Julián De Diego: "La cláusula de revisión ya está empezando a adelantarse"

El abogado laboralista Julián de Diego junto a José Del Río (LA NACION)
El abogado laboralista Julián de Diego junto a José Del Río (LA NACION) Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta
El abogado laboralista dijo que es probable que este año los salarios pierdan poder adquisitivo porque "no se respeta el mínimo de la inflación"
Sofía Terrile
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13 de junio de 2018  

El abogado laboralista Julián de Diego no se presentó en el Summit de Recursos Humanos para dar buenas noticias. Durante el encuentro fue entrevistado por José Del Rio, secretario general de Redacción de la nacion, y dio definiciones crudas, pero realistas y puntuales sobre lo que sucede en el mundo del trabajo: empleo formal "planchado", salarios que este año no le ganarán a la inflación y posible conflictividad que, además, puede llegar con violencia.

-¿Cómo vienen las paritarias 2018?

-Tienen un elemento que es la cláusula de revisión. Es un tema casi dialéctico, no es la cláusula gatillo como la del año pasado, porque esa le aseguraba a todos los sindicatos colocarse a la par de la inflación automáticamente. La herramienta de este año tiene una desventaja: en el momento en que se aplique muy probablemente la inflación ya esté por encima del 15%, porcentaje al que se llegará rápidamente, y habrá una demanda muy fuerte de las bases. Es la peor conflictividad de todas, la más auténtica, la que no se puede contener si no hay un aumento de salario.

-¿Y qué pasará en cuanto al nivel de empleo?

-Entre nuestros 1600 clientes tenemos un muestrario de todos los casos posibles. Aunque el Gobierno diga algo distinto, el empleo en blanco está planchado. Hace seis años que no salimos de 6,3 millones de trabajadores formales. En la encuesta del Ministerio de Trabajo hay crecimiento, pero del empleo en negro, que no es medible salvo por la Encuesta Permanente de Hogares, que es incomprobable. Pongo en duda que haya crecido el empleo: las empresas están en reestructuración permanente, hay altas y bajas, cambio de perfiles y de modelo de negocios. Solo hace falta ver qué sucede con la venta minorista: porque crece el porcentaje de ventas online, pero muchos locales cierran. Esa reformulación en la Argentina depende mucho de si la economía crece o no. Si el crecimiento es sustentable y sostenido, entonces el resultado final será que las altas sean mayores que las bajas.

-Con respecto a los procesos preventivos de crisis, ¿proyecta muchos más pedidos?

-Hay un proceso formal, que se presenta al Ministerio de Trabajo, pero también hay otro encubierto, que se da cuando la compañía quiere hacer un ajuste y utiliza el retiro voluntario. En la Argentina, no es retiro ni voluntario: está focalizado en un grupo de personas que se tienen que ir de la compañía. La empresa hace una inversión para un incentivo que mejore la propuesta de la indemnización legal para que el empleado desvinculado pueda crear un microdesarrollo o sostenerse hasta encontrar un nuevo empleo.

-¿Y qué sucede en el caso de las pymes?

-Hay un tercer procedimiento, que es el de las pymes: nos olvidamos de él y el 90% del empleo del país está allí. Los procedimientos de crisis formales no tienen nada que ver con cómo se manejan en realidad las cosas, por ejemplo, en una panadería de barrio. Allí el panadero con cuatro empleados les dice a dos que no vayan a trabajar y que pasará a dejarles dinero los fines de semana, pero que no les puede pagar el sueldo. De eso hay miles todos los días que no se ventilan en ningún lado. Todo ese sector de la economía depende mucho del nivel de consumo, que está cayendo.

-Además, la tasa al 40% afecta mucho a las pymes...

-Desde ya. Todo lo que es timba atenta contra la producción.

-¿Y está viendo mucha?

-La cadena de pagos tiene interrupciones graves en este momento. Todo el mundo se está tomando más tiempo, volvió el cheque diferido. Las empresas medianas o grandes ya saben que no tienen una rentabilidad del 40% con su negocio sino del 2,5% o del 4%. "No gano nada, así que pongo esta plata en Lebac", deben decir, y así es como la timba reemplaza a la inversión productiva de riesgo.

-¿Es real el 15% de aumento con el que se fueron cerrando las paritarias?

-La cifra no solamente no es real sino que además tiene trampas. Todo tiene justificación y excusa, todo el mundo está zafando. En el Ministerio de Trabajo se van a desbordar los pedidos y la cláusula de revisión está empezando a adelantarse: ya nadie la quiere en diciembre, la quieren cuando la inflación supere el acuerdo, que va a ser a mitad de año.

-Por otro lado, a las compañías no les está yendo bien. Está la cláusula de revisión, pero también los resultados que no acompañan...

-Por primera vez en varios años, la mayoría de las empresas que da aumento voluntario en el mes de abril lo hizo sobre una pauta inferior al 20% anual, por lo que ya se sabe que este año vamos a estar igual o peor que el año pasado. El anticipo de abril no fue satisfactorio en muchas empresas y hay sectores en los que fue absolutamente insuficiente. Hay baja de salarios reales porque no se respeta el mínimo de la inflación.

-Respecto de la litigiosidad, se ven rachas donde a veces gana el empleado y a veces el empleador. ¿Hoy cómo está?

-Hay una acción muy fuerte contra el Poder Judicial por supuestas mafias y la "industria del juicio", todos eslóganes para calificar patologías. Yo soy crítico, porque veo jueces en materia laboral que tienen juicios que duran cinco u ocho años, cuando había otros que los terminan en seis meses. Hay una Justicia laboral completamente colapsada: no hay que hablar de sospechas de demora sino de colapso total. No se hizo la designación de los jueces que correspondía, pero hay una tendencia a moderar algunas sentencias de jueces que eran muy obreristas. En los tribunales se analiza el obrerismo, si fue muy tendencioso como en los 12 años de kirchnerismo, termina habiendo arbitrariedad. Se está corrigiendo.

-Finalmente, ¿cree que la conflictividad laboral está creciendo?

-El trabajo humano tiene 7000 años de historia de los que solamente 100 son de relación laboral. ¿Qué es el trabajador? Un esclavo que consiguió el reconocimiento del trabajo libre a través del derecho laboral y el funcionamiento de las instituciones. De ese resabio del trabajo esclavo quedó un derecho constitucional que es el único que legitima un daño: la huelga. Cuando vas a la huelga, le generás un daño legítimo al empleador, porque no producís. Hoy estamos corriendo un gravísimo riesgo de extralimitación de los derechos de huelga, como lo que vimos con los metrodelegados, y de que ese derecho se convierta nuevamente en muerte y daño.

-¿Cuál es la solución?

-Hay que hacer un llamado rápido a todas las instituciones para que estos abusos de derecho no se conviertan en un daño al ciudadano. Se corre el riesgo de que estos modelos se conviertan en arquetipos. Es legítimo abstenerse de trabajar como único daño producido a las empresas, pero sin violencia. Todo lo que tenga que ver con patotas y producir otro tipo de daños a la compañía hay que volver a ponerlo en orden porque está afectando la paz social común.

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