El género es de los roles

Constanza Bertolini
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22 de junio de 2018  

Cuando en las sociedades ya se ha roto el código binario de las definiciones sexuales, esa fractura empieza de a poco a romper, incluso, estructuras de instituciones culturales tan tradicionales como las del ballet.

La llegada de un bailarín varón a la fila de chicas del English National Ballet para interpretar papeles que históricamente representan ellas (una dama de la corte, en este caso) no solo marca un hito inédito; quiere decir que en compañías sobre las que nadie pondría en duda la excelencia artística hay cabezas (la de una mujer: la española Tamara Rojo) abiertas a demostrar que sobre el escenario el género es del rol, no el del intérprete. Y que como siempre se buscará al mejor artista para cada papel, aun si un hombre resultara la mejor sílfide.

Chase Johnsey no es un transformista contratado por el ENB para dar un paso de comedia; su figura se confunde con la de sus compañeras; trabaja duro, sabe dominar las puntas, tiene líneas delicadas. Es hombre. Habrá que ver si el caso resulta una anécdota o si, por el contrario, el mundo se hace eco de que el tema de las múltiples sexualidades está tocando las puertas del ballet.

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