Salvini vuelve a desafiar a Europa al proponer un censo de gitanos

Miembros de la comunidad gitana, en las afueras de Roma
Miembros de la comunidad gitana, en las afueras de Roma Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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19 de junio de 2018  • 16:44

ROMA.- La política de provocación del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, líder de la xenófoba Liga y mandamás del nuevo gobierno populista, va en aumento. Si la semana pasada creó una tormenta de consecuencias impredecibles en Europa al cerrar los puertos a un barco repleto de inmigrantes desesperados -rechazado también por Malta y que finalmente fue recibido en España-, ahora volvió a crear tensión al apuntarle a otro objetivo: propuso hacer un censo de los gitanos que viven en la península para expulsar a los que no son italianos.

"Estamos pensando en hacer un registro sobre los gitanos que hay en Italia para ver quiénes, cómo y cuántos son", anunció Salvini, al abrir un nuevo frente de batalla. "A los que podamos expulsar, haciendo acuerdos con los Estados, los expulsaremos. Lamentablemente a los gitanos italianos nos los tendremos que quedar", agregó, en declaraciones que enseguida causaron revuelo, pero que Salvini ratificó, consciente de que los sondeos premian su activismo y mano dura con inmigrantes y minorías.

Se trata de colectivos que toma como virtuales chivos expiatorios de una crisis económica que no afloja y de la inseguridad, jugando con los miedos de los italianos.

Al margen de provocar furibundas reacciones de la oposición de centroizquierda -que denunció el censo como ilegal- y de un primer cortocircuito con sus socios del Movimiento Cinco Estrellas (M5E), la iniciativa dejó nuevamente atónita a la Unión Europea (UE).

"Aunque interferir en los asuntos internos de un país, comentar esta u otra declaración shockeante puede ser una tentación a la que es extremadamente difícil resistir, resistiré con todas las fuerzas", dijo el comisario de la UE, Pierre Moscovici. "Pero digo que la Comisión de la UE ejercitará sus competencias con las reglas de las que dispone. Hay reglas en materia económica y financiera, pero también en lo que tiene que ver con el Estado de Derecho. Son nuestras reglas comunes y deben ser respetadas", advirtió.

"No se puede expulsar un ciudadano europeo sobre base étnica, es súper claro que no es legal", recordó, por otro lado, Alexander Winterstein, vocero del Ejecutivo europeo, que no excluyó contactar a las autoridades italianas para profundizar sobre los planes de censo de Salvini.

El anuncio de un censo de los gitanos también cayó como una bomba en la comunidad judía porque trajo reminiscencias de las leyes raciales promulgadas en su contra en 1938, en tiempos de Benito Mussolini.

"El anuncio del ministro preocupa y despierta recuerdos de leyes y medidas racistas de hace apenas 80 años y tristemente cada vez más olvidadas", clamó Noemi Di Segni, presidente de las Comunidades Judías de Italia.

Paolo Gentiloni, exprimer ministro y líder del Partido Democrático -ahora en la oposición-, en un tuit dejó en claro su indignación. "Ayer refugiados, hoy gitanos, mañana pistolas para todos".

También las comunidades rom (como también se llama a los gitanos) reaccionaron a la nueva provocación de Salvini. "El ministro del Interior parece no saber que en Italia un censo sobre base étnica no está permitido", explicó Carlo Stasolla, presidente de la Asociación 21 de julio.

"Ya existen datos y números sobre quién vive en los asentamientos formales e informales y los pocos rom irregulares son apátridas y, por lo tanto, inexpulsables", agregó. Según su asociación, en Italia hay entre 120.000 y 180.000 gitanos. Entre ellos, 26.000 viven en situación de emergencia habitacional; 16.400 viven en 148 asentamientos formales -es decir, proyectados por las autoridades- y 9600 en campos informales, abusivos. El 60% son italianos, seguidos por gitanos oriundos de Rumania y de la exYugoslavia; se calcula que hay unos 3000 apátridas, es decir, sin ciudadanía.

En el pasado, Roberto Maroni, ministro del Interior del expremier Silvio Berlusconi y miembro de la Liga, había propuesto que se le tomara las huellas digitales a los chicos gitanos. Pero esa medida había sido bochada por la UE.

"No es nuestra intención identificar o tomarle las huellas digitales a nadie, sino que queremos tutelar ante todo a miles de chicos gitanos, para que vayan a la escuela", matizó más tarde Salvini, que de todos modos reivindicó su propuesta.

"Alguien habla de shock. ¿Por qué? Yo también pienso en esos pobres niños educados al robo y a la ilegalidad", insistió, a través de las redes sociales.

El anuncio del censo de gitanos de Salvini sorprendió incluso a su socio en el gobierno bicéfalo, Luigi Di Maio, líder del M5E y al propio primer ministro, Giuseppe Conte. Ambos se distanciaron y recordaron que el censo sería inconstitucional.

Pese a esto y a las reacciones de la UE, el ministro del Interior, que sigue subiendo en los sondeos -la Liga estaría en el 29,2%, superando por primera vez al M5E (29%)-, se mantuvo firme. "Censo de los gitanos y control del dinero público gastado. Si lo propone la izquierda está bien, si lo propongo yo, es racismo. ¡Yo no aflojo y sigo adelante! Antes los italianos y su seguridad", tuiteó, obteniendo el efecto de mantenerse siempre al centro de la atención e imponiendo la agenda política, en desmedro de Di Maio.

Salvini incluso hizo saber que en Carmagnola, localidad en provincia de Torino, al norte del país, administrada por la Liga, fue abatida una casa abusiva de un campo nómade no autorizado. "De las palabras a los hechos", comentó.

En una campaña lanzada en las redes sociales contra el cada vez más inquietante ministro del Interior, en tanto, hizo furor el hashtag #Salvinischedacitutti ("Salvini regístranos a todos").

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