Fiona Sze-Lorrain, la poeta que llegó de Singapur, es fan de Pizarnik y toca el arpa

Fue la primera autora seleccionada para participar de una residencia de escritores del Malba; "la gente no sabe qué hacer conmigo, dónde ubicarme", dice, recién llegada
Natalia Blanc
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15 de junio de 2018  

Fiona Sze-Lorrain nació en Singapur, es ciudadana francesa, vive en París y escribe en inglés. Poeta, traductora y música, es la primera autora extranjera seleccionada para participar de la Residencia de Escritores del Malba, que se presentó ayer en la biblioteca del museo con la charla "Vivir entre lenguas", coordinada por Jorge Monteleone.

A los 38 años, es la primera vez que Sze-Lorrain visita "esta parte del mundo", como dijo a la nacion dos días después de su llegada al país. Instalada en un departamento amplio y luminoso de Palermo, donde vivirá durante cinco semanas, la escritora cuenta que la sorprendió el ruido de los autos que se escucha desde la calle. Tímida y amante del silencio, Fiona escribe a mano en un cuaderno y no le gusta manejar ni trasladarse en colectivo o subte. Prefiere caminar.

Eso fue lo primero que hizo apenas llegó a Buenos Aires: caminar por las calles del barrio. "Los colores aquí son muy distintos de los de París o México, donde estuve a principios de año", cuenta en inglés. Aunque es ferviente lectora de Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo, la poeta no habla español. "Entiendo un poco. Espero mejorar para mi próxima visita".

Su interés por esos autores fue uno de los motivos que la llevaron a postularse para la convocatoria del Malba. "No conozco mucho sobre la cultura latinoamericana. Creo que hay un gran misterio en esta ciudad. He vivido siempre en ciudades como París, Nueva York y Londres, que encierran secretos, pero no necesariamente tienen misterio. Tal vez la expectativa se deba a que leí mucha poesía argentina como la de Borges y quería explorar esa zona fantástica".

La escritora descubrió a Borges en la adolescencia. "Lo primero que leí fue El libro de los seres imaginarios, en francés y luego en inglés. Dos de mis poetas favoritas son argentinas: Pizarnik y Ocampo. Las leí en francés hace mucho tiempo. Hace dos años, aproximadamente, conseguí sus poemas en inglés y poco después apareció la convocatoria para la residencia en la Argentina. Fue una razón más para postularme".

De Pizarnik la atrae especialmente su desesperanza: "Soy una pesimista. Para Pizarnik, el mundo no es perfecto; más bien es oscuro. Sus versos siempre están cerca de la desesperación. Me intriga develar cómo alguien así puede escribir. Dejando de lado que al final se quitó la vida, su determinación por escribir es un acto de valentía. Eso me atrajo y siempre quise leer los poemas en el contexto de su vida. Creo que son poemas de amor desesperados. Para mí, escribir sobre el amor es muy difícil porque uno no quiere ser sentimental ni narcisista. Ellas marcaron un camino que querían transitar y eso es lo que me gusta".

Lo que no le gusta, en cambio, es encasillarse o permitir que los demás la encasillen en una sola dirección. Escribe, traduce y hace música. Estudió piano desde los 5 años y luego eligió el arpa zheng, un instrumento tradicional chino con el que ofrece conciertos desde hace más de veinte años. "Mi madre esperaba que fuera concertista clásica de piano. Hice la formación en el conservatorio pero no sobreviví. Siempre sentí que el piano me superaba en tamaño y en espíritu. Con el arpa esa cuestión me resulta más fácil. Soy buena instrumentista, pero a veces mi corazón no está puesto ahí. Tocar por placer es una cosa y tocar en un concierto es otra. Y se vuelve más difícil cuando uno es más grande. Soy tímida y no siempre disfruto arriba del escenario. La poesía, en cambio, me permite tener un perfil bajo. Escribir poesía también es hacer música".

Si tuviera que elegir entre una sola de sus inclinaciones artísticas no podría. "Soy escritora y música. Nací en Singapur, pero soy francesa y escribo en inglés. La gente no sabe qué hacer conmigo, dónde ubicarme", se ríe. Y confiesa que, aunque podría escribir en chino, prefiere no hacerlo. "No me gusta lo suficiente como para escribir. Con el inglés y el francés me siento más protegida. El chino puede ser una lengua violenta".

Durante las cinco semanas que pasará en Buenos Aires, Fiona continuará trabajando en sus nuevos poemas. Además, participará de una serie de charlas organizadas por el Malba. Entre las actividades del programa de la residencia, está muy entusiasmada con un laboratorio de traducción de poesía: dos jornadas intensivas de trabajo con alumnos avanzados del Instituto Lenguas Vivas centradas en sus poemas en inglés. Luego, habrá una lectura de los versos originales y de su interpretación al castellano.

Amante de Proust (lee un tomo de En busca del tiempo perdido cada verano a modo de ritual), Sze-Lorrain vive y sueña en varias lenguas. Cuando uno le pregunta qué idioma predomina en sus sueños se toma un rato para pensar y luego responde: "Creo que son silenciosos. Pero cuando sueño en inglés aparecen subtítulos en francés y viceversa. Y si llego a soñar en chino, hay subtítulos en los dos idiomas".

Señas particulares

Ciudadana del mundo

Nació en Singapur en 1980, pero es ciudadana francesa. Vive en París y escribe en inglés.

Letra y música

Es traductora, poeta y música: estudió piano desde los 5 años y luego eligió el arpa zheng, instrumento tradicional chino.

Residente

Es la primera autora seleccionada para la Residencia de Escritores del Malba. Lee a Borges, Pizarnik y Ocampo en francés e inglés. No habla castellano.

Programa

Vivirá durante cinco semanas en un departamento alquilado por el Malba. La residencia incluye charlas y talleres.

Para agendar

Lectura: Poesía en dos lenguas

Jueves 12 de julio, a las 18.30. Biblioteca del Malba. Entrada libre.

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