La ley y el orden: los problemas legales más comunes que enfrentan los emprendedores

Desde olvidarse de registrar el nombre hasta subestimar la presión impositiva o contratar como primeros empleados a un amigo o familiar sin tener todos los papeles en regla; cuáles son los errores más habituales que se cometen cuando se inicia un nuevo proyecto

20 de junio de 2018  

Un emprendedor que empezó un proyecto hace cuatro años y hoy tiene 50 empleados contó su primera interacción con el representante de un sindicato. El delegado le decía: "Estás incumpliendo la ley porque en tu nómina de empleados no hay ninguna telefonista; alguien está atendiendo las llamadas por fuera de sus obligaciones". La respuesta del fundador: la startup nunca había instalado un teléfono fijo, todas las comunicaciones son por WhatsApp. Coinciden en tiempo y espacio, pero chocan el presente y el pasado, mientras que la ley rige para todos igual. "Para un emprendedor, un error legal puede significar que se detenga a cero el crecimiento de su empresa o no siga más en este mundo. Puede ser desde un juicio laboral o un problema societario hasta una disputa entre los socios que no fue previamente reglamentada", explicó el abogado especialista en nuevos emprendimientos Andrés Prieto. Los problemas eran muchos, advirtió Prieto, que dentro de su rubro emprendió un estudio con 15 abogados que trabajan para proteger nuevos negocios, pero pueden solucionarse si se tienen en cuenta en el momento cero, el proceso de gestación de la empresa.

Según el Ministerio de Producción cada año se crean en el país alrededor de 70.000 empresas y cierran 68.000. Entre 2010 y 2016 nacieron, en promedio, 3776 empresas de "alto crecimiento" por año, en general asociadas a las nuevas tecnologías y es fundamental que sobrevivan por su rol en la creación de empleo y productividad.

1. No elegir el marco societario equivocado

El primer paso para poder proteger el proyecto es crearlo con el encuadre legal correspondiente, que depende del capital, la responsabilidad y otros factores. Elegir y armar un marco societario requiere de tiempo, esfuerzo y dinero, pero es fundamental para poder tener algo que proteger. "Tradicionalmente se armaba una sociedad anónima o una de responsabilidad limitada. Ahora con las SAS que impulsó Macri no hay excusas, salen poco dinero y demoran 48 horas", explicó el abogado Prieto. Lo importante, remarcó, es entender que si no se hace, y llega a tener un problema como un juicio laboral o un accidente, el emprendedor responde directamente con sus bienes. "Es darle vida legal al proyecto y tiene sus beneficios", concluyó Prieto.

Cuando, en un capítulo de Silicon Valley, de HBO, una serie que pone tanto esmero en ser creíble que hasta contrataron a un exCEO de Twitter como consultor en los códigos y costumbres de la región, el personaje principal corre a cobrar el primer cheque de un inversor la empleada del banco le contesta: "No tenés ninguna empresa". No la había registrado todavía.

Para Matías Gath, a cargo de la operación nacional de Glovo, aplicación que conecta personas que necesitan algo con alguien con tiempo para realizarlas, el proceso para tener la empresa en funcionamiento fue muy lento aun con la SAS lista en 48 horas. "A partir de tener la SAS registrada tardé casi tres meses en abrir la cuenta bancaria, entiendo que no le pasa a todo el mundo porque fui de los primeros. Si querés una cuenta en dólares para vender al exterior el proceso es aún más complicado. No hay cuentas bancarias pensadas para emprendedores como en otros países, que por los primeros seis meses no se paga nada"

2. Olvidarse de registrar todo

Victoria Benaim y su socia Mara Parra iniciaron su emprendimiento en marzo de 2013 con la idea de lanzar una marca de cuadernos y papelería llamada Wildnotes. "Hicimos los primeros diseños y mandamos a producirlos, mientras tanto contratamos un contador para que nos inscribiera en el monotributo y a un abogado para registrara nuestra marca", contó Benaim. Si bien sabían que hay un período de observación en el cual otra marca puede oponerse al registro por distintos motivos, no se imaginaron que seis meses después, días antes de que finalizara la observación, las contactarían por que una empresa se oponía al nombre por "criterio de confundibilidad".

"Fuimos a una primera mediación, con la esperanza de poder resolver el conflicto. La empresa que se oponía tenía registrada una marca con nombre similar y en la misma clase, pero no estaba en circulación. No hubo acuerdo en el primer encuentro ni en el segundo. Si queríamos seguir manteniendo el nombre de la marca (aunque sea por un tiempo más), el siguiente paso era ir a juicio", explicó la emprendedora, y agregó que durante la mediación "se escaparon algunas lágrimas" por no querer dejar ir su nombre original, del que se habían enamorado desde que planearon el proyecto en la facultad. "No queríamos disponer nuestra energía en un conflicto legal que ni siquiera sabíamos si lo íbamos a ganar. Nos despedimos de Wildnotes y nos refundamos en Fera", comentó la emprendedora. Fera quiere decir salvaje en latín, mismo significado que "wild", "pero esta vez más fácil de pronunciar en la Argentina y, además, pudimos registrarla sin problema", reconoce Benaim.

Pensar el nombre apropiado para el proyecto y luego darlo a conocer requiere de un esfuerzo grande y hay quienes evitan o desestiman la importancia de registrarlos. "Clásico error de emprendimientos de moda, bares y restaurantes que destinan mucho tiempo a elegir el nombre y armar el proyecto, y cuando ganan popularidad empiezan los problemas porque no tienen el dominio de la marca", comentó el abogado Prieto.

Desde lo más leve, como un llamado de atención por teléfono con el dueño original del dominio pidiendo que se cambie, hasta un juicio por daños y perjuicios al usar la marca, las consecuencias son, al menos, molestas. Pero más allá del nombre la propiedad intelectual también implica defender los productos y creaciones centrales del negocio, como un algoritmo de software. "Registrarlos es clave sobre todo para los emprendimientos de base tecnológica, que se apoyan en la propiedad intelectual para crear valor", explica Prieto,

3. Subestimar el peso de la presión impositiva

En la práctica, los emprendedores señalan que los cargos tributarios cuando recién están empezando son una gran traba para expandirse. The Food Market es un mercado online de alimentos naturales creado por dos amigas -Melanie Wolman y Nadia Javkin- con el objetivo de empoderar a pequeños productores acercando su comida a consumidores finales. "Cuando arrancamos, en 2015, no existía la SAS y el proceso para sacar el CUIT y pagar impuestos en la AFIP fue muy tedioso. Tardamos varios meses hasta poder emitir facturas y estar en regla con la sociedad, y una vez que lo logramos la carga tributaria y el desfase financiero nos impedían crecer y expandir el negocio", contó Wolman a LA NACION.

Además, reconoció Wolman, los incentivos que el Gobierno pone en práctica para fomentar nuevos negocios y creación de empleo no siempre funcionan. "El Gobierno invita a emprendedores a presentarse en programas de apoyo de fondos no reembolsables que después muchas veces no terminan pagando. Nosotras aplicamos al PAC, estuvimos tres meses llenando papeles, nos aprobaron el proyecto y nos ofrecieron $400.000. Con todo aprobado, invertimos la plata porque teníamos la urgencia de crecer, y hoy, seis meses después, nunca recibimos lo pactado", argumentó. The Food Market emplea a cuatro personas más sus dos cofundadores, realizan 600 entregas minoristas por mes y facturan $1 millón mensuales. Desde su experiencia, recomiendan tener especial cuidado con estos programas; "en vez de ayudar, te pueden llevar a la quiebra", explica.

4. No distinguir entre amigos y empleados

Una fugaz visita a los tribunales laborales alcanza para entender que el sistema está colapsado de juicios sin resolver. Esto es cierto para las empresas de todos los tamaños y sería una obviedad recomendar tener a los empleados dentro del régimen de trabajo, pero los nuevos negocios corren un riesgo extra.

"En mi caso, el mayor error que cometí como emprendedor fue el exceso de confianza, sin demasiado control, porque prefiero creer en la gente con la que trabajo. En términos personales es algo de lo que me enorgullezco, pero como emprendedor me trajo muchos dolores de cabeza. En mi restaurante tuve que despedir a un gerente que se creía el hombre más importante del negocio, cuando el único dueño era yo", destaca Daniel Narezo, del restaurante palermitano Perón Perón. "Siempre es fundamental tomar recaudos y la protección legal para evitar mayores problemas, como los que me pasaron cuando despedí a este gerente y descubrí, entre otras cosas, que me habían robado las redes sociales del restaurante", asegura el empresario gastronómico.

"Es muy común que los primeros contratados sean conocidos, la novia de un amigo, el famoso primo que estaba sin trabajo, y al principio todo va bien, pero si hay problemas esa startup no puede crecer porque le metieron un juicio laboral", generalizó el abogado Prieto. Un juicio laboral, precisó, puede ser el motivo por el cual un emprendimiento fracase y muera, ya que implica "que se inhiban cuentas y tener que afrontar los costos de un abogado para un litigio que dura entre dos y cuatro años". Además, agregó que los tribunales están inundados de casos en los que empleados reclaman que no se les pagaron horas extras, que se encontraban parcialmente o mal registrados. "Alguno fue producto de una desprolijidad por la confianza de conocerse de antes. Amo la confianza, pero el argumento de 'pensá que le di trabajo cuando más lo necesitaba' no protege contra juicios", comentó Prieto.

5. No prestar atención al encuadre sindical

"El sindicalismo es tan viejo como la industria y es una herramienta fundamental para balancear el poder del empresario, pero cuando se enfrenta a un emprendedor puede ser desmedido", explicó el abogado Prieto. El letrado cuenta que a uno de sus clientes que emprendió en el rubro de contenidos digitales el sindicato de actores le realizó una manifestación con neumáticos prendidos fuego en plena avenida de Capital Federal. Una imagen que asusta a cualquier joven negocio, lo que llevó a inversores internacionales del proyecto a amenazar con terminar el negocio en Buenos Aires y mudar todas las operaciones a Uruguay. "Lo resolvimos humanamente, como todos los conflictos, mediante el diálogo, explicando sobre todo que los reclamos del sindicato son para empresas grandes del rubro, como Canal Trece o Pol-ka, que poco tenían que ver con la actividad de mi cliente", remarcó Prieto.

El abogado destaca que es importante prestar atención al encuadre sindical del rubro en el que se quiere incursionar y estar preparados para una negociación que no siempre es fácil de dar cuando se trata de un pequeño emprendedor sin experiencia en temas gremiales. "Si el sindicato insiste con entrar al espacio físico, recordar que nadie puede entrar sin una orden de allanamiento", detalló Prieto, y concluyó: "Empezó mal, pero terminamos bien".

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