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Aborto legal o aborto clandestino

Laura F. Belli
Laura F. Belli PARA LA NACION
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13 de junio de 2018  • 11:38

Luego de dos meses de exposiciones en el Congreso de la Nación -por las que pasaron profesionales de diferentes disciplinas y sectores, actuales y ex ministros de salud, actrices y representantes religiosos- es hora de sopesar los argumentos presentados tanto a favor como en contra. Las comisiones a cargo de la presentación de un proyecto llegaron a un consenso y hoy se votará en la Cámara de Diputados el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.

Los últimos días fueron intensos. Algunos legisladores y legisladoras que se mostraban indecisos anunciaron que votarán a favor del proyecto -y se espera que otros acompañen al momento de la votación-. Otros, luego de escuchar todos los argumentos, cambiaron su voto en contra y manifestaron su apoyo, dejando de lado convicciones personales, en un gesto responsable como representantes electos. Y no faltó tampoco quien en un principio se mostró a favor, para luego volcarse hacia el no. El tablero está casi empatado.

En las calles, en un despliegue que teñirá todo de verde, los movimientos de mujeres se darán cita en las inmediaciones del recinto y acamparán a la espera del resultado. Pero no sólo habrá reuniones en la Ciudad de Buenos Aires: en todo el país se están acordando puntos de encuentro en donde miles de mujeres esperararán acompañadas, hermanadas bajo un mismo reclamo, que finalmente se salde esta deuda y se reconozca este derecho. Y también Latinoamérica toda estará pendiente, ya que este acontecimiento se piensa como punta de lanza para un potencial cambio en toda la región.

Sea cual fuere el resultado -el que se espera entre la madrugada y la mañana del jueves-, ya no hay vuelta atrás. El derecho a la interrupción legal del embarazo ya no se discute en voz baja o en grupos reducidos. El debate se instaló en las casas, en las aulas y en los medios. Quienes sostuvieron históricamente este reclamo ven como las más jóvenes lo hacen suyo y piden por aborto legal, seguro y gratuito, y también por su derecho a recibir educación sexual integral y de calidad.

Desde que comenzó este debate, muchas mujeres se animaron a contar experiencias que vivieron en la clandestinidad al decidir interrumpir un embarazo y se encontraron con que no estaban solas, con que cientos, miles de mujeres más respondieron "yo también pasé por eso". Porque -como se enunció una y otra vez a lo largo de estas semanas- no se trata de aborto sí o aborto no las mujeres siempre abortaron y lo seguirán haciendo. Se trata de si acaso se garantiza que sea realizado de manera legal y segura o se lo condena a la clandestinidad y al riesgo.

La responsabilidad de nuestros representantes es hacerse eco de este reclamo y darle una respuesta urgente, no sólo desde la óptica de los derechos, sino también como el grave problema social y de salud pública que es hoy en día. Sea cual fuere el resultado final, ya no hay vuelta atrás: las mujeres sacamos este tema a la luz y no puede volver a ser ocultado.

La autora es Bioeticista y doctora en Filosofía (UBA) y Presidenta de Economía Femini(s)ta

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