Marcela Riccillo: calma, los robots no vienen "a por nosotros"

La doctora en Ciencias de la Computación explicó por qué hay muchos mitos sobre el avance de la inteligencia artificial
Sofía Terrile
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13 de junio de 2018  

Marcela Riccillo está decidida a terminar con los "mitos y el sensacionalismo" del mundo de la robótica y la inteligencia artificial, temas en los que ella es experta. La doctora en Ciencias de la Computación empezó por dar su definición sobre estas tecnologías: "Son herramientas que podrían ayudar al ser humano y que hacen lo que los humanos les digan", detalló. ¿Cuándo sirven? Cuando una persona no quiere o no puede hacer una tarea, dijo.

Aclaró que, en el mundo anglosajón, se dice que las máquinas vienen a ayudar en las tres "D": en las tareas peligrosas ( dangerous), sucias ( dirty) y aburridas ( dull). "Son aquellas en las que el humano no quiere intervenir y entonces busca la ayuda de una máquina", resaltó. Las máquinas, entonces, para Riccillo son más aliadas que enemigas: "Uno puede enseñarles para que ayuden y complementen al humano", añadió.

Luego, recordó que los celulares con Internet existen hace unos 15 años y la televisión color, hace 40. "En 100 años hay un montón de cosas que pueden cambiar: la sociedad, la forma de ver contenido audiovisual, los medios de transporte? hay muchos factores que uno debe tener en cuenta cuando hace predicciones", dijo.

Señaló que, a pesar de que se escriben miles de páginas sobre la "singularidad", la noción de que la inteligencia de las máquinas supere la de los humanos, todavía no hay avances concretos y concluyentes en esta materia. "Los robots no tienen conciencia, no es que vienen ?a por nosotros'. ¡Los robots no vienen por nada!", reclamó, e insistió: "Es el humano el que decide utilizar la herramienta, no la herramienta la que elige utilizar al humano".

Opinó que está "buenísimo" planificar escenarios hipotéticos sobre el futuro laboral y entender qué pasará con la automatización, pero que hay que limpiar mucho el "ruido" a la hora de entender el verdadero avance de las tecnologías. Por ejemplo, desmitificó el término software: "Es un conjunto de programas que realiza el ser humano, pero puede ser de buena o de mala calidad", advirtió.

"Cuando hay una enfermedad que se cura, uno no felicita a la medicina, sino a los médicos y a los investigadores. En este caso es lo mismo: no se debería hablar del avance de la inteligencia artificial, lo correcto es decir que un grupo de investigadores o programadores logró hacer algo", siguió.

Para llevar más calma sobre el tema, detalló que, a pesar de que la inteligencia artificial avanza, quedan asuntos éticos por resolver, y también está la cultura: "Cuando los taxis autónomos existan, también hay que ver si el ser humano se acostumbra a ellos", advirtió.

Más adelante, detalló que, si bien se habla de "inteligencia artificial" como un único concepto, hay diferentes tipos. Entre ellos, están la "general", la "fuerte" y la "superinteligencia artificial", que todavía no existe. "No hay conciencia artificial, pero todos hablan como si los robots la tuvieran: recordemos, hoy hacen lo que el humano les dice", resaltó. Agregó que si hay un software que sabe jugar al ajedrez, no hay que desesperarse: no puede realizar todas las acciones que un solo ser humano sí podría, como practicar baile o tocar la guitarra.

La doctora en Ciencias de la Computación reflexionó sobre la diferencia entre el cerebro humano y las máquinas. La característica distintiva del primero, dijo, es que es flexible. "Esto es una inteligencia diferente, pero no supera a la humana, y hay muchas cosas que la máquina no puede hacer", subrayó, y concluyó: "El ser humano tiene creatividad, sentido común, siente pasión y amor, y eso la máquina no lo puede hacer".

Para terminar, dejó un discurso motivacional: "Existen herramientas que pueden complementar y ayudar al ser humano. Está bueno planificar sobre el futuro del trabajo, desarrollar el potencial de estas herramientas, y mi deseo es que todo esto pueda ayudar a la humanidad".ß

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