Enfermedades, accidentes y lesiones: la "maldición de la medalla de oro" de Nigeria tras los Juegos Olímpicos Atlanta 1996

El salto y gol de Babayaro, quien años más tarde se declaró en bancarrota, ante la mirada de Ayala y Cavallero
El salto y gol de Babayaro, quien años más tarde se declaró en bancarrota, ante la mirada de Ayala y Cavallero Fuente: Archivo
Javier Saúl
Tomás Bence
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24 de junio de 2018  • 08:30

PIATIGORSK, Rusia.- Lo que hace cuatro fue un partido para asegurar el primer lugar del grupo, esta vez tomó otro valor. El próximo martes, la Argentina y Nigeria disputarán lo más parecido a una final para nuestra selección. Golpeada por el empate ante Islandia y la derrota frente a Croacia, los sacudones internos tampoco le dan paz en la previa. Pero fueron los propios jugadores de las Águilas los que le dieron vida a la selección. El rival será el salvador, en un duelo que es un clásico contemporáneo de la Copa del Mundo.

En 2002, con Bielsa, fue triunfo para la Argentina. En 2010, con Maradona, victoria para el seleccionado, al igual que en 2014, un 3-2 que tuvo dos goles de Lionel Messi. Fue, la de Corea-Japón una buena manera de vengarse del triunfo más importante que tuvo Nigeria: la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1996.

Aquel equipo que superó a la Argentina en Atlanta fue la confirmación de una camada de extraordinarios futbolistas. Nwankwo Kanu, Daniel Amokachi, Jay Jay Okocha, Emmanuel Amunike, Taribo West, Tijani Babangida o Sunday Oliseh. Nigeria no sólo le había ganado en el partido decisivo a una selección (contaba con Zanetti, Crespo, Ortega y Simeone), sino que había despachado en semifinales a Brasil, un equipo que tenía a Dida, Roberto Carlos, Bebeto, Rivaldo y Ronaldo.

Cuando regresaron a su país, aquellos jugadores fueron considerados héroes. El Gobierno los nombró como "Miembros de la Orden de Nigeria", les regalaron departamentos y un premio de 200 mil dólares en efectivo. Una fiesta se vivió por aquellos años. Sin embargo, no todo fue alegría. Allí empezó lo que muchos llamaron "la maldición de la medalla de oro". Varios integrantes de ese plantel quedaron atrapados sólo en ese éxito, con carreras estancadas y sin poder seguir avanzando. Así fue como la generación dorada del 96 no logró llegar en plenitud a los mundiales siguientes.

Los casos que fueron "desmantelando" la ilusión nigeriana

  • Joseph Dosu. Recordará toda la vida aquellos Juegos Olímpicos. Dio el salto a Italia (lo compró Reggiana) tras Atlanta 1996. Al año siguiente, sus buenas actuaciones en el seleccionado lo ponían como una de las estrellas jugador. Pero la vida del arquero cambió por completo. Un accidente automovilístico en Lagos, la ciudad donde nació, le dejó secuelas irreversibles. Se retiró a los 23 años.
  • Nwankwo Kanu. Es, quizás, uno de los más recordados de aquel equipo. Tras los Juegos, lo compró Inter. Cuando le hacían los exámenes médicos, le detectaron que padecía problemas en el corazón. Se operó en 1996. Su carrera empezó a desvanecerse. Lejos de ser esa promesa que alguna vez ilusionó, su paso en Italia quedó en el olvido. Luego jugó en Arsenal, West Bromwich y Portsmouth. Se retiró en 2012. Ahora es embajador de buena voluntad de Unicef.
  • Tijani Babangida. Los Juegos le hicieron dar el salto del Rhoda holandés al Ajax. Allí brilló en sus primeras temporadas, hasta que, en un viaje a Nigeria, contrajo Malaria. Empezó a perder rodaje y pasó a préstamo por varios equipos. Jugó en Turquía, volvió a Holanda para firmar con Vitesse, disputó cinco partidos con el Al-Ittihad de Arabia Saudita y estuvo dos años en el Changchun Yatai, en el ascenso chino. Se retiró en 2004.
  • Celestine Babayaro. Recordado por sus celebraciones acrobáticas, tras los Juegos estuvo ocho años en Chelsea. Algunas lesiones le impidieron tener continuidad, pero pudo ganar varios títulos. Allí, fue sobreseído en una causa por asalto, de varios años antes. Pasó a Newcastle, donde se tuvo que ir peleado con la dirigencia. "Nunca bajó de peso", llegaron a decir una vez que se fue. Tuvo su aventura en Estados Unidos, en Los Angeles Galaxy, donde se quejó ya que pensó que sería "tratado como una figura". No llegó a debutar y se fue. Se declaró en bancarrota en 2011.

Amokachi rodeado por los jugadores argentinos en aquella fina lolímpica de 1996
Amokachi rodeado por los jugadores argentinos en aquella fina lolímpica de 1996 Fuente: Archivo

  • Emmanuel Amunike. El hombre que llevó a Nigeria a la gloria olímpica fue contratado por Barcelona, aunque conocían de sus problemas físicos, por lo que firmaron una clásusula de "no pago" en caso de una lesión durante los primeros seis meses. Sin molestias a la vista, Amunike superó ese plazo y se ganó un lugar. Hasta que se lesionó la rodilla en el inicio de la temporada siguiente. Ahí empezó su calvario. Después se rompió el tendón de Aquiles en Albacete. Terminó jugando en Jordania y se retiró en 2004.
  • Daniel Amokachi. Llamaba la atención por su físico y su potencia. Le decían "El Toro". Las lesiones fueron minando carrera. Jugó en Besiktas, pero se tuvo que ir en 1999 y llegó a firmar con Colorado Rapids de Estados Unidos, pero ni jugó.
  • Mobi Oparaku. El defensor redondeó una curiosa trayectoria. Nunca volvió a tener un nivel respetable e inició un recorrido que incluyó un paso por El Paso Patriots, de la A-League estadounidense, y por Rivoli United, de la segunda división de Jamaica.
  • Taribo West. Otro recordado por sus peinados. Durante varios años tuvo que responder diversas denuncias por su edad. Decían que era "12 años más grande" de lo que figuraba en los papeles.

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