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En EE.UU., las críticas y el escepticismo matizaron el avance de la cumbre con Kim

Trump, durante la conferencia de prensa antes de regresar a Estados Unidos
Trump, durante la conferencia de prensa antes de regresar a Estados Unidos
Rafael Mathus Ruiz
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12 de junio de 2018  • 11:41

WASHINGTON.- La histórica cumbre del presidente Donald Trump con el dictador norcoreano Kim Jong-un fue bienvenida en Estados Unidos como un avance, un primer paso que desactivó -por ahora- el riesgo de una guerra termonuclear de consecuencias inconmensurables. Pero el "éxito" declarado en Singapur quedó rápidamente matizado por críticas, y una buena dosis de escepticismo.

La principal crítica: Trump entregó mucho y obtuvo poco o nada a cambio, y cubrió de elogios a Kim, uno de los dictadores contemporáneos más brutales, dándole la legitimidad que tanto ansiaba. Eso, apenas dos días después de su desplante a los aliados históricos de Estados Unidos en la cumbre del G-7 en Canadá.

El escepticismo: pese al avance, y al compromiso para "desnuclearizar la península coreana", el documento final de la cumbre es flaco: carece de una definición precisa sobre la desnuclearización -que tiene significados distintos en Pyongyang y Washington-, una hoja de ruta, metas concretas o mecanismos de verificación. Una declaración de deseos huérfana de detalles, que, además, omite mención alguna a las atrocidades cometidas por el régimen de Kim.

"Esto es muy decepcionante", escribió en Twitter Bruce Klingner, analista de la Fundación Heritage, uno de los think tanks de Washington más alineados con el gobierno de Trump. Klingner trabajó 20 años en los servicios de inteligencia. "Cada uno de los cuatro puntos principales estaba en documentos anteriores con Corea del Norte, algunos de una manera más fuerte y más abarcadora", explicó.

Klingner dijo incluso que el punto sobre desnuclearización es más débil que el lenguaje utilizado durante la última ronda de negociaciones, el llamado Diálogo de los Seis. Y remarcó que el gobierno de Trump borró lo que siempre exigió: que fuera "completa, verificable e irreversible".

"La declaración de la cumbre de Singapur es esencialmente aspiracional: no hay definiciones de desnuclearización, ni cronogramas, ni detalles sobre la verificación. Lo que es más perturbador es que Estados Unidos concedió a cambio algo tangible, los ejercicios militares de Estados Unidos-Corea del Sur", apuntó Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores.

El senador Marco Rubio, una de las voces más escuchadas del elenco republicano en política exterior, quien además tiene buena llegada a la Casa Blanca, se anotó rápidamente entre los escépticos con una seguidilla de mensajes. Y acusó a Trump de "enmantecar" con elogios a Kim, al que denostó.

"Espero estar equivocado, pero todavía creo que nunca van a entregar sus armas nucleares y misiles a menos que crean que no hacerlo dispara una reacción para terminar el régimen", escribió el senador. Luego publicó un artículo del periódico New York Times con un detalle de las violaciones de derechos humanos de Pyongyang, y continuó: "Cualquier 'acuerdo' que en última instancia no ponga a estas atrocidades bajo Kim Jong-un no es un buen acuerdo", insistió.

Bill Richardson, exgobernador de Nuevo México y uno de los políticos que mejor conoce el conflicto con Corea del Norte criticó la decisión de suspender los ejercicios militares con Seúl, que Trump tildó de "juegos de guerra" y "provocativos", al afirmar que mejoraban la seguridad nacional del país. También se frustró con la falta de detalles."No vi mucha carne en los huesos", graficó Richardson.

Ian Bremmer, presidente del Grupo Eurasia, ácido crítico del presidente que ha elogiado su política para Corea del Norte, rescató el avance. Bremmer recordó los abusos en derechos humanos y puntualizó, también, que el fin de los ejercicios con Seúl era una enorme concesión no sólo a Kim, sino a China, que desde hace años lo buscaba. Pero Bremmer puso por sobre todo eso el progreso.

"El resultado más importante de la Cumbre Trump-Kim: el riesgo de conflicto militar a corto plazo, que ya se había reducido mucho desde los comentarios de 'fuego y furia', ahora es cercano a cero", rescató.

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