Cómo pensaba Latinoamérica en 1918

La llegada de Hipólito Yrigoyen, clave en el proceso de reforma
La llegada de Hipólito Yrigoyen, clave en el proceso de reforma Fuente: LA NACION
Gabriela Origlia
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13 de junio de 2018  • 08:51

CORDOBA. A quien le interese cómo pensaba Latinoamérica en 1918 y cómo esa intelectualidad influyó (y fue también impactada) por la reforma universitaria que se gestó en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) tiene una inmejorable oportunidad en una muestra en el rectorado de la UNC.

"El pensamiento americanista en tiempos de reforma universitaria" es la muestra curada y montada por el Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (Cedodal) y apunta a mostrar el carácter social y cultural del movimiento que expresó un determinado momento de Latinoamérica y de Argentina, el de los reformistas de 1918.

El proyecto es impulsado por la red de universidades integradas en el Patrimonio Histórico - Cultural Iberoamericano (PHI) y coordinado por la Universidad Politécnica de Madrid, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Universidad Nacional del Litoral y las fundaciones Ortega y Gasset y Bunge y Born de Argentina.

La primera parte -30 paneles con datos históricos, fotos e ilustraciones de la reforma universitaria- se inaugurará el martes próximo en el Senado para, después desembarcar en la UNC y, más adelante, en la del Litoral (universidad creada, precisamente, en el marco de reforma). En esa etapa se sumarán paneles sobre el escritor y político tucumano Ricardo Rojas y sobre el arquitecto, urbanista e historiador Angel Guido.

A fin de año, financiado por la fundación Bunge y Born, se publicará un libro con el contenido de la muestra y artículos de académicos de todo el mundo que fueron convocados a reflexionar sobre la reforma nacida en Córdoba. La exposición también se presentará en el exterior.

La muestra incluye, por ejemplo, las claves de la Generación del '98 y la "regeneración" española (con las conferencias de Ortega y Gasset en Córdoba en 1916); el contexto político nacional con la llegada del radicalismo al poder y los protagonistas de la reforma: Deodoro Roca, Saúl Taborda, Horacio Valdés y Enrique Barros.

También recorre, entre otros aspectos, los referentes de la dirigencia reformista de Buenos Aires, La Plata y Santa Fe (Cortés Plá, Gabriel del Mazo, Jorge Sabaté, Ripa Alberdi, Pablo Vrillaud); la fundación de la Universidad Nacional del Litoral; la proyección americana de la reforma; las corrientes del pensamiento reformista y los debates.

La elección de las figuras de Rojas y Guido se fundamenta en que el escritor, en 1909 con su libro "La Restauración Nacionalista", llamó a la reflexión sobre el pensamiento latinoamericano y confluyó con lo que en 1925 publicaría Guido, "La fusión hispano indígena". Juntos colaborarían en el proyecto de "Eurindia" que se concretaría en la casa de Rojas en Buenos Aires.

El curador de la muestra, Gutiérrez, insiste en que el fallido anhelo de los sectores dominantes en el siglo XIX de "asumirnos como europeos plenos" mostró la posibilidad de un "pensamiento americano, una reflexión desde y para nosotros mismos".

"Por primera vez aprendimos a valorar lo nuestro, a reflexionar sobre ello, a animarnos a plantear teorías desde aquí. Fuimos capaces de sentirnos dueños de nuestro espacio y aunque predominara la alegría de la novedad, las propias vanguardias buscaron conciliar su vértigo modernista con las tradiciones", señala en referencia a lo que la muestra incluye.

UNA GENERACION PROTAGONICA

Ramón Gutiérrez, director del Cedodal, señala que la muestra es una "reivindicación de la intelectualidad latinoamericana" de los años de la reforma universitaria. "Comprender cómo la gente participa de diferentes maneras, en diferentes campos", dice a

LA NACION

-La muestra plantea la intención de "ir hacia afuera" de la reforma, ¿qué implica esa lectura?

-El movimiento se produjo en un determinado momento del continente americano y en un contexto internacional que son fundamentales. La primera Guerra Mundial implicó la crisis de la idea de "civilización europea" que era el camino por el que nosotros planteábamos ir; esa mirada entra en crisis; la revolución rusa implica un golpe fuerte, en especial en los países hacia donde se produjo esa migración. En América la revolución mexicana implica poner dos temas en el escenario, el indígena y el agrario.

-¿La presencia de Ortega y Gasset en la UNC en 1916 fue precursora de la reforma?

-La reforma tiene muchas caras, diferentes en las universidades de Córdoba, Buenos Aires y La Plata que eran las tres nacionales en ese momento. En Buenos Aires, en la Facultad de Filosofía y Letras José Ingenieros fue elegido vicedecano y Enrique Martínez Paz fue candidato de los reformistas en la de Córdoba. A Ortega y Gasset el propio Deodoro Roca, uno de los impulsores de la reforma, le pide que se quede más tiempo en la Argentina, al menos seis meses. En la España de la post crisis, los del '98 se autodenominaron "la regeneración" en referencia a la mirada de una nueva generación que replantea cuestiones claves. Es un poco lo mismo de los reformistas argentinos, que buscan cambiar el antiguo sistema. Esa idea fundacional se mantendrá hasta los '30 y saldrá de las aulas y se planteará en otros campos

-La llegada de Hipólito Yrigoyen al poder, ¿fue clave para la reforma?

- En 1915 Ricardo Rojas plantea que la de Córdoba era una universidad claustral; la de Buenos Aires, la de los bufetes y la de La Plata, de laboratorio. De esa manera pinta el panorama de carácter religioso y aristocrático que tenía Córdoba, dominada por las relaciones sociales y familiares. Academias externas a las universidades elegían las ternas de profesores, era una transferencia de padres a hijos. La UCR plantea la necesidad de la democracia, contaba con sectores anticlericales y demócratas.

-¿La reforma fue más que universitaria?

-El planteo inicial apunta a la universidad; pero se va a desbandar. Hay incluso una crisis política posterior; en la presidencia de Marcelo T. de Alvear se avalan movimientos contrarreformistas, hay docentes menos adeptos a la reforma. Hay que mirar las sinuosidades políticas.

-¿Por qué la reforma es referencia para pensar el futuro de las universidades de la región?

-Se regresa porque hay interrupciones en el tiempo; la reforma no es autónoma de las circunstancias. No en todos los países se consiguieron los mismos resultados. En México, el objetivo era la alfabetización de los indígenas; en Perú se vincula con las universidades populares. En la práctica en Argentina durante muchos años hubo intento de intervenciones. Lo que la reforma plantea en el 18 se consigue 30 años más tarde, como es la gratuidad de la enseñanza y los estudiantes no la votan porque para ellos era más importante la participación que la gratuidad.

-¿Cómo se leen hoy las piezas de esta muestra?

-La expectativa es que ayude a entender que en el período entre guerras hubo una gran capacidad intelectual en Latinoamérica. En 1908, en el primer congreso estudiantil en Montevideo, participaron personajes que serían después presidentes en sus países. Es una generación con participación protagónica y es fundamental expresarlo.

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