Un proceso que se opacó por errores de Hourcade y de los dirigentes

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
Los Pumas, sin Head Coach
Los Pumas, sin Head Coach
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16 de junio de 2018  • 22:42

Ante el anuncio de la renuncia de Daniel Hourcade, hay que reconocer todo lo que el entrenador le dio al rugby desde su aparición en Jaguares, cuando culminó el proceso del Mundial de 2007. El tucumano le cambió la cara al estilo histórico de juego argentino. Lo hizo más agresivo, más ofensivo; le cambió la estructura y logró un soplo de aire fresco que, primero en Pampas XV y luego en los Pumas, llevó a generar una camada muy importante de jugadores que hoy están en el seleccionado nacional y, al mismo tiempo, condujo a un cuarto puesto en el mundial último.

La gestión de Hourcade entró en zona de riesgo después de Inglaterra 2015 por algunos errores propios pero también por varios de la dirigencia, que no supo afrontar con el criterio que debía el proceso hacia el profesionalismo. Esta intentó siempre hacerlo desde el lado del amateurismo, sin crear una estructura profesional en el campo dirigencial. En ese sentido, fueron tomadas medidas unilaterales que afectaron principalmente al seleccionado argentino, y aunque algunas de esas determinaciones contaron con el visto bueno de Hourcade, fueron muy perjudiciales, como la no convocatoria a jugadores que actúan en Europa y la subordinación de los Pumas a Jaguares.

El vínculo del seleccionado con la franquicia de la UAR terminó perjudicando básicamente al equipo nacional, al no ser creados dos planteles diferentes y al dar a los jugadores una zona de confort por saber, los que se desempeñaban en Jaguares, que tenían asegurado vestir la camiseta celeste y blanca, aunque se trata de dos cosas absolutamente diferentes. Como lo son un partido del Súper Rugby y un test-match internacional. Esto quedó reflejado en los dos encuentros con Gales, en los que el equipo euro-peo fue ampliamente superior, borrando lo que estos mismos jugadores venían produciendo como Jaguares.

La renuncia de Hourcade abre ahora varios interrogantes. Primero, quién será su sucesor. Lo más lógico es que tomen las riendas Mario Ledesma y Nicolás Fernández Miranda, ya que son los que mejor conocen a los jugadores y los que llevan adelante, con bastante éxito, el proceso de Jaguares. Deberán afrontar el calendario de ahora a fin de año poniendo énfasis en los Pumas sin que eso perjudique -aunque esta es menos importante- la labor de Jaguares, que está cerca de clasificarse por primera vez para los playoffs del Súper Rugby.

La tarea de Hourcade quedó opacada por los malos resultados cosechados después del Mundial y también por los buenos que logró el conjunto naranja y negro en esta primera etapa de una conducción que no estaba bajo la órbita del tucumano, a diferencia de lo que sucedió en los dos primeros años, cuando estuvo a cargo Raúl "Aspirina" Pérez.

Queda ahora saber si los dirigentes van a cortar el hilo por lo más fino, que sería quedarse con la renuncia de Hourcade, o introducen de una buena vez por todas cambios estructurales profundos para afrontar lo que implica el rugby profesional en todas sus dimensiones, y no en cuotas, no cuidando solamente el costado del negocio sino protegiendo, especialmente, el lado deportivo. Ahora les corresponde a ellos tomar decisiones en pos del beneficio del seleccionado argentino y, por ende, en pos del éxito del rugby argentino en general.

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