En paralelo

Diana Fernández Irusta
Fuente: AFP - Crédito: Petras Malukas
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22 de junio de 2018  

NIDA, LITUANIA.- Capturar el azar como una efímera joya: de eso, entre tantas otras cosas, trata la fotografía. Y de esa conjunción de instantes y fortuna está hecha esta imagen. Están el hombre y la estatua. Mismo gesto, misma línea. Tan en sincronía que uno quisiera ver -tal vez convocar- la ráfaga de aire que arremoline el traje del hombre de azul tanto como alguna vez lo hizo con el traje del hombre de bronce. Por cierto, no cualquier hombre. La escultura que hoy desafía las dunas de Nida, en Lituania, rinde homenaje al viaje que Jean- Paul Sartre realizó, en 1965, a esta misma región. De aquel periplo quedó una foto, la del fotógrafo Antanas Sutkus, que inmortalizó al pensador francés de espaldas, acicateado por el viento, cercado por la arena. De esa foto, la estatua aquí retratada. Y, como un empecinado juego de espejos, el anónimo hombre de azul. Quizá pensando en el ser, quizá en la nada.

Edición fotográfica Dante Cosenza

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