Colombia: la sucesión de Santos, un duelo ideológico de impacto regional

En un ballottage clave para el tablero político continental, el derechista Duque es favorito frente al izquierdista Petro; el acuerdo con las FARC y Venezuela, ejes de la campaña
17 de junio de 2018  

BOGOTÁ.- En un ballottage seguido con atención por el resto de la región, Colombia decide hoy si el sucesor del presidente Juan Manuel Santos será el senador derechista Iván Duque, a la cabeza en las encuestas con una media de 15 puntos de ventaja, o el izquierdista Gustavo Petro, que todavía sueña con una remontada histórica gracias a los apoyos de personalidades antiuribistas. Cualquiera de los dos pondrá fin con su victoria a ocho años de gestión centrista, liderada por el premio Nobel de la Paz y que pasará a la historia por los acuerdos con las FARC .

Las elecciones son vistas por la región con interés y cierta zozobra, sobre todo por cómo afectará al tablero continental, cuyas piezas se mueven en torno al conflicto venezolano. Cada bloque ideológico quiere sumar un nuevo componente para fortalecerse en un año con elecciones en cuatro países de mucho peso (Chile, Colombia, México y Brasil), todos integrantes del Grupo de Lima, que sumó 19 apoyos en su último pulso en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y que parece todavía muy lejos de los 24 necesarios para aplicar la Carta Democrática a la revolución bolivariana.

Mientras que Duque llegó a ser el favorito empujado por el jefe de su partido, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), uno de los políticos más influyentes del país y actual senador, Petro es un exguerrillero que busca convertirse en el primer mandatario de izquierda de Colombia.

Quien suceda a Santos se enfrentará a varias asignaturas continentales, a sabiendas de que su país se convirtió en la primera parada del masivo éxodo venezolano, principal reto hoy para la región. En Colombia viven más de un millón de venezolanos, según los datos de esta semana del censo del gobierno.

Otro factor, el reciente acuerdo alcanzado por Colombia como "socio global" de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), suma además un nuevo elemento de crispación con el vecino, aliado de Rusia, con quien incluso llegó a hacer maniobras militares y a quien compró la mayor parte de las armas de su arsenal.

Son asignaturas pendientes incluso antes de su toma de posesión, en agosto: en las últimas horas, dos gobiernos revolucionarios han percutido contra Bogotá al coincidir -y no es casualidad- con la víspera electoral. El presidente Nicolás Maduro aprovechó anteayer un acto con sus fuerzas armadas para denunciar que Santos se quiere despedir del poder con "un conflicto armado" entre Colombia y Venezuela. "Quiere dejar incubado un conflicto militar para hacerle un favor al imperialismo norteamericano", sostuvo.

En tanto, Evo Morales secundó el mismo día a su aliado, al afirmar que Estados Unidos "trata de convencer a algunos países amigos para intervenir Venezuela". El presidente boliviano había atizado previamente el avispero continental al poner sobre el tapete el acuerdo de Colombia con la OTAN, que durante semanas permaneció en un segundo plano, escondido entre las turbulencias continentales. "Es una agresión militar a toda América Latina", dijo Evo tras reunirse en Moscú con Vladimir Putin .

Incógnitas

¿Confirmará el nuevo presidente colombiano el acuerdo con la OTAN o dará marcha atrás ante las críticas, que irán en aumento, de los gobiernos populistas? ¿Se fortalecerá o debilitará la coalición continental contra el chavismo?

"No creo que ni Duque ni Petro tengan posibilidad de retractarse, porque el ingreso a la OTAN es bastante estructural, trabajado por las fuerzas militares desde hace seis años", dice el analista internacional Rafael Piñeros, de la Universidad Externado de Bogotá. "Eso sí: el primero tendrá mayor interés por desarrollarlo que el segundo", matiza.

"Evo y otros exageraron el alcance real de la membresía parcial de Colombia en la OTAN", confirma desde Washington el internacionalista venezolano Mariano de Alba. "Primero, porque es un acuerdo importante para mantener el estatus y entrenamiento de las fuerzas armadas. Y segundo porque es un acuerdo de cooperación técnica, clave para los entrenamientos e intercambio de información", redondea De Alba.

La debilidad continental de Maduro (solo Bolivia y dos islas del Caribe votaron con Caracas de forma conjunta en la última Asamblea General de la OEA) se refleja en la respuesta comedida, hasta ahora, ante el acuerdo con la OTAN. En 2009, Hugo Chávez entonó "vientos de guerra" contra Uribe cuando se discutía el traslado de la base estadounidense de Manta a Colombia. "En aquel momento otros países gobernados por la izquierda, como Brasil, la Argentina y Ecuador, sí hicieron mucho ruido", recuerda Piñeros.

Una década después, América del Sur es otra, pero mantiene sus espadas diplomáticas en alto. El triunfo del conservador Sebastián Piñera en Chile y el previsible del izquierdista Antonio Manuel López Obrador en México, que es celebrado por adelantado en Caracas durante las reuniones de ministros chavistas con diplomáticos extranjeros, aumenta la importancia del resultado de hoy, a la espera de lo que pase en Brasil en octubre próximo. "Una victoria de Duque consolidaría la centro-derecha continental, algo que no es suficiente para lograr cambios en Venezuela. El fortalecimiento de la oposición es necesario para los cambios", pronostica Piñeros.

"Veremos a un Duque parecido a Santos, al menos de inicio. El candidato prometió que acudiría a la Corte Penal Internacional, acelerando potencialmente la investigación preliminar contra Venezuela que ya inició la Fiscalía", vaticina De Alba.

El triunfo de López Obrador sería un golpe para la atención sobre la crisis en Venezuela, teme el politólogo, en un momento en el que la izquierda está reinventándose, con el ecuatoriano Lenín Moreno a la cabeza. "Podría ser algo parecido con López Obrador y quizás Petro, que pondría el acento en la búsqueda de una salida negociada", remacha De Alba.

Iván Duque, Centro Democrático

Profesión: abogado

Edad: 41 años

Origen: Bogotá

  • El candidato de la derecha llegó a convertirse en el favorito para el ballottage por el respaldo del jefe de su partido, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), uno de los políticos más influyentes del país
  • Se opone a que los excomandantes de la desmovilizada guerrilla de las FARC ocupen cargos políticos en el Congreso antes de enfrentar un tribunal especial por sus crímenes de guerra
  • Propone fortalecer las fuerzas militares y la policía nacional para enfrentar a los grupos armados ilegales, como las disidencias de las FARC, el ELN y las bandas criminales
  • Su plan económico busca la reducción de impuestos a las empresas, el aumento de salarios a los trabajadores, una reforma tributaria que reduzca la evasión, la creación de empleos formales y continuar el desarrollo minero del país

Gustavo Petro, Movimiento Progresistas

Profesión: economista

Edad: 58 años

Origen: Ciénaga de Oro

  • Exguerrillero del desaparecido M-19, respalda el acuerdo con las FARC y aspira a ser el primer presidente de izquierda del país
  • Busca cambiar el modelo económico dependiente del petróleo y el carbón con un plan que suba impuestos a dueños de tierras improductivas para entregárselas a los pobres y aumentar la producción agrícola
  • Propone reducir la desigualdad con un sistema gratuito y universal de acceso a la educación terciaria, una banca pública que garantice crédito a bajo costo a pequeños empresarios y reforma agraria; en salud, apuesta a un sistema público, gratuito y preventivo
  • Se compromete a impulsar una reforma tributaria que grave el pago de dividendos, el envío al exterior de utilidades de empresas y elimine exenciones tributarias a grandes empresarios