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Bienestar

Es actriz, bailarina y yogui y creó un método para transformar el miedo en poder

Jimena Barrionuevo
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19 de junio de 2018  • 00:27

Dice que lleva el impulso creativo en la sangre, que desde que tiene memoria su cuerpo se convirtió en herramienta de expresión y comunicación y que el movimiento exterior genera una revolución interior capaz de mover montañas. Con 30 años, Dafne Schilling es hoy referente entre muchas mujeres que buscan explorar su interior y, a través de la danza, desarollar la confianza en ellas mismas. Segura y con la mirada puesta en el horizonte, aunque la danza siempre corrió por sus venas, recorrió un largo camino para llegar a convertirse en quien buscó ser.

Confiesa que nadie es ni fue artista en su familia, pero aclara que siempre le inculcaron hacer lo que quisiera con gran pasión. "Desde chica fui muy creativa, me gustaba interpretar personajes. Recuerdo que a los 5 años tenía un baúl antiguo lleno de disfraces, con ropa vieja de mis abuelas o de mi mamá y mi plan preferido era ponerme los tacos, mirarme en el espejo e interpretar mi película favorita: El laberinto, con David Bowie". Hasta que supo que su futuro era la danza y le dijo a su mamá que quería bailar. Así empezó la escuela de ballet en Río Cuarto, provincia de Córdoba, donde se crió hasta los 11 años. Luego se mudó a Buenos Aires y ya instalada en la capital del país continuó sus estudios en otras disciplinas de la danza y el teatro.

Después de participar con algunos bolos en la tira juvenil Rebelde Way, cuando terminó el secundario, hizo el instructorado de yoga y empezó a dar clases para mantenerse. Trabajó en comerciales, en el teatro y fue parte del elenco de Superclásico, un film danés que funcionó como puntapié para instalarse en Los Angeles, Estados Unidos, durante nueve meses. En ese lapso de tiempo se abocó a lo que implicaba la presentación de la película, que fue entonces elegida para Mejor Película extranjera en los Oscars de 2012. "Finalmente no quedamos en la nominación pero ese tiempo viviendo en California a mis 21 años hizo que conociera la disciplina que dicto ahora en Argentina y en mis viajes por el mundo: Yoga Booty Ballet". La técnica combina tres disciplinas y busca, a través del yoga, fortalecer y estirar los músculos; con el ejercicio cardíaco, quemar calorías y, con la práctica de movimientos de ballet, trabajar el espíritu y la suavidad.

"Me cuesta explicar qué es Yoga Booty Ballet: lo que tengo claro es que hoy está transformándose a algo mas parecido a woman empowerment, empoderando mujeres a través del movimiento. Es una experiencia que se tiene que vivenciar. Hay muchas mujeres que se van llorando, otras riéndose. Cada día la propuesta cambia y, desde luego, sigue un método. Pero la idea es entender que el cuerpo es el templo que más necesita moverse, que es importante destrabar y hacer espacio. Mientras, no hay que dejar de respirar. Hay un momento en el que finalmente uno se suelta. Y para mí es esa la magia, es seguir, dejar la mente a un lado y no juzgar".

El miedo como maestro

Para Schilling no fue fácil abrirse camino hacia lo que la apasionaba pero reconoce que hubo un cambio radical en su vida cuando, hace diez años, a través del libro Sincrodestino de Deepak Chopra, conoció el poder de intencionar. "Cada día me siento a meditar 15 minutos a la mañana y a la noche. Practico meditación trascendental, y luego me tomo un momento para intencionar, es decir, para dirigir la atención hacia donde quiero que la energia fluya. Trabajo con afirmaciones. Por ejemplo, un día que necesito poder me repito: soy una mujer poderosa, o en los momentos de miedo digo transformo el miedo en poder. También durante mis clases profundizamos mucho sobre las intenciones y además las proyectamos bailando, haciendo yoga y compartiendo una práctica en comunidad".

En su búsqueda, tuvo que bucear en su interior, romper barreras y prejuicios y abrirse a mostrarse tal cual es, sin fantasmas propios ni miradas ajenas de reprobación. "Creo que todos tenemos miedos, el miedo es el gran enemigo del hombre, pero al mismo tiempo el mayor maestro. Mis miedos están vinculados a procesos personales profundos, a hipersensibilidad, a perder la libertad, o dejar de ser yo. Mostrarte auténtica y ser vos en este mundo muchas veces es doloroso, hasta que te aceptás, aceptás a los demas y podés fluir libremente. Al tiempo que uno se abre y cuenta su verdad, encuentra que no está sola, que la mayoria atraviesa los mismos miedos representados de distintas formas. Y eso es poderoso cuando te abrís y lo compartís. Ya no estás sola. Y entendés que no sos una víctima en tu vida, sino una protagonista con la posibilidad de transformar ese miedo en poder".

Esas reflexiones son precisamente las que comparte en su cuenta de Instagram -donde tiene más de 23 mil seguidores- y a través de las que invita a sumarse al cambio. Es un ejercicio constante el que hace Schilling. Quizás esté en el mejor momento de su vida: acaba de presentar su libro Doce Estaciones del Alma (editado por Penguin Random House, propone el trabajo por una intención distinta; en cada estación cuenta cómo atravesó esta intencion con experiencias personales y agrega ejercicios y propuestas para que el lector se preguntes y trabajes sobre ese tema), pero dice que le cuesta sentirse orgullosa, que se sonroja porque la mente presionadora le sigue exigiendo cumplir con ciertos estándares que el corazón no entiende y entra el miedo. Entonces recuerda que la confianza en uno mismo es lo que permite seguir caminando firme. Y ese camino es una construcción diaria.

"Por eso mi trabajo es mi gran maestro. Aprendo de mí constantemente. Cuando dar clase es algo que te sale naturalemente, te encontrás en un estado de conexión tan grande que la inspiración te fluye. Si quisiera recordar lo que dije dando clase, seguramente no podría. Porque esas palabras nacen desde un lugar de apertura que requiere todo el trabajo fisico para entrar. Mi desafio es trabajar esta herramienta al máximo posible para acercar este estado a mi vida de la forma más orgánica. También a través de mi trabajo aprendí que las mujeres somos una fuente de inspiración profunda, que cuando muchas mujeres se juntan cosas mágicas suceden, que se pueden generar espacios de liberacion y no juicio con sólo expresar ese deseo, que nos escuchamos y nos empoderamos juntas".

Dafne Schilling, la mujer que creó un método para transformar el miedo en poder - Fuente: Instagram

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La voz del especialista

Wanda Estivariz es Coach Ontológico, asociada y ex Directora de la Membresía de la International Coach Federation (IFC), además cuenta con la certificación como ACSTH para Axon Training Argentina. En este audio propone herramientas para estar en el presente y vivir el día a día en forma plena.

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