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Dos amigos renovaron un rancho y cumplieron su sueño: tener una casa en Tilcara

Arq. Eugenia Cides
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14 de junio de 2018  

Sucedió una noche -una de esas nochecitas frescas allá en la Quebrada de Humahuaca - en la que Juan Álzaga estaba contando estrellas mientras se hacía la carne al fuego. Habían pasado el día recorriendo a caballo rincones escondidos entre los cerros: estaban cansados y con hambre, pero en una especie de trance provocado por el lugar. Se acercó al guía, arrimándose al calor, y le dijo: "Me gustaría comprar una casa en Tilcara". Y fue como un mantra, porque desde entonces, todo salió bien. El guía conocía a alguien que vendía un terreno con una construcción de paredes derruidas, sin techo, un proyecto trunco de un ranchito tradicional, pero Juan la quiso. Le pusieron precio y comenzó la negociación. Iban dos meses de tire y afloje cuando se lo contó a su amigo Julio Suaya: "Yo pongo la mitad", le propuso. Así empezó lo que llaman "el sueño loco de hacer una casa en Tilcara".

Para encausarlo, los amigos convocaron a los reconocidos arquitectos jujeños Carlos Gronda y Arturo de Tezanos Pinto, del Estudio Usos, quienes, a su vez, sumaron al arquitecto Carlos Romero, del estudio Romero Figueroa, un referente en la zona. La idea era agrandar y refuncionalizar esa modesta casa de piedra enclavada en el centro de Tilcara. En las líneas que siguen, repasamos el resultado y visitamos una vez más este refugio norteño.

Las carpinterías, todas diferentes como en las casas coloniales, se pintaron en un tono entre verde y celeste, tomado de las residencias del Jujuy viejo. En la puerta, detalle de un llavero de lana (tienda del Museo de Alta Montaña de Salta).
Las carpinterías, todas diferentes como en las casas coloniales, se pintaron en un tono entre verde y celeste, tomado de las residencias del Jujuy viejo. En la puerta, detalle de un llavero de lana (tienda del Museo de Alta Montaña de Salta). Crédito: Daniel Karp

Julio y Juan fueron concretos: querían una obra que siguiera la forma original y que pareciera estar allí desde siempre.
Julio y Juan fueron concretos: querían una obra que siguiera la forma original y que pareciera estar allí desde siempre. Crédito: Daniel Karp

"Es una casa urbana a diez cuadras de la plaza principal, pero, gracias al planteo de la arquitectura, parece estar en medio de la naturaleza, en un entorno de cielos turquesas y cerros típicos de nuestro Norte".

Los interiores se encalaron a la vieja usanza y, junto con los pisos de ladrillones de barro cocido, crean un clima muy particular. En cuanto al equipamiento, Juan, Julio y sus mujeres fueron llevando muebles y piezas de distintos orígenes. Les quedó una casa muy criolla que refleja el espíritu de sus dueños y mira al pasado con fresca espontaneidad.

En el living, dos cuadros de Stefania Vecchi Lagos Mármol y una caja con muñequitos tilcareños.
En el living, dos cuadros de Stefania Vecchi Lagos Mármol y una caja con muñequitos tilcareños. Crédito: Daniel Karp

Cerca de la puerta de entrada se instaló una vieja mesa de juego -hallazgo de Juan-, donde se suceden animados torneos de canasta. Sobre la chimenea doble que divide del comedor, un tapiz tejido por miembros de la etnia Kuba, en el Congo.

¿Por qué Tilcara? ¿Por qué no? Si lo pensás, se tarda lo mismo que para ir al Sur, pero a mí el Norte me conmueve desde otro lugar: siempre me emocionó este paisaje urbano y natural
Juan

Si bien los dueños y los arquitectos fueron muy estrictos en la conservación del estilo original de aberturas chicas (coherente con el clima de la zona), se permitieron hacer un ventanal en el ambiente principal para aprovechar la luz y la vista privilegiada.
Si bien los dueños y los arquitectos fueron muy estrictos en la conservación del estilo original de aberturas chicas (coherente con el clima de la zona), se permitieron hacer un ventanal en el ambiente principal para aprovechar la luz y la vista privilegiada. Crédito: Daniel Karp

El gran espacio que reúne las áreas sociales corresponde a la parte nueva, que se hizo con muros de pirca y barro, techos de madera y totora apoyados sobre tirantes de álamo y eucalipto cubiertos a su vez por la típica torta de barro. Según el arquitecto Carlos Gronda, ese modo de construcción tradicional "permitió que la casa respetara su entorno, relegando el impulso de que 'la obra se vea'".

Como la casa es baja, decidieron poner una bomba en lugar de un tanque, que resultaría antiestético y arruinaría la vista a los cerros.

El área de estar se armó con un sillón bordó, regalo del arquitecto, y un sofá en el mismo tono del muro, que aliviana el ambiente. Sobre éste, un cuadro pintado por la artista española Dolores Beltrán, amiga de la familia.

El living y el comedor están divididos por una columna con dos chimeneas, una hacia cada ambiente. El cuadro de la iglesia de Tilcara, de la pintora tucumana Solange Nougués Avellaneda, es un obsequio de la hija de Julio.
El living y el comedor están divididos por una columna con dos chimeneas, una hacia cada ambiente. El cuadro de la iglesia de Tilcara, de la pintora tucumana Solange Nougués Avellaneda, es un obsequio de la hija de Julio. Crédito: Daniel Karp

Además del hogar, se instaló un sistema de calefacción con radiadores: "La gente piensa que acá te morís de calor, pero en enero y febrero, a las cinco de la tarde se levanta viento y se pone fresco: estamos a 2.400 metros de altura", nos recuerdan.

Del lado del comedor, Juan quería cuatro mesas y Julio una sola, grande y de tabla gorda. "Rápidamente nos dimos cuenta de que así el tema no iba a funcionar, y nos dividimos los ambientes para equiparlos".

A Julio le tocó el comedor, y eligió una mesa que había sido de sus padres, un juego de sillas (Mercado de Pulgas de Dorrego) y una araña comprada en un remate (Breuer Moreno).
A Julio le tocó el comedor, y eligió una mesa que había sido de sus padres, un juego de sillas (Mercado de Pulgas de Dorrego) y una araña comprada en un remate (Breuer Moreno). Crédito: Daniel Karp

"La casa tiene una onda única, entrás en otra dinámica. Cuando vinimos en Semana Santa con mi familia realmente sentí que estaba pasando los días más felices de mi vida".

Se incluyeron toques contemporáneos y prácticos, como integrar la cocina con el comedor mediante un tablón de madera que ahora es barra. Así, se reformuló el planteo tradicional de las casas en U, caracterizado por una sucesión de ambientes estancos.
Se incluyeron toques contemporáneos y prácticos, como integrar la cocina con el comedor mediante un tablón de madera que ahora es barra. Así, se reformuló el planteo tradicional de las casas en U, caracterizado por una sucesión de ambientes estancos. Crédito: Daniel Karp

Las paredes de cemento alisado marrón tomaron la apariencia del barro, lo que entona muy bien con el resto de los elementos.
Las paredes de cemento alisado marrón tomaron la apariencia del barro, lo que entona muy bien con el resto de los elementos. Crédito: Daniel Karp

En la cocina se sumó un barral de metal con utensilios y un grabado enmarcado. La mesada se hizo de cemento y se equipó con un completo juego de vajilla y batería de cocina, de modo que no falte nada a la hora de agasajar a los invitados: "¡Cuanta más gente, mejor! Como no pusimos televisión ni internet, cuando vienen mis nietos hacemos de todo: nos vamos de excursión y descubrimos paisajes increíbles. Poder compartir este lugar con mi familia es un sueño", cuenta Juan.

"Este lugar es muy especial. Bueno, decir eso es poco: se trata de una reserva arqueológica. Encuentran cosas antiquísimas a cada rato: yo creo que es eso lo que produce esta energía tan particular".

Como están orientados al patio central, el aire limpio y la claridad toman los dormitorios a pesar del tamaño reducido de sus aberturas.
Como están orientados al patio central, el aire limpio y la claridad toman los dormitorios a pesar del tamaño reducido de sus aberturas. Crédito: Daniel Karp

La estructura existente abarcaba los ambientes que ahora corresponden a los dormitorios. Son cuatro habitaciones en suite que se pintaron de diferentes colores: azul, ocre, blanco y rosado. La que vemos acá, se equipó con una cama de dos plazas.

El dormitorio tiene también una mesa plegable con silloncito norteamericano comprado en Buenos Aires. Vajilla con estampa botánica (Ken).
El dormitorio tiene también una mesa plegable con silloncito norteamericano comprado en Buenos Aires. Vajilla con estampa botánica (Ken). Crédito: Daniel Karp

"En el cuaderno donde los huéspedes les hacen recomendaciones a los próximos, la abrumadora mayoría dice que el mejor programa es quedarse en la casa".

"Vamos unas tres veces al año, y también la alquilamos a los amigos. Para orientarlos, usamos como referencia una hostería vecina: por eso, y porque es modesta, le decimos 'La casa de al lado'".
"Vamos unas tres veces al año, y también la alquilamos a los amigos. Para orientarlos, usamos como referencia una hostería vecina: por eso, y porque es modesta, le decimos 'La casa de al lado'". Crédito: Daniel Karp

Las páginas del libro reflejan la gratitud de los amigos que estuvieron alojados, y Juan y Julio atesoran ese catálogo de experiencias que va dejando recuerdos entrañables. "Como la historia ilustrada de la Conquista que nos dedicó Luis Benedit, con mucho talento y mucho humor", apuntan.

Este cuarto blanco era la cocina del antiguo rancho. Sobre sus camas se colocaron mantas en telar de lana (Hijas de la Luna).
Este cuarto blanco era la cocina del antiguo rancho. Sobre sus camas se colocaron mantas en telar de lana (Hijas de la Luna). Crédito: Daniel Karp

Aquí, el piso es de cemento alisado con una pátina de color. Las paredes, que estaban negras por el uso, se blanquearon al ácido. Todavía quedan rastros de su función original, como la estructura detrás de las camas que se aprovechó como superficie de apoyo y cumple la función de dos mesas de luz. El cuadrito del medio es una tinta sobre papel, regalo de Alberto de Monte.

¡Nos encantan los muros rústicos de piedra pintados con cal! Es una terminación natural y muy económica, con un efecto traslúcido que les da un refinamiento austero imposible de lograr con látex
Juan

Cada uno de los baños en suite tiene el color de la habitación a la que corresponde y piso en cemento alisado.
Cada uno de los baños en suite tiene el color de la habitación a la que corresponde y piso en cemento alisado. Crédito: Daniel Karp

La distancia no fue un problema para el arquitecto: "Viajaba yo, venía alguno de los dueños o enviábamos fotos. Hoy hay muchas herramientas, pero lo más importante es que Juan y Julio sabían bien lo que querían".

Nos tomamos la obra con mucha calma y fuimos haciendo todo con parsimonia: si veía una silla en un remate, la compraba, la embalaba y la mandaba: así se fue armando la cosa
Juan

Las aberturas son de corralones de Jujuy y, como los dueños de casa estaban en Buenos Aires, los arquitectos sacaban fotos de las piezas y se las enviaban para que fueran eligiendo. Los sanitarios los compraron en Buenos Aires (Easy) y los enviaron, salvo por la bañadera antigua restaurada y pintada a rayas.

En el exterior, se descubrieron algunos dinteles de madera dura de cebil.
En el exterior, se descubrieron algunos dinteles de madera dura de cebil. Crédito: Daniel Karp

La pared exterior es de adobe y pirca (una técnica artesanal de construcción en seco de origen quechua, que se basa en el encastre de piedras) y los techos están cubiertos de barro con piedras de río.

En el patio interno originalmente había un nogal que daba sombra, pero después de una mala poda hubo que buscar otra especie. Así fue como Juan descubrió el olmo siberiano, un árbol que plantaron en medio del patio y que, a pesar de no ser de la zona, creció rápidamente en tres años (ver en la foto de portada).

La vista desde el patio interno, que conforma la estructura en forma de U, muestra las ventanas del living que corresponden a la parte nueva de la casa.
La vista desde el patio interno, que conforma la estructura en forma de U, muestra las ventanas del living que corresponden a la parte nueva de la casa. Crédito: Daniel Karp

El arquitecto sugiere

Trabajar con materiales de la región favorece el avance de la obra y garantiza una adaptabilidad sin imposiciones.
Trabajar con materiales de la región favorece el avance de la obra y garantiza una adaptabilidad sin imposiciones. Crédito: Daniel Karp

  • El adobe (ladrillos hechos de una masa de arcilla y arena mezclada con paja, moldeada y secada al sol) es un material económico y resulta extremadamente térmico.
  • Las terminaciones con cal son muy accesibles y, en determinados ambientes, dan un aspecto más refinado que el látex.
  • Además de que harán que las comidas resulten más sanas y más sabrosas, las ollas de barro que venden en la feria son muy decorativas en las cocinas de estilo rústico.
  • Incluir árboles frutales en los jardines siempre es una buena decisión. No suelen ser muy altos, tienen linda floración y, cuando llega el momento, cosechar sus frutos es una fiesta.

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