Hvar: así es la paradisíaca isla de Croacia que huele a lavanda

En la costa de Dalmacia, la península de Hvar le disputa la producción de lavanda a la Provence.
En la costa de Dalmacia, la península de Hvar le disputa la producción de lavanda a la Provence. Crédito: Archivo Revista Jardín
Natalia Iscaro
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15 de junio de 2018  • 17:20

Perfumes, aceites para el cuerpo, aromatizadores y hasta infusiones de lavanda son algunos de los típicos souvenirs que traen los viajeros que visitan Croacia . Es que gran parte del territorio de este país y en especial la isla de Hvar están inundadas de estas plantas benéficas que los romanos extendieron más allá de sus fronteras naturales.

Las plantas crecen silvestres y luego se cosechan a mano
Las plantas crecen silvestres y luego se cosechan a mano Crédito: Archivo Revista Jardín

Una isla perfumada

Sobre la costa del Adriático, Hvar es uno de los puntos turísticos preferidos para pasar el verano. A la isla, se llega después de una hora y media de viaje en ferry desde Split. Sus playas también son elegidas por celebridades como Tom Cruise, Carolina de Mónaco o Sharon Stone, pero a diferencia de la mayoría de los visitantes, ellos llegan en yate. Una de sus características más singulares de la isla es que las colinas se tiñen de lila y el aroma a lavanda inunda los hogares.

Campos de Lavanda en Hvar, Croacia

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El aroma a lavanda se siente en el aire y crea una atmósfera tan armónica como serena
El aroma a lavanda se siente en el aire y crea una atmósfera tan armónica como serena Crédito: Archivo Revista Jardín

Cosecha ecológica

¿Qué condiciones promueven el desarrollo natural de la lavanda? La perfección química del suelo, su clima templado y la prolongada insolación que recibe Hvar, sumado al bajo índice de precipitaciones. Pero eso no es todo: en esta isla el cultivo de lavanda se realiza de manera ecológica; los agricultores la dejan crecer de manera silvestre, junto a otras plantas o matorrales y más tarde la cosechan a mano. Gracias a este proceso artesanal, lo expertos la consideran como una de las mejores lavandas de Europa. Así, a diferencia de los prolijísimos y pictóricos campos de la Provence, aquí las lavandas crecen salvajes y allí reside la belleza del paisaje con pinceladas de verdes, lilas, amarillos y rojizos, con el fondo de un mar azul, verde esmeralda y turquesa.

Las bolsas con semillas de lavanda que usan como aromatizadores en cajones o placards son un souvenir típico de la isla
Las bolsas con semillas de lavanda que usan como aromatizadores en cajones o placards son un souvenir típico de la isla Crédito: Archivo Revista Jardín

Una cita en junio

En simultáneo con el Mundial, hacia finales de junio se celebra el Festival de la Lavanda, que florece entre julio y septiembre. Desde todas las ciudades y pueblos llegan vendedores a ofrecer sus aromáticos productos y a celebrar este cultivo que tanta felicidad y sustento le da a su tierra.

En la ciudad de Dubrovnik, al sur del país, vale la pena visitar una de las farmacias más antiguas de Europa que tiene su sede en un convento franciscano. Allí se fabrican de modo artesanal cosméticos con recetas de más de 200 años: jabones, aceites, cremas y otros productos con lavanda y otras plantas mediterráneas, como la rosa mosqueta.

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