Machismo Mundial: cuando el fútbol saca a relucir los estereotipos de género

El fútbol, desde sus orígenes, fue considerado un deporte para hombres; las mujeres lo cuestionan cada vez más
El fútbol, desde sus orígenes, fue considerado un deporte para hombres; las mujeres lo cuestionan cada vez más Fuente: Archivo
Brenda Struminger
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26 de junio de 2018  • 20:22

Matías Gorlero, programador de 30 años, tenía planeado ver el primer partido de la selección contra Islandia con su grupo de amigos en un departamento de La Paternal. Organizaron por semanas. Todo estaba listo, hasta que una discusión sobre la presencia de mujeres destrozó los planes. "El dueño de casa vive con la novia y no le quería pedir que se fuera", cuenta. "Otro propuso invitar a su esposa. Un tercero preguntó si podía ir con su pareja. Un par no quería saber nada con que vinieran mujeres. Hubo una discusión y se terminaron bajando todos".

¿Los motivos para evitar a "las chicas"? "Uno creía que iban a decir boludeces, al otro simplemente le molestaba", responde, hastiado.

La escena representa la creencia histórica y generalizada de que el fútbol es un espacio reservado a los hombres. Aunque en los últimos años hubo avances en la participación de las mujeres en el deporte, la desigualdad persiste y durante el Mundial se hace más evidente, sobre todo después de Ni Una Menos. En la primera Copa del Mundo desde que comenzó ese movimiento feminista en 2015, la percepción y las denuncias públicas sobre la desigualdad de género en el ámbito deportivo parecen estar más extendidas que nunca.

En las últimas semanas la AFA salió a disculparse por la publicación de un manual "para conquistar mujeres rusas" (aseguró que fue un error) mientras que el seleccionado de mujeres salió a protestar cuando su camiseta fue presentada por modelos y no jugadoras (en la selección masculina siempre la presentan los propios futbolistas).

Esos son solo dos ejemplos de los varios que tuvieron lugar en las semanas previas al comienzo de la Copa del Mundo. Y las muestras no se ven solo en las instituciones o entre personajes públicos. Cada vez son más las mujeres que sienten rechazo o cuestionan su exclusión del mundo del deporte, del fútbol y del Mundial en particular, tanto por sus pares, como por las empresas que hacen promociones mundialistas y las entidades deportivas.

Así lo consideraron mujeres y hombres de distintas profesiones y tres especialistas en género consultadas por LA NACION.

Conciencia

Desde la previa del Mundial muchas mujeres se sienten discriminadas por sus entornos. Familiares, amigos, compañeros de trabajo o de actividades extracurriculares dan por sentado que no les interesa ver a la selección. Tratan de evitar que estén presentes en las reuniones para ver los partidos o se burlan de sus comentarios en los debates posteriores.

"Mis amigos no me invitan y termino viendo los encuentros sola o con amigas", dice Virginia Díaz Colodrero, de 33 años, comunicadora social. "Todos creen que por el hecho de ser mujer voy a hacer comentarios equivocados o hablar sobre lo buenos que están los jugadores. No es así. Esto pasa con el fútbol en general, pero quizá sintamos esa discriminación con mayor fuerza este mes", dice.

"A los hombres les molesta que las mujeres hablen mientras ven los partidos", dice la doctora en Filosofía y socióloga especializada en género Diana Maffía. "Pero si ves un partido con hombres, te das cuenta que ellos también comentan. En realidad lo que les molesta es el contenido, desprecian el comentario que puede hacer una mujer sobre fútbol".

La socióloga y exjugadora de Las Leonas Jorgelina Bertoni, que estudia la relación entre fútbol y género, cree que el tema "se discute mucho más que en 2014 (Brasil) y 2010 (Sudáfrica)". "Esto pasa es porque hay más conciencia. Tal vez el Mundial sea una buena excusa para que se hable de esta desigualdad, que en realidad afecta todos los años al deporte en general", reflexiona.

"La conciencia sobre la participación de la mujer en el deporte aparece gracias a la militancia de décadas del movimiento feminista", agrega Maffía, también directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

Las publicidades del Mundial también conforman estereotipos. Protagonizadas y destinadas a los hombres desde sus inicios, aún parecen estar dirigidas solo hacia un público masculino. Natalia Abal, de 30 años, asesora legislativa provincial y militante feminista, las considera directamente "sexistas". Como ejemplo, cita el spot de una gaseosa que transcurre en Rusia, donde los únicos personajes son dos hombres que comparan a "las argentinas" con botellas.

Antonella Ricci, artista plástica y grabadora, suma el caso de una promoción de jugos que muestra a una familia discutiendo sobre el Mundial. "En el video, los únicos que hablan son los hombres. Las mujeres son apenas extras que no intervienen".

"Un ejemplo de sexismo durante el Mundial aparece durante la televisación de los partidos, cuando enfocan a chicas lindas de la tribuna durante los partidos", agrega Micaela Moreno, también comunicadora.

Feminismo Mundial

En sintonía con la toma de conciencia aparecen iniciativas para mostrar que las mujeres también forman parte de la cultura mundialista. El grupo Feminista Mundial, creado este año por un grupo de amigas que militaban distintos colectivos feministas, organiza reuniones para ver los partidos y promueve la discusión sobre la inclusión. Pero no solo eso.

"Pasamos los partidos en pantalla grande en el bar de FM La Tribu mientras relata una chica. Somos un equipo de personas feministas y apostamos a desarmar el binarismo de género", relata Leila Ponzetti, periodista de 41 años, exjugadora de River.

La idea surgió durante las charlas sobre los juegos selección femenina en la Copa América de Chile: "Nos pareció que estaba bueno dar una vuelta de tuerca a los relatos y se nos ocurrió armar esto. La idea es tener una mirada feminista del fútbol y del Mundial".

"Incorporamos mujeres en el equipo de relatoras porque queremos un relato que incluya ideas que no se tienen en cuenta tradicionalmente", sigue. "Queremos mostrar que el fútbol está buenísimo, pero que no es lo único que sucede. Aparte del relato, brindamos datos, por ejemplo, sobre los avances en temas de feminismo y diversidad en el país del equipo contrario. Queremos romper con la idea de que el fútbol es el opio de los pueblos y usarlo para estar más atentas que nunca".

"Vos no opines"

Las mujeres perciben que la reacción típica a sus comentarios sobre fútbol siempre fue la burla o la censura. "Te chistan, se ríen o te dicen: vos no opines", señala la comunicadora social Valeria Perotti, de 35 años. "Antes de Ni Una Menos me daba cuenta de que esos comentarios eran descalificativos, pero los naturalizaba. Sin dudas, en los últimos años empecé a reparar en que no está bien dejarlos pasar".

"Todos asumen que no me importa el Mundial por ser mujer y me parece un condicionante no válido", agrega Fernanda Miras, arquitecta de 31 años.

"Con el tiempo pudimos tomar espacios que eran netamente masculinos y ponerles nuestra mirada feminista", añade Maffía. "En el mundo del deporte hay muchos espacios que promueven la igualdad. Por ejemplo, el Observatorio de Género en el Deporte. Y es interesante ver que antes tomábamos estos espacios imitando a los varones. La máxima audacia que teníamos era elegir al jugador más lindo. Ahora creo que tomamos esos espacios según nuestros intereses específicos, marcando las cuestiones que nos diferencian dentro de la igualdad".

"En los últimos años noto más conciencia femenina y puede ser que tenga que ver con Ni Una Menos", suma la profesora y especialista en género y deporte Marta Antúnez. "Las mujeres no dejamos pasar cosas que antes parecían normales. No permitimos que haya espacios exclusivos, en especial, las más jóvenes. Pero ni siquiera lo planteamos como una pelea o disputa de espacios. Ese espacio existe y queremos formar parte, a nuestra forma", explica.

"Antes de las movilizaciones y las discusiones públicas, el boludeo a las mujeres por temas vinculados al fútbol era parte del folcklore. Ahora tenemos las antenas mucho más paradas", opina Esmeralda Pellizo, licenciada en Marketing y empleada estatal de 30 años.

No solo ellas

La conciencia sobre las acciones machistas relacionadas con la Copa (publicidades, comentarios, imágenes televisadas) también son percibidas por los hombres. En los días previos al primer partido se viralizó, especialmente entre grupos de WhatsApp de hombres, un "programa" para festejar el Día del Padre según el Mundial. "Orden del día: 6.45: Buenos días e inicio de recepción de regalos. 7.00: Costa Rica vs. Serbia. 9.00: Desayuno en la cama. 10.00: Alemania vs. México. 10.15: Picada de chorizos, cerveza o infusiones varias [...] Por favor, pasar este comunicado a las esposas y/o parejas, para que no planeen nada "raro" ese día.

Diego Pirras, de 38 años, casado y padre de un bebé de un año y medio, lo leyó en el grupo de su torneo de fútbol de los sábados y se indignó. "Me llamó la atención la palabra "raro". Se notaba que se referían a pasar un día familiar; desayunar en pareja y salir a caminar, por ejemplo. Claramente era una broma con una mirada retrógrada. A varios de mis amigos este tipo de cosas todavía les hace gracia. Yo me cansé de discutir con ellos, supongo que son cosas que de a poco van a ir desapareciendo", dice.

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