Reemplazos en el gabinete con gusto a poco

Claudio Jacquelin
Claudio Jacquelin LA NACION
Mauricio Macri
Mauricio Macri Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sábat
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18 de junio de 2018  

La corrida cambiaria vino a reconfirmar, otra vez, que el gradualismo es mucho más que una estrategia económica, hoy puesta en duda después de que en solo seis meses la moneda se devaluó más del 60%. Las modificaciones en el gabinete a las que obligó la crisis financiera son un ejemplo de que el patrón de la gradualidad se ha implantado en el ADN del Presidente y estructura su acción. No es la noticia que buena parte de la dirigencia esperaba después de más de un mes de incesante incertidumbre.

Para muchos, todo parece tener gusto a poco. La dosificada sucesión de cambios de los últimos tres días convirtió a Nicolás Dujovne en el ministro más poderoso que ha tenido Macri en el área económica. Solo es una cuestión de comparaciones. En términos absolutos, no deja de tener retaceadas porciones relevantes de poder. Es el ejemplo que inquieta hasta a los socios más fieles de Cambiemos.

La decisión de no aprovechar la oportunidad para reducir al menos dos ministerios del superpoblado gabinete económico con la salida (sin preaviso) de Juan José Aranguren y Francisco Cabrera reafirma aquellas percepciones críticas sobre el carácter homeopático de los cambios, mientras la economía se deteriora a ritmo de shock.

En el Gobierno aseguran que no hay más modificaciones previstas. Habrá que ver si con lo hecho le alcanza para lograr estabilizar la moneda, recuperar la iniciativa y restablecer la calma social. En caso contrario, ¿habrá más cambios de nombres y se llegará a afectar la arquitectura ministerial, ampliada por el macrismo en otros tiempos en los que se acunaban sueños de grandeza, trastocados por la pesadilla del dólar?

La idea de ir por detrás de los acontecimientos es una de las preocupaciones que trascienden desde el interior del oficialismo. Lo expresó con crudeza un prominente político de Cambiemos, ávido consumidor de Netflix, que para graficarlo recurrió a una advertencia que recibe el presidente por azar de la serie Designated Survivor: "Usted no está gobernando, usted está reaccionando".

El desplazamiento de Aranguren parece inscribirse claramente en esa descripción. El ahora exministro se enteró de que debía dejar su cargo cuando casi no había terminado de despedir a sus pares del G-20 con los que había estado reunido en Bariloche. No era lo que esperaba, según trascendió. Dicen que el motivo principal de su enojo es que lo echaron por haber hecho con las tarifas exactamente lo que el Presidente quería y le pedía.

A pesar del astronómico valor del dólar del cierre de la vertiginosa semana que pasó, no son esas inquietudes financieras ni económicas. Empieza a discutirse un modo de conducir. "Hay desorden y desconcierto y escasa apertura real. Falta claridad de hacia dónde se quiere ir y quién organiza políticamente", expuso otro destacado oficialista. El diagnóstico está en las antípodas de lo que piensan en los dos principales despachos de la Casa Rosada.

Sin embargo, las demandas de mayor apertura hacia adentro y hacia afuera de la coalición ya son casi un clamor en Cambiemos. La imagen de un presidente abroquelado en un círculo pequeño, con escasa disposición a escuchar una pluralidad de voces y menos a traducir en hechos opiniones diversas, lejos de ser modificada pareció ratificarse con los flamantes cambios. En eso coinciden buena parte de los actores económicos y políticos, incluidos algunos miembros del gabinete.

"Yo hubiera aprovechado para abrirme a algún sector del PJ a cambio de votos estables en el Congreso, porque si no estás sumando gratis peronistas que el peronismo no reconoce", destacó un prominente radical respetado por Macri. Hacía alusión a la designación de Dante Sica en reemplazo de Cabrera, aunque también era una manera elíptica de recordar lo que piensan en su partido respecto de la composición del gabinete.

No asoma demasiado sencillo por estas horas encontrar justicialistas dispuestos a sumarse a un gobierno en problemas. La coyuntura devolvió a los peronistas la ilusión de reinsertarse en el mercado electoral para 2019 antes de lo que imaginaban, especialmente a muchos de los que el kirchnerismo jubiló o desahució prematuramente.

La decisiva gestión del gobernador Carlos Verna en la madrugada del miércoles pasado para lograr que se aprobara la legalización del aborto, gracias al voto de los diputados que le responden, debe inscribirse en ese contexto. El mandatario pampeano y el influyente senador Miguel Pichetto, que ya anunció su voto a favor del proyecto al que la Cámara baja le dio media sanción, se ven mucho más jóvenes a los ojos de varios sectores del peronismo tras haber adoptado esa posición.

Los referentes del peronismo federal de entre 45 y 55 años que coinciden con ellos y a los que Cristina Kirchner descartó reemplazándolos por la generación camporista sienten que les puede llegar su tiempo de revancha. Jubilar definitivamente a la expresidenta y suceder a Macri es un sueño por el que trabajan cada vez con más ahínco, pero sigilosamente. De ellos, el que mejor lo sabe y más claramente lo expresa es Sergio Massa. Sus apuros le han costado caro y en este contexto podrían ser impagables si se lo percibiera empujando a un gobierno en problemas.

De todas maneras, ya se sabe que no se la van a hacer fácil al Gobierno en algunos temas sensibles. De ellos depende la aprobación que requiere del Senado Luis Caputo para ser un presidente del Banco Central en toda la regla y, al menos por ahora, no hay disposición para darle ese aval. Caputo puede estar en comisión, pero no es la mejor señal que esperan recibir en el exterior. Otro tanto pasa con el presupuesto para 2019. Haber fallado en los cálculos en dos períodos consecutivos no es el mejor antecedente con el que llega el Gobierno para convencer a unos examinadores que están resueltos a exhibirse rigurosos.

En ese juego, los justicialistas no kirchneristas dicen que su objetivo es mostrarse cooperativos pero críticos. Un equilibrio complejo que hacen mientras se los ve cada vez más activos. Las reuniones para sumar integrantes a su espacio han acortado sensiblemente su frecuencia, tanto como las sesiones de los grupos de estudios económicos y políticos y las recorridas por el interior de los principales dirigentes.

Por otros motivos, coinciden en algunas de sus acciones con buena parte de la dirigencia radical, sobre todo en lo que se refiere a reuniones con expertos para analizar la economía en busca de soluciones alternativas a las que ensayan Macri y su gabinete. Esperan (y temen) que la realidad obligue a escucharlos.

De las principales ideas que circulan entre los radicales surge un diagnóstico que encierra una crítica directa a la concepción con la que, para ellos, Macri ataca el déficit fiscal. "Bajar el gasto es la obsesión del Presidente, pero es una solución limitada, porque la mayor parte, que es en el sector social, resulta irreductible, al menos de acuerdo con lo enunciado. Lo que hay que hacer es apuntar a terminar con el déficit de la balanza comercial, reactivar la economía y exportar más", coinciden los gobernadores, legisladores y dirigentes de la UCR.

Mientras tanto, todas las miradas están puestas en la apertura de los mercados y en los valores que exhibirán desde hoy las pizarras de la city. El debut real de Caputo en la silla principal del Central se espera con ansiedad. La discusión sobre los límites que le impone el acuerdo con el Fondo Monetario para intervenir en el mercado cambiario se saldará pronto. El poder de fuego que muestre para dominar a la bestia verde será determinante de lo mucho por venir.

Lo que ocurra con la moneda también permitirá comprobar si las últimas corridas fueron, como se cree, para lograr el desplazamiento de Federico Sturzenegger , a quien los actores económicos le habían perdido la confianza por sus erráticas decisiones de la última semana, o si hay razones más de fondo no solo de índole económico-financiera.

En estas horas, cada vez son más los que se preguntan si no habrá que renovar la famosa frase de Bill Clinton para decir "es la política, estúpido". La discusión que atraviesa a casi toda la dirigencia, incluida buena parte del oficialismo, es, en definitiva, si no habrá que descartar el gradualismo y hacer cirugía mayor en el equipo de gobierno.

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