Daniel Hourcade y su adiós a los Pumas: "Esto fue imprevisto. Yo quería llegar hasta el Mundial"

Hourcade sobre su renuncia: "Lo hice porque quería descomprimir esta última semana, sacar presión a los jugadores. No tenía sentido estirarla".
Hourcade sobre su renuncia: "Lo hice porque quería descomprimir esta última semana, sacar presión a los jugadores. No tenía sentido estirarla". Crédito: Villarpress
Jorge Búsico
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23 de junio de 2018  

RESISTENCIA, Chaco.- A Daniel Hourcade le brota la tristeza por los poros. Lo dice, pero trata de disimularlo. Siente que no es momento de andar manifestándolo a los cuatro vientos y quizá por eso acomoda cada palabra con el ritmo con que uno abrocha los botones de una camisa. El de este sábado será su último test-match al frente de los Pumas .

El domingo estará desocupado por primera vez en mucho tiempo, y por primera vez desde 2008 no formará parte de la Unión Argentina de Rugby. El destino, caprichoso, quiso que Resistencia fuera el lugar donde comenzó a entrenar al seleccionado y donde concluirá su función. Asumió interinamente en la ventana de noviembre de 2013, y su primer test como head-coach confirmado fue en junio de 2014 con Irlanda y en el mismo escenario, el estadio Centenario, en el cual hoy cerrará su ciclo ante Escocia. Será además el fin de la traumática serie de junio, que lleva dos caídas duras contra Gales.

-¿Por qué renunció cuando falta todavía un partido? ¿No era mejor irse después de Escocia?

-No. Lo hice porque quería descomprimir esta última semana, sacar presión a los jugadores. No tenía sentido estirarla.

-Usted mencionó que sintió que el mensaje no llegaba a los jugadores. ¿No hubo algo más?

-Creo que es suficiente. Evidentemente hay dos estilos y los jugadores empezaron a sentirse más cómodos -por decirlo de alguna manera- con el de Ledesma [DT de Jaguares]. Mario dio en la tecla con algunas cosas que le hicieron muy bien al equipo. No digo que un estilo sea mejor que el otro, pero son distintos. Y me di cuenta de que con el nuestro no hubo respuestas. Porque además pasó algo llamativo: las dos semanas previas a los partidos con Gales fueron espectaculares. Sobre todo, la segunda. Te juro que creía que íbamos a hacerle 50, y a los 20 minutos me di cuenta de que el partido iba a ser peor que el primero.

-Hay algo que no se entiende: si había tanta esperanza, ¿por qué se dijo que estaba acordado antes de la ventana que si no se daban los resultados iba a renunciar?

-Yo no voy a tirarle tierra a nadie, pero imaginá que yo no iba a ponerme un límite. Esto fue imprevisto. Yo quería llegar hasta el Mundial.

-¿Sintió que en algún momento perdió apoyo?

-De los jugadores, de ninguna manera.

-Me refería a los dirigentes.

-Durante todos estos años tuve un apoyo espectacular, casi todo lo que pedí. No puedo quejarme. Sí en este año pasaron algunas cosas que no ayudaron. Por ejemplo, habíamos acordado llamar a los de Europa para reforzar el equipo, porque era necesario. Ya había arreglado incluso con cuatro jugadores [Juan Figallo, Francisco Gómez Kodela, Mariano Galarza y Patricio Fernández], y justo antes de jugar me dijeron que era mejor seguir así. También dejé de tener relación estrecha con los otros equipos, especialmente con Jaguares.

-¿Qué pasó ahí?

-A fin del año pasado Agustín [Pichot] me dijo que no me metiera con Jaguares, que hiciera de cuenta que era como en Nueva Zelanda, donde [Steve] Hansen no tiene influencia en las cinco franquicias. No sé si estaba bien o mal, pero era cambiar lo que veníamos haciendo, que -quiero aclararlo- nos había salido muy mal. Pero también es verdad que no se puede estar en todos lados, y en principio me pareció correcto.

-¿Esa situación se trasladó a los jugadores? ¿Puede ser una razón de lo que pasó con Gales, y de lo que ocurra con Escocia?

-Creo que sí hubo una presión en los jugadores, quizás en los más identificados conmigo. Como si tuvieran que rendir un examen. Y espero que no se repita contra Escocia. Tuvimos una muy buena semana de entrenamiento, pero también las habíamos tenido antes de Gales. ¿La verdad? No sé. Ojalá nos regalemos una victoria.

-¿Qué explicación tiene a lo que ocurrió después de la Copa del Mundo? ¿Por qué se perdió tanto y sin jugar bien?

-¿La verdad? Creo que todos, todos, ¿eh?, subestimamos al Súper Rugby. Creíamos que íbamos a poder manejar todo. Fue un error. Pero tampoco ayuda perder tanto. Si en junio de 2017 hubiésemos ganado el primer test con Inglaterra, que jugamos muy bien, quizá otra sería la historia.

-¿Tiene algún reproche?

-No, ninguno. Estoy muy tranquilo conmigo y no tengo quejas. He sido un privilegiado. Dirigir a los Pumas es lo máximo, por eso tampoco me veo después en otro lado, empezando de nuevo a los 60 años. Pero bueno; tendré que trabajar. Lo único que me preocupa ahora es el futuro del staff, que es gente muy valiosa y muy trabajadora. Ojalá le den lugar.

-¿Se ve siguiendo en la UAR, en algún otro cargo?

-No.

-¿Cómo imagina el domingo?

-Va a ser duro. Por primera vez le dije a mi mujer que me acompañara en un partido. Por suerte, tengo muchos afectos y amigos. Y me instalaré en Tucumán y ayudaré en mi club.

La charla, íntima, se interrumpe porque Hourcade debe ir al aeropuerto a buscar a su mujer, que lo acompañará en su última noche en los Pumas. Atrás queda que tomó los Pumas en un momento en que eran un fierro caliente. Cambió una manera de jugar, armó un grupo de jugadores que es un ejemplo fuera de la cancha, concurrió a todos los rincones del país para hablar y ver, fue respetuoso con la prensa, defendió en cada charla el espíritu de los clubes, salió cuarto en un mundial y consiguió los primeros triunfos sobre los Springboks, acá y allá. Daniel Hourcade deja un legado. Y eso vale más que cualquier resultado.

Seis cambios frente a Escocia, en el adiós del DT

Catorce cambios entre 30 jugadores. Tanto los Pumas, que hará seis, como Escocia, que realizará ocho (siete en los forwards), renovaron sus equipos para poner fin a la ventana de junio, que para ambos transcurre con derrotas: los argentinos perdieron duramente dos veces contra Gales, y los europeos cayeron frente a Estados Unidos. A las 16.40, en el Estadio Centenario, de Resistencia, se escribirá una historia que implicará el final del ciclo de Daniel Hourcade.

Un rival más vulnerable

Escocia, que al igual que Gales llega sin varias de sus figuras, también intentará imponerse en el punto de contacto, pero atacará más y es más endeble defensivamente. Para los Pumas será vital ganar en ese aspecto, ir bien arriba y estar concentrados.

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