Marta Yáñez: "Es una prueba esencial localizar al submarino para determinar o descartar hipótesis"

La jueza Yáñez está al frente de la causa desde hace más de 7 meses
La jueza Yáñez está al frente de la causa desde hace más de 7 meses Crédito: Captura de video
José María Costa
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22 de junio de 2018  • 16:52

La jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, sabe cultivar un perfil bajo. Hace más de siete meses que está a cargo de la investigación en torno a la desaparición del ARA San Juan . Y fueron pocas las declaraciones que dio a los medios. Según ella, así evitaría que la causa se empantane. Ahora, a más de medio año de la tragedia, Yáñez dialogó con LA NACION. Contó en qué estado se encuentra la investigación. Resaltó que aún no tiene probado que el submarino haya implosionado. Y dijo que busca determinar si hubo golpes de casco el 22 de noviembre, una semana después de la última comunicación con la tripulación.

"Sigo investigando los presuntos golpes de casco, que para algunos habrían provenido de otro objeto", dijo a LA NACION Yáñez. Luego detalló que esa pista es una de las que le falta profundizar luego de que, en abril pasado, integrantes de una corbeta de la Armada detectaran sonidos que consideraban que eran golpes similares a los que se realizan, por protocolo, en caso de emergencia de un submarino.

Tanto la anomalía hidroacústica registrada en mismo día de la desaparición del submarino el 15 de noviembre pasado, como los golpes escuchados una semana después, ocupan el día a día de la investigación en la actualidad.

Sobre los golpes, lo que la Justicia intenta determinar es si estuvo bien que desde Puerto Belgrano lo desecharan como lugar de búsqueda por considerar que se trataba de un sonido emitido por un drone norteamericano o si ahí hubo una falla de interpretación y sí se trató de un sonido emitido por la tripulación del ARA San Juan.

El submarino se comunicó por última vez el 15 de noviembre del año pasado
El submarino se comunicó por última vez el 15 de noviembre del año pasado Fuente: Archivo

"La investigación está bastante avanzada, procuro se logre seguir la búsqueda no solo por razones humanitarias, sino como deber de la Nación para sus servidores públicos desaparecidos en cumplimiento del deber y sus familias", agregó Yáñez a este medio.

La magistrada también consideró fundamental el hallazgo de la embarcación para poder cerrar su línea de investigación. "Constituye su localización una prueba esencial para determinar o descartar hipótesis con mayor grado de certeza", concluyó.

Por eso, la jueza sigue de cerca el proceso licitatorio preadjudicado a la empresa española Igeotest Geociencias y Exploraciones S.L. Además, se mostró a favor de acelerar los tiempos y que se comience la búsqueda en profundidad en el corto plazo.

Aguad ya tiene las conclusiones del informe

En tanto, LA NACION también pudo saber que el ministro de Defensa, Oscar Aguad , ya tiene en su poder las conclusiones del informe del comité de expertos que conformó en diciembre con tres exsubmarinistas.

El documento completo, que será entregado oficialmente en un mes, tiene 300 páginas, 25 anexos con información técnica y no tomaría estado público a menos que el presidente, Mauricio Macri, decida desclasificar la información.

El ministro de Defensa brindó detalles, en el Congreso, sobre la operación en abril pasado
El ministro de Defensa brindó detalles, en el Congreso, sobre la operación en abril pasado Crédito: Comunicación Institucional Senado

El informe, que como adelantó este medio en abril pasado, concluyó que todo comenzó con un incendio en el tanque de baterías ubicado en la proa. El incidente habría sido provocado por la entrada de agua a través del snorkel. Esto obligó a que el ARA San Juan saliera a superficie, de noche, y en medio de una tormenta. Controlar ese incidente, sacar el humo y el hidrógeno podría haber llevado horas, en la oscuridad y con clima hostil.

Cuando se pudo controlar la situación, se decidió ir a inmersión con intención de navegar hacia Mar del Plata y seguir trabajando en las reparaciones. Llegado este punto, la tripulación acumulaba desgaste "físico y psíquico" por haber estado en esa situación toda la noche.

A partir de allí, en algún momento se habría reavivado el incendio o desatado uno nuevo. Otra vez a oscuras y ahora con la tripulación cansada, una nueva explosión podría haber generado descontrol. Se perdió o se vio afectado el "sistema de gobierno" de la embarcación, que se habría ido hasta el fondo. A estas alturas, los tripulantes ya habrían tomado conciencia de su destino final.

Según la Comisión, la explosión que se detectó, en realidad fue una implosión y el abollamiento del casco por la presión del agua. Eso es lo que se pudo chequear a través de la anomalía hidroacústica que detectó el Organización del Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés).

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