Teatro: 18 obras muy diferentes para no perderse

Una guía para agendar con una selección de cinco propuestas del circuito público, comercial e independiente; más tres "caprichos" de nuestros especialistas
Una guía para agendar con una selección de cinco propuestas del circuito público, comercial e independiente; más tres "caprichos" de nuestros especialistas
Alejandro Cruz
Pablo Gorlero
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17 de junio de 2018  

El teatro hace bien, suele decirse. En Madrid, a esta afirmación parece ser que se la tomaron a pecho. Tanto que le encontraron una veta científica. En el blog de Teatros del Canal, de Madrid, se exponen diez razones para explicar la cosa. Dicen, por ejemplo, que la risa, con los 400 músculos involucrados en esa acción, es un buen ejercicio que reduce el dolor; o que los efectos calmantes del llanto, con su liberación de adrenalina y noradrenalina, duran más a nivel corporal que los focos de estrés.

En Buenos Aires el amplio abanico de ofertas teatrales se da en muy pocas ciudades del mundo. Alternativa Teatral, la página más confiable del sector, consigna que esta semana se presentan 1214 funciones para todos los públicos imaginables que suelen concurrir a las 232 salas de todos los circuitos existentes (sea comercial, público o alternativo) que tantas veces se mezclan, se complementan, se fagocitan. En este panorama, junio es un mes puente. Según cifras de los empresarios comerciales, en mayo la caída de espectadores respecto del año pasado fue de un 16 por ciento. Fue el peor mayo de los últimos cinco años. Julio, con la superoferta de las vacaciones de invierno, es cuando históricamente se produce el mayor consumo teatral. Entre bajones y picos históricos en venta de entradas, la cartelera actual, en el circuito que se prefiera, tiene una oferta que va de grandes producciones con marquesinas gigantes, títulos famosos y actores convocantes a propuestas de nicho desparramadas por toda la ciudad. El siguiente es un listado con recomendaciones que, apostemos a la subjetividad, hacen bien.

TEATRO PÚBLICO

Piel de Lava . A diferencia de lo que sucedía en otros tiempos, la escena alternativa cuenta con pocos grupos con años de trabajo. Piel de Lava está integrado únicamente por actrices ( Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes), que también son directoras y dramaturgas. Ellas hacen una retrospectiva en el Teatro Sarmiento. Antes del estreno de Petróleo se revisitan a sí mismas en un programa doble en el cual repasan, a su modo, sus tres primeros trabajos: Colores verdaderos, una especie de conferencia performática sobre Neblina y Tren.

Teatro 18
Teatro 18

Tiestes y Atreo . El director Emilio García Wehbi tomó una tragedia de dos mil años para transformarla en postales de un mundo apocalíptico, el conflicto de dos hermanos por el trono, un rap furioso, en una tragedia ceremonial, y un banquete tétrico en el que un hombre se come a sus hijos sin saberlo. En estos dos siglos, el paternalismo fue la voz dominante. En el Cervantes un elenco de actrices que encabezan Maricel Álvarez y Analía Couceyro habitan un escenario de autos desmantelados, imágenes del fin del mundo, dragones asesinos, un cuadro de Goya o el salón de un palacio.

Tiestes y Atreo, sublime puesta de Emilio García Wehbi, en el Cervantes
Tiestes y Atreo, sublime puesta de Emilio García Wehbi, en el Cervantes

Cuando llueve . Personajes desbordados por unas circunstancias inesperadas y de las que, en apariencia, no pueden escapar. Enfrentados a una serie de padecimientos, buscan un poco de alivio en el otro, pero todo es momentáneo. Dirigida por el canadiense Anthony Black, tiene como plus un cuarteto protagónico explosivo: Moro Anghileri, Gloria Carrá, Matthieu Perpoint y Rafael Spregelburd. Una obra que posee situaciones breves y muy consistentes dramáticamente. En cada una de ellas aparece algo sorpresivo que provocará mayor interés en el público. Y como cada personaje posee unas características muy singulares, el juego que se va armando se enriquece. Por momentos asoma el humor y esto aliviana ciertas tensiones. Sube a escena en el Centro Cultural 25 de Mayo.

Moro Anghileri, Rafael Spregelburd, Gloria Carrá y Matthieu Perpoint, en Cuando llueve
Moro Anghileri, Rafael Spregelburd, Gloria Carrá y Matthieu Perpoint, en Cuando llueve

En lo alto para siempre . Camila Fabbri y Eugenia Pérez Thomas son escritoras, poetas, dramaturgas y directoras y eligieron para esta inquietante y sorprendente performance teatral hilar finamente textos que refieren a algunos de los escritores suicidas, entre ellos, el inigualable David Foster Wallace, Sylvia Plath y Alejandra Pizarnik. Con fidelidad y maestría matemática, ambas artistas elaboraron una trama en la que si la palabra "suicidio" puede llegar a producir cierto escozor, ellas se las ingeniaron para que lo que dicen y hacen los actores desborde de ingeniosa poesía, de una ácida ironía que atraviesa por instantes como una brisa desasosegada no solo el pensamiento del que observa, sino también le "pega", lo roza físicamente. Con trabajos intensos y potentes de María Onetto, Marcelo Subiotto, Delfina Colombo y Pablo Kun Castro, en el Teatro Nacional Cervantes.

En lo alto para siempre, de Fabbri y Pérez Thomas, en el Cervantes
En lo alto para siempre, de Fabbri y Pérez Thomas, en el Cervantes

El hijo eterno . Esta pieza podría ser calificada como "muy amorosa". Pone en el centro a un padre frustrado profesionalmente y cómo la llegada de su primer hijo, con síndrome de Down, lo cambia para siempre. Desde el profundo amor se construye un relato plagado de contradicciones que repasa cómo va desarrollándose esa relación que, a medida que crece, se fortalece y transforma notablemente la actitud de ese padre que hasta logra dar un vuelco fundamental a su vida. El director Daniel Herz optó por poner en un máximo primer plano esta historia, que posee una elocuencia muy fuerte, con un contundente y sentido trabajo de Michel Noher.

Michel Noher, en El hijo eterno
Michel Noher, en El hijo eterno

TEATRO COMERCIAL

Tarascones . Se estrenó en el Cervantes hace dos temporadas y ahora se presenta en cooperativa en el Picadero. Las cuatro amigotas patéticas, ridículas y admirables que toman el té mientras una empleada doméstica, la famosa "chica", ni aparece en escena. Aunque esté invisibilizada, es la que dispara las mayores incorrecciones políticas de estas mujeres hechas y muy derechas. Interpretadas por cuatros actrices de armas tomar (Paola Barrientos, Eugenia Guerty, Alejandra Flechner y Marcela Guerty) esta comedia negra escrita maravillosamente en verso por Gonzalo Demaría -con la dirección de Ciro Zorzoli - milita el desborde bajo un equilibrio coral admirable.

Alejandra Flechner, Eugenia Guerty, Marcela Guerty y Paola Barrientos, en Tarascones
Alejandra Flechner, Eugenia Guerty, Marcela Guerty y Paola Barrientos, en Tarascones

Ver y no ver . Esta obra del irlandés Brian Friel es una caricia. De la bella puesta en escena del Teatro La Comedia puede decirse que es tan agradable de ver y escuchar que incita a reflexionar sobre la condición humana, como un cuadro del impresionista Pierre A. Renoir. Es bucólica y romántica, además propone un dilema muy válido: "Se puede ver y no comprender; y se puede no ver y comprender". Con elocuentes y conmovedores trabajos interpretativos, Graciela Dufau, Arturo Bonín y Nelson Rueda encarnan a tres criaturas que han hecho coincidir sus vidas con la intención de intentar vencer un destino adverso y no siempre con buenos resultados. El austero y minimalista montaje de Hugo Urquijo permite disfrutar de una creación excelente que no deja de ser una caricia para el espectador dispuesto a escuchar y a dejarse llevar por este mar de sensaciones que despierta esta historia.

Arturo Bonín, Graciela Dufau y Nelson Rueda, en Ver y no ver
Arturo Bonín, Graciela Dufau y Nelson Rueda, en Ver y no ver

El violinista en el tejado . La cuarta versión porteña de este clásico del teatro musical es una auténtica celebración. Una puesta de Gustavo Zajac inteligente y de gran despliegue con un elenco de talentos encabezado por el enorme Raúl Lavié, sublime en su interpretación. Para pasar un buen rato con una historia que habla de tradición judía y segregación a través de virtuosas coreografías y magníficas canciones. Una perla: la canción "Si yo fuera rico", a cargo de Lavié, es para ponerla en el cuadrito de los recuerdos. Atención también con las actuaciones de Julia Calvo, Florencia Otero, Dan Breitman, Patricio Arellano, Manuela Del Campo y Omar Calicchio.

Teatro 18
Teatro 18

Doble o nada . Miguel Ángel Solá y Paula Cancio vuelven a compartir un escenario porteño en un rico contrapunto, con esta pieza de Sabrina Berman, dirigida por Quique Quintanilla. En magníficas interpretaciones, conforman una relación en la que nunca se sabrá con certeza si se manipulan o son sinceros. Dos seres aparentemente fríos que trabajan juntos desde hace muchos años y creen conocerse muy bien. La ambición, el deber y el poder fluyen por su torrente sanguíneo. Él es el hombre más importante en la redacción de un importante medio de comunicación. Ella es su mano derecha y se enterará de que él se retira de la empresa, por lo tanto tendrá la posibilidad de ocupar su cargo, solo que deberá competir con un colega bastante hábil y algo carente de escrúpulos. Será un todo o nada, en una batalla entre lo genuino y lo aparente. También en el Teatro La Comedia.

Miguel Ángel Solá y Paula Cancio, en Doble o nada
Miguel Ángel Solá y Paula Cancio, en Doble o nada

Sunset Boulevard . Hace tiempo que Buenos Aires no veía un gran musical de Broadway con el brillo, la pomposidad y la creatividad de esta producción del Maipo. Es uno de los grandes títulos del género, porque no solo cuenta con una historia sólida, sino que tiene una partitura bella de comienzo a fin, compuesta por Andrew Lloyd Webber. Es de esos musicales que deben verse alguna vez en la vida. Y la mano del director Claudio Tolcachir fue vital para hacer verosímil a estas criaturas salidas de otro clásico, pero del cine: El ocaso de una vida. Valeria Lynch se pone a cuestas el exigido protagónico, acompañada por un excelente Mariano Chiesa, al frente de un gran elenco sin fisuras.

Magníficos trabajo de Carla del Huerto y Mariano Chiesa, en Sunset Boulevard, en el Maipo
Magníficos trabajo de Carla del Huerto y Mariano Chiesa, en Sunset Boulevard, en el Maipo

TEATRO ALTERNATIVO

Nada del amor me produce envidia . Este unipersonal se estrenó hace una década y ahora está en la amable sala Santos 4040. Lleva la firma de Santiago Loza, como autor; de Diego Lerman, como director; y lo protagoniza María Merlino. En un tallercito de costura con un maniquí como único interlocutor, esta costurera de barrio va zurciendo en soledad sus propias vivencias de una vida definida por hilos, moldes y figurines para hacer vestidos dignos de momentos esplendorosos que ella nunca vivirá. Claro que un buen día aparecen en su taller Libertad Lamarque y Evita para encargarle el mismo vestido y ya nada en esta ceremonia intimista volverá a ser lo mismo.

María Merlino, protagonista de Nada del amor me produce envidia
María Merlino, protagonista de Nada del amor me produce envidia

Matate, amor . Sencillamente, un trío femenino demoledor. En el orden que quiera: Ariana Harwicz, su autora; Érica Rivas, su intérprete; y Marilú Marini, la directora de este potente aquelarre que se presenta en una señorial casona de Chacarita que se llama Santos 4040. "Quiero ir al baño desde que terminó el almuerzo, pero es imposible hacer otra cosa que ser madre. Y dale con el llanto, llora, llora, llora, me va a trastornar. Soy madre, listo. Me arrepiento, pero ni siquiera lo puedo decir", dice esta mujer, esta madre, esta esposa que, más allá de lecturas de género que inevitablemente retumban en la actualidad, pone en juego el modelo imperante del deseo, los mandatos, la típica construcción de la familia.

Matate, amor, con Érica Rivas
Matate, amor, con Érica Rivas

Tebas Land . La obra que dirige Corina Fiorillo es un bello trabajo artesanal de transiciones y mutaciones. La obra comienza hablando de teatro, de parricidio y termina haciéndolo sobre el amor. Del amor por una madre, por una idea de padre, por el teatro y de uno improbable entre dos seres de mundos irreconciliables. Es una pieza que no hará salir indiferente al espectador. Golpea fuerte en el pecho, sacude y transforma a este vínculo en hecho artístico de gran belleza. Los límites que hay entre una realidad visitada y una ficción construida se diluyen al punto tal que dejan de distinguirse con claridad, y ya no importa. El brillante Gerardo Otero y Lautaro Perotti hacen un contrapunto sublime, en este montaje que sube a escena en Timbre 4.

Gerardo Otero y Lautaro Perotti, en Tebas Land
Gerardo Otero y Lautaro Perotti, en Tebas Land

La Pilarcita . Esta joya del teatro off va por su cuarto año de éxito, en El Camarín de las Musas. Con destreza, pero con profunda sensibilidad y dulzura, María Marull toma el tema del pueblo con sus silencios, sus siestas y tiempos eternos para contraponerlo con el salvaje mundo citadino en el que los habitantes se encuentran muchas veces inmersos en la más terrible soledad, mezcla de abandono y orfandad. Esos seres cambiarán sus rumbos. Climas, buenos textos y una espléndida ambientación vuelven a esta propuesta de poesía pura.

Muy buenas actuaciones, en La Pilarcita
Muy buenas actuaciones, en La Pilarcita

La desgracia . Esta es una perlita del teatro independiente. Se trata de una auténtica comedia musical de un nivel altísimo. Es una garantía de diversión, a través de un humor que coquetea con la parodia sin serlo, pero que, sobre todo, fluye naturalmente por las diferentes líneas de lectura que ofrece este texto tan inteligente como pícaro. El director y dramaturgo Juan Martín Delgado encuentra a un gran socio en el compositor Francisco Martínez Castro, ya que las canciones impulsan la acción, le ponen acentos a la historia y fluctúan por diversas melodías que, por momentos, hacen que el espectador se contagie esa rítmica y entre en un código que lo llevará desde la balada hasta el gospel furioso. En el Galpón de Guevara, otro gran acierto es el talentoso elenco con el que cuenta.

Un talentoso elenco a cargo de La desgracia, en El Galpón de Guevara
Un talentoso elenco a cargo de La desgracia, en El Galpón de Guevara

TRES CAPRICHOS

El fulgor argentino . Esta verdadera experiencia escénica tiene algo de clásico como alguna vez lo fue Brujas o Salsa criolla. Se estrenó en 1998 y cuenta la historia de nuestro país en una trabajo comunitario que tiene lugar en pleno corazón del barrio de La Boca. Son cien actores, una orquesta, grandes muñecos, tanques, marchas, contramarchas en una experiencia que comienza en la misma puerta del galpón con comidita cocinada por el mismo elenco en un trabajo en el que el poder expansivo de lo colectivo impone sus propias reglas. Un grupo que lleva la batuta creativa y amorosa de Adhemar Bianchi.

Una escena de El fulgor argentino, del grupo Catalinas Sur
Una escena de El fulgor argentino, del grupo Catalinas Sur

Coreomanía/no puedo parar. Lleva la firma de Josefina Gorostiza, una joven bailarina y coreógrafa de expansivo talento. Comienza con una versión de "Bailar pegado", ese tema tan bizarro como pasional de Sergio Dalma, y, desde ese momento, la banda de bailarines, músicos y talentos intérpretes nunca pararán armando una experiencia tan frenética como contagiosa, enérgica, un DJ cuyo look lo hace parecer un integrante de Daft Punk, clima disco y un desenfreno sin fin. Estas semanas está haciendo funciones en Espacio Callejón. Como Coreomanía no para, se mudará en poco tiempo al Centro Cultural 25 de Mayo.

Virtuosismo en Coreomanía
Virtuosismo en Coreomanía

Menea para mí . Es de esas propuestas teatrales difíciles de clasificar. Contiene elementos del drama testimonial, de la danza-teatro, del musical, y cada uno de esos componentes tal vez hayan sido gestados en forma inconsciente. Porque, en el espacio escénico de El Extranjero, Mariana Cumbi Bustinza hizo lo que hizo sobre la base de experiencias propias y expone a este grupo de jóvenes que habitan algún barrio porteño muy pobre a través de testimonios reales que muestran todo aquello que mucha gente no quiere ver. Pero en esa desdicha, en esos frágiles presentes e imprecisos futuros, siempre habrá un dejo esperanzador. Porque, en definitiva, todos de alguna manera somos responsables de eso. Este grupo de actores (todos excelentes) es un calco de aquello que pasa en las barriadas, cada uno reproduce en forma perfecta formas de hablar, jerga callejera, modos de moverse, gestos y un trabajo físico encomiable. Son seres sinceros que pueden incomodar o enternecer al mismo tiempo.

La potente puesta en escena de Menea para mí
La potente puesta en escena de Menea para mí

Con la colaboración de Carlos Pacheco, Juan Carlos Fontana, Verónica Pagés, Jazmín Carbonell.

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