Cómo un reloj con 3G y una cámara IP ayudan a Olga a sobrellevar su viudez

Olga Fernández y su hija Sol. Con un reloj y una cámara con conexión a Internet pueden controlar su salud manteniendo su independencia
Olga Fernández y su hija Sol. Con un reloj y una cámara con conexión a Internet pueden controlar su salud manteniendo su independencia Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Spivacow/AFV
Irina Sternik
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19 de junio de 2018  • 00:11

El 18 de septiembre de 2017 todo se derrumbó para Olga Fernández. Luis, su compañero de los últimos 65 años, murió. Si bien ella no tenía ningún problema de salud a sus 83 años, desde ese día todo se volvió más triste y confuso.

Esta es la historia de una mujer fuerte. Independiente, determinada, alegre, presente y con una vida propia en Mar del Tuyú, ciudad balnearia que eligió para vivir tras jubilarse junto con Luis, su marido, evitando cualquier dependencia de sus tres hijas de Buenos Aires. Años atrás, debido a un accidente cerebrovascular (ACV) de su esposo, tuvo que quedarse en forma permanente en su departamento de Villa del Parque, primero por los controles médicos y después, porque sin él, se perdió.

"Desde que murió mi papá todo le daba miedo. Al principio lloraba, se angustiaba porque no encontraba el teléfono, el control de la TV, la comida del gato. Ni hablar de los remedios" dice Sol, su hija menor, artífice del primero de los cambios. Es que cansada de tener el corazón en la garganta por no poder comunicarse con sus padres primero y con ella después, porque el celular se había quedado sin batería y el teléfono de línea había quedado mal colgado, decidió innovar al respecto.

Junto con Claudia, su hermana del medio, compraron una cámara IP que transmite con sonido desde el living del departamento las 24 horas. Las deja escuchar lo que pasa y ver si está todo bien. "Desde que tiene la cámara está más tranquila, se siente acompañada. Se le fue yendo el miedo, y si tiene alguna duda de las pastillas que tiene que tomar, nos las muestra en la cámara y por teléfono vamos ayudándola a que se sienta más segura", agrega Claudia.

El modelo que eligieron es una Noga Ng-ip720 (mil pesos), pero hay muchísimas alternativas más por entre 1000 y 2000 pesos, dependiendo de la sofisticación (si es interior, exterior, la calidad de la imagen que transmite o si tiene micrófono). Otra firma local que vende este tipo de cámaras es X-View, con su modelo Overwatch (1350 pesos).

La cámara IP de Noga y el reloj conectado de Personal
La cámara IP de Noga y el reloj conectado de Personal

De la cámara al reloj

Pero la cámara no resolvió todos los problemas, precisamente porque sólo está ubicada en el living. El segundo paso fue comprar un reloj asistente para adultos. El de Olga está lejos de ser un hogar inteligente, pero agregar esta tecnología les permitió ganar tranquilidad. Eliminó los constantes sustos y le habilitó a la familia tener información extra al instante.

"El reloj tiene un botón de emergencia, bien grande y blanco, para que ella se comunique con un solo clic con mi teléfono", explica Sol. Si bien Olga tiene movilidad reducida a causa una paulatina pérdida de visión, la aplicación permite a las hijas visualizar el mapa por donde se movió las últimas 72 horas su mamá, así como también la cantidad de pasos que da cada día y delimitar, en caso necesario, zonas de restricción. Si ella pudiera caminar o tuviera Alzheimer, el teléfono emitiría una alerta avisando no sólo adonde está, sino indicando que se fue más allá de lo establecido como "Zona segura".

Olga Fernández tiene 83 y usa un reloj con conexión a Internet y GPS para que su familia pueda saber por dónde anda
Olga Fernández tiene 83 y usa un reloj con conexión a Internet y GPS para que su familia pueda saber por dónde anda Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Spivacow/AFV

Además, permite gestionar recordatorios de medicamentos en un calendario, informa el ritmo cardíaco con estadísticas de día, semana, mes y año y una ficha personal. Se pueden enviar mensajes de audio y envía información sobre la batería, para estar al tanto de que se está por acabar.

En la Argentina existen dos marcas de relojes asistentes de mayores. Bipy, de Personal, con GPS y un chip para realizar llamadas y enviar mensajes que se vende a 3000 pesos con un plan de 121 pesos por mes con 5000 minutos para llamadas a planes de la misma empresa o 150 minutos para líneas de otras compañías, más 150 MB de datos. Su batería dura 12 horas de uso intensivo y puede llegar a tener con uso moderado hasta dos días de carga.

Otra opción es Weki, también orientado al cuidado de adultos y niños. Funciona de manera similar, aunque no incluye información de rimo cardíaco ni ficha personal de medicamentos. Su batería funciona por 48 horas. Está liberado para usarlo con cualquier compañía de celular por lo cuál no incluye plan de datos. El precio es de 1999 pesos.

Olga probó con el Bipy. El uso es muy sencillo (y similar al de Weki y otros relojes de este tipo). El cargador es magnético aunque en el caso de Olga, como no es reverso ni simétrico, a veces no sabe como engancharlo, aunque en ese caso, la cámara IP permite asistirla para ponerlo bien. La aplicación está diseñada para que pueda ser gestionado a distancia, con una página web. "El reloj está pensado más para mí que para mi mamá, en este caso. Es para que yo me quede tranquila, detecte si me está omitiendo información. Por ejemplo, si pasan los días y no camina, voy a entender que algo está mal. A ella le da seguridad, pero el beneficio es para nosotros", describe Sol y relata que otra de las funciones que encontró más que útiles es poder activar el micrófono del teléfono a distancia: "Si mi mamá se cayó y no puede hablar, puedo hacer que el reloj me llame a pesar de que ella no lo haga y hablarle por el altavoz para ver si está todo bien". Por último, la línea telefónica asignada en el SIM solo tiene comunicación con los contactos agendados; de este modo, ningún extraño podrá comunicarse con ella.

Olga, lejos de sentirse amedrentada por la tecnología alrededor, le recomienda a las amigas todos los artilugios del hogar. Saluda a la cámara, graba mensajes en el dispositivo y es muy cuidadosa de tenerlo puesto la mayor parte del día, porque si se lo saca, no hay información que valga.

En el mundo hay diversos desarrollos orientados al cuidado de personas mayores. La empresa israelí Intuition Robotics está desarrollando el robot ElliQ, orientado a asistir y promover el bienestar físico y mental de sus usuarios: recomienda moverse, muestra videos tutoriales de ejercicios, monitorea los movimientos, aprende sus patrones de conducta y genera una interacción personalizada. Este tipo de dispositivos son una tendencia en Japón, donde se estipula que en los próximos cinco años uno de cada cinco ancianos tendrá asistencia de un robot. De hecho, el gobierno financió el desarrollo de robots para el cuidado de los mayores para suplir la falta proyectada para 2025 de 380.000 trabajadores especializados.

Mientras tanto, el duelo de Olga sigue. Ya no está su compañero de toda la vida, pero sus hijas tienen ahora una forma de complementar las visitas de fin de semana o las llamadas por teléfono para saber cómo anda.

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