Sequía, dólar alto y un PBI que se desacelera explican el déficit comercial más alto del año

Fuente: Archivo
El rojo en mayo fue de US$1285 millones, el más elevado desde noviembre del año pasado; fuerte caída de las exportaciones de soja; se enfrían las importaciones,94,5x248,7mm
Francisco Jueguen
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22 de junio de 2018  

Tres efectos negativos comienzan a converger. En esa intersección deberán leerse los resultados económicos por venir. Allí aparecen el impacto de una fuerte sequía sobre el campo, un dólar más alto y la desaceleración económica, que todo indica que se profundizará tras el cimbronazo cambiario.

De acuerdo con los datos del Indec sobre el intercambio comercial argentino (ICA), el país mostró en mayo el peor déficit comercial del año. Más específicamente, el rojo entre exportaciones e importaciones fue el más elevado desde noviembre pasado. El déficit llegó a US$1285 millones y acumuló US$4691 millones en el año.

No es un dato menor luego de que el rojo comercial de 2017 alcanzara casi US$9000 millones y que desde fines de abril la Argentina viviera una crisis cambiaria que terminó en una devaluación del peso de cerca del 60% y con un préstamo del FMI por US$50.000 millones para financiar la salida de la crisis.

Según el ICA, las exportaciones mostraron en mayo una caída del 6% (a US$5162 millones), la primera en lo que va del año. Sin embargo, en los primeros cinco meses acumulan un alza del 7,1% (US$24.750 millones). Por otro lado, las importaciones crecieron un 6,3% (a US$6447 millones), la peor variación del año. En los primeros cinco meses muestran un aumento del 17,9% (US$29.440 millones).

"Siguen los malos datos en el frente externo", afirmó Lucía Pezzarini, economista de la consultora LCG. A pesar de la marcada desaceleración de las importaciones, la baja de las exportaciones fue más importante y explica el deterioro en el saldo comercial", indicó la especialista.

Según LCG, el efecto de la sequía explica el peor resultado comercial. Por caso, las exportaciones de porotos de soja cayeron US$428 millones. Tanto que para abastecer a la industria hubo que importar por US$172 millones. Así, el comercio de este subproducto explica US$600 millones del déficit total del mes. "A pesar de la mejora de precios, que subieron 13,3%interanual, el valor de las exportaciones se redujo por el desplome en el volumen exportado", indico Pezzarini. Cayeron tanto los productos primarios (-27%interanual) como las manufacturas de origen industrial (MOI, -5%). "La caída de este último rubro se dio por bajas en los despachos de biodiésel y plástico", dijo.

Con relación a este punto, LCG destacó un dato curioso: los datos de la Secretaría de Comercio de Brasil no coinciden con los proporcionados por el ICA. Según esta fuente, las exportaciones MOI cayeron 13% en mayo contra una baja de apenas 0,4% registrada por el Indec. "Probablemente esta diferencia se compense con un peor resultado en los datos de junio", indicaron en la consultora.

Las importaciones ya están sintiendo la suba del tipo de cambio y el enfriamiento de la actividad interna, con una desaceleración de casi todos los rubros. Solo bienes intermedios mantuvo un ritmo elevado (+21%). "La caída de las exportaciones responde principalmente al impacto pleno de la sequía, sobre todo en las cantidades de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario", señaló el director de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina. "También cayeron las de origen industrial, afectadas por el paro en Brasil. Por el lado de las importaciones ya se está viendo una desaceleración brusca, probablemente por el efecto del enfriamiento de la economía", agregó.

"Mayo fue un mes muy complicado, sobre todo por la huelga de camioneros en Brasil, que fue brutal para el comercio exterior", coincidió Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral, que opinó que la actividad brasileña aún "está entre algodones" pese al optimismo del gobierno en los últimos meses por una posible recuperación.

"El precio internacional de las commodities venía muy bien y compensaba la brutal caída en las cantidades", esgrimió Vasconcelos. "Pero en los últimos 15 días, por la intensificación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el precio cayó significativamente", agregó.

Para el investigador del Ieral, la suba del tipo de cambio puede servir para compensar la caída del precio, aunque las exportaciones tardan en reaccionar a esos cambios. Según LCG, el tipo de cambio es un 4% superior al promedio de 2011, cuando hubo un superávit de US$10.000 millones. "Las importaciones van a empezar a mostrar caídas interanuales impactadas por el peso de la recesión. Vamos a ver varios números negativos, lo que probablemente reduzca el déficit comercial esperado a fin de año", dijo Vasconcelos. Para LCG, estará ahora cerca de US$7000 millones.

No será -creen los economistas- un fin de año positivo. Para 2019, estiman, una buena cosecha podría cambiar las perspectivas.

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