Los bistró parisinos buscan ser Patrimonio de la Humanidad para no desaparecer

Estos clásicos lugares de comidas típicas están desapareciendo de a poco.
Estos clásicos lugares de comidas típicas están desapareciendo de a poco.
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13 de junio de 2018  • 12:35

Los bistrós de París buscan ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Esos lugares en donde sirven comida típica a muy buen precio y los parisinos son fanáticos y pasan horas y encuentros diarios, buscan el reconocimiento merecido por el mundo entero. Además, sus usuarios denuncian que están desapareciendo.

"Desde hace 10 años, los bistrós y las terrazas de París desaparecen en beneficio de las sandwicherías, la comida rápida y los restaurantes exóticos, y con estos el arte de vivir, el hecho de compartir y el mestizaje étnico, confesional y social", explicó a AFP Alain Fontaine, propietario del Mesturet, uno de los bistró más conocidos del centro de París.

Una campaña lanzada esta semana busca el estatus de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO para que estos clásicos lugares no desaparezcan. La campaña fue respaldada por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Ser parte de la UNESCO los revitalizará.
Ser parte de la UNESCO los revitalizará.

Estos lugares son menos formales que un restaurante pero tienen más comidas completas que un café y son un componente clásico de la escena parisina arquetípica. Pero los defensores de los bistros afirman que estas instituciones están bajo amenaza, debido a los altos alquileres y los cambiantes hábitos sociales.

Estos híbridos entre cafés y restaurantes, surgieron en el siglo XIX, a menudo fundados por inmigrantes de la región montañosa. Sus orígenes eran humildes, desarrollados a partir del hábito de los comerciantes de carbón de Auvergnat que allí vendían vinos.

De los 14 mil restaurantes en París, solo alrededor de 800 tienen la decoración, el estilo de servicio y el rango modesto de precios para calificar como bistrós tradicionales. Algunos que solían funcionar como hitos gastronómicos y culturales, tuvieron que cerrar por los altos alquileres, sí, pero también porque los parisinos ya no toman largos almuerzos si no que piden comida para llevar y lo resuelven de otra manera. Ese cambio en los hábitos hace que una gran parte de sus clientes ya no vaya a estos lugares.

Clasificar los bistrós como parte del patrimonio cultural del mundo no les impedirá cerrar pero los colocaría en otro tipo de estatus y le daría un rango más turístico y pintoresco.

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