Argentina-Croacia, Mundial Rusia 2018. Las responsabilidades tácticas de Messi: cuando el 10 es parte del déficit

Christian Leblebidjian
Meza fue el mediocampista que más pisó el área para llegar a definir; Messi tuvo una escasa participación en el ataque argentino
Meza fue el mediocampista que más pisó el área para llegar a definir; Messi tuvo una escasa participación en el ataque argentino Fuente: AP
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21 de junio de 2018  • 17:17

Solo Lionel Messi sabrá qué le pasa realmente cuando se aisla, cuando no participa del juego, cuando parece ido. Es cierto. Sus compañeros en Barcelona dicen que también le pasa allí, que hasta se da el lujo de caminar la cancha por varios minutos, pero que en algún momento se activa y ahí define el partido. En la selección no le resulta tan sencillo. El contexto es otro. Pero durante muchos años, sobre todo en este Mundial , las preguntas que giraban en torno a porqué no rendía igual con la camiseta celeste y blanca que en España se repetían: "¿Quién sería el mejor socio para Messi?" "¿Por qué nadie logra potenciarlo?" "¿Qué sistema o posición le vienen mejor a Leo?" "¿Tiene que jugar por la derecha o por el centro, donde tienen que jugar los mejores?", según un concepto de Guardiola.

Siempre se buscó encontrar respuestas (de las falencias) en los demás. Porque -claro- Messi, desde sus evaluaciones individuales, llena los casilleros como el mejor jugador del mundo. Bajo ese concepto, quienes debían adaptarse a su juego eran los compañeros. Quienes debían intentar rodearlo eran los técnicos, quienes debían tratar de generarle el mayor confort desde el sistema táctico y el estilo de juego.

Frente a Croacia, Sampaoli intentó rodearlo con muchos volantes, de esos que tienen buena técnica, que además son capaces de involucrarse en transiciones rápidas sobre todo de defensa a ataque, donde más se debe aprovechar a Messi. Tanto Salvio como Enzo Pérez, Acuña y Meza tienen despliegue, capacidad para pisar el área y llegar al gol. Incluso Agüero es un delantero que tiene características para tirarse atrás y generarles espacios a los mediocampistas. No fue casual que las mejores chances de la selección en el primer tiempo las tuvieran Meza y Enzo Pérez, ambos llegando desde atrás sobre la posición del punto penal. Pero Messi estuvo ausente, casi no participó del juego. Enzo Pérez, Meza y Acuña se movían, generaban triangulaciones con Tagliafico y Salvio. Pero Messi ni se movía, aparecía siempre tapado por tres futbolistas croatas. No se desmarcó, no intentó ser la primera alternativa de descarga para sus compañeros. O recibía al pie o. no recibía. Ni siquiera fue punta de lanza de una presión alta a la defensa de Croacia que se anunció mucho y se buscó poco. Esos intentos fueron excepciones, búsquedas individuales.

Mapa de Opta, por dónde se movieron los jugadores argentinos
Mapa de Opta, por dónde se movieron los jugadores argentinos Fuente: LA NACION

En el segundo tiempo, Sampaoli le cambió algunos intérpretes (todos cambios discutibles, también), pero modificaciones al fin. Y los ingresos de Dybala, Higuaín y Pavón tampoco le despertaron nada a Messi. La acción más clara fue con un pase filtrado de Acuña que llegó a definir Meza; el 10 llegó al rebote pero con muy poca convicción. Al no encontrar respuestas en Messi, el equipo argentino (en la adversidad) tomó como referencia de pase a Mascherano. Otro síntoma.

Supuestamente, Messi llegaba mejor que nunca a este Mundial. Desde su preparación individual, de el entendimiento con los compañeros que supo potenciar en Barcelona, desde la identificación que logró encontrar a partir de las decisiones que fue adaptando Sampaoli a sus gustos personales. Pero algo sigue fallando. Messi puede competir por ser el mejor del mundo desde su individualidad, pero desde lo colectivo sigue reprobando materias en la selección. Cualquier similitud con situaciones que se dieron con Messi y en la Argentina en los últimos diez años no es mera coincidencia. Es hora que al 10 le lleguen las mismas responsabilidades que a los demás, que las preguntas empiecen a hacerse en función de él y no de los demás. Las fallas no están solo alrededor suyo. Él también es parte del problema colectivo que tiene la selección como equipo.

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