La curiosa función de un voluntario del Mundial: conocé a Mikhail, el "caza-WiFi" que es custodio de la red oficial

Mikhail, el caza wifi de la sala de prensa
Mikhail, el caza wifi de la sala de prensa Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
Tomás Bence
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25 de junio de 2018  • 23:59

NIZHNY NÓVGOROD, Rusia.- Son miles las personas que se presentaron ante FIFA para trabajar como voluntarios durante este Mundial. Identificados con una remera roja, están diseminados por todos lados para servir de ayuda. Desde los aeropuertos, para ver qué transporte tomar hasta las ciudades, hasta aquellos que están en el estadio con las ubicaciones en las tribunas. Otros caminan por las calles, sirviendo como guías en la ciudad. Pero algunos se ocupan de unas funciones un tanto más curiosas. Tal es el caso de Mikhail, el encargado de "custodiar el Wi-Fi" en la sala de prensa.

Mikhail es alto, flaco y camina por los pasillos sin dejar de prestar atención a su teléfono. Va recorriendo la sala de prensa sin jamás dejar de mirar su dispositivo. De repente frena. Detecta algo extraño. Levanta la vista y se acomoda sus anteojos. Mueve su teléfono donde considera que puede haber algo extraño. Si falla, pide perdón y sigue en lo suyo. Pero si acerta, como generalmente le pasa, pregunta: "¿de quién es esta señal de Internet? Miren que compartir desde sus dispositivos está prohibido".

Esa es su función en este Mundial. Controlar que la señal de Wi-Fi del estadio funcione de la mejor manera. Si alguien utiliza otro dispositivo para compartir Internet, lo obliga a apagarlo. Le explica a LA NACION: "Si cada uno comparte Internet desde algún dispositivo, la señal que tenemos aquí deja de funcionar, se hace más lenta". Es cierto. Hasta aquí, nadie se quejó de cómo funciona el Wi-Fi.

No Wi Fi

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Pero más allá de su trabajo, lo curioso es cómo Mikhail va "cazando" las señales. En su dispositivo hay tres ondas amarillas. Cada vez que alguien comparte su Internet, una nueva curva, de otro color, aparece. Allí está identificado el nombre de la señal. LA NACION lo comprobó encendiendo algunos celulares. "Fíjense cómo interfiere en la señal madre", explica.

"Una conexión a una red pública desde una conexión particular con 3G o 4G puede ser un vector para un ataque. Que haya en un ámbito público acceso a internet por wifi y que alguien haga un anclaje para armar un "hotspot" y distibuir la conexión, es una combinación riesgosa que no debería darse. Pero por otro lado este tipo de prohibiciones no siempre tienen que ver con la seguridad: muchas veces se ofrece el servicio de wifi para que las comunicaciones no se saturen y se puedan recibir y hacer llamadas, mandar mensajes y usar las redes sociales", explicaba días atrás Pablo Romanos, especialista en ciberseguridad y miembro del Comité de Ciberseguridad de Buenos Aires 2018.

Son muchas las señales encendidas que muestra Mikhail. Por eso va, mesa por mesa, haciendo su trabajo de cacería. Cuando alguno le explica que no tienen buena conexión, manda a llamar a otra persona que le solucione el problema. Pero si de Internet se trata, sólo vale el "oficial". Del resto se encargará él.

Y así sigue. Horas tras horas caminando, buscando, marcando y apagando. Quizás vuelve a los mismos lugares. Olvida a quién le explicó y a quién no. Con una sonrisa en su rostro, vuelve a dar el mismo mensaje una y otra vez. Es el cazador de Wi-Fi, uno de los tantos personajes que ayudan, día a día, a que el trabajo durante el Mundial de Rusia sea aún mejor.

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