa

Según detallaron las autoridades penitenciarias, para ingresar en el programa de la Unidad Modelo para Jóvenes los aspirantes deben firmar un "acta de conformidad"; con esa rública "se comprometen a cumplir pautas convivenciales, como el cumplimiento de horarios y actividades del pabellón, la asistencia a las actividades educativas, laborales, de capacitación y deportivas, más las reglas relacionadas al aseo personal, la limpieza de lugares comunes y el cuidado edilicio". El incumplimiento de las normas, el abandono de las actividades educativas, laborales o deportivas implicarán la exclusión del programa.

La selección entre los 1695 voluntarios del programa es realizada por la Dirección General de Asistencia y Tratamiento del SPB y, según se explicó, se tendrán en cuenta los distintos informes criminológicos y de conducta, además de las entrevista personales.

Actualmente se realiza con reclusos del SPB. Pero el Ministerio de Justicia trabaja con el área de Minoridad del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia para articular programas e insertar en este sistema a los adolescentes que egresan de institutos de menores. Se prevé que los voluntarios que lleguen al nuevo penal de Campana pasen un año y medio, en promedio, dentro del programa, y que quienes lo sigan mientras están alojados en otros penales lo transiten aproximadamente tres años.

El programa tiene etapas secuenciales y progresivas: la primera etapa, de Admisión, busca que el interno incorpore las reglas básicas de convivencia y respeto. La segunda, de Tratamiento, implica que el interno estudie y se capacite en algún oficio o participe de un espacio laboral. Y en la última, denominada Proyecto Ciudadano, se busca la consolidación del tratamiento integral, debiendo realizar, además de las actividades propias, aquellas tareas comunitarias que tiendan al bienestar del grupo y a convivir con responsabilidades.

Se espera que los internos proyecten y planifiquen objetivos realistas para su vida en libertad y que demuestren la adquisición de conocimientos en su etapa de formación dentro de la unidad. Y que el programa diario de estudio, a cumplir indefectiblemente, les dé una estructura de vida que les sirva de guía al recuperar la libertad.

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