Los hinchas quieren todo tipo de souvenirs y Rusia 2018 se convirtió en el Mundial de los vasos

Los hinchas buscan un recuerdo y atesoran los vasos que venden en la cancha que tienen la fecha del partido y los escudos de las selecciones que se enfrentan
Los hinchas buscan un recuerdo y atesoran los vasos que venden en la cancha que tienen la fecha del partido y los escudos de las selecciones que se enfrentan Crédito: Aníbal Greco
Tomás Bence
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24 de junio de 2018  • 23:59

MOSCÚ.- Miguel es abogado. Llegó a Rusia con un grupo de amigos para, dice, "ver fútbol". No sigue sólo a la Argentina, sino que, además, disfruta como espectador de otros partidos del Mundial. Él, junto a tres compañeros, estuvieron presentes en la victoria de la semana pasada de Rusia contra Egipto. Vio la caída de Mo Salah y Héctor Cúper , quienes están con un pie afuera de la Copa del Mundo . Mientras charla con La Nación, uno de los suyos lo llama desesperado. "Se acaban los vasos", llega a decir. Miguel pide perdón y corre. No se lo quiere perder.

Es que en cada partido se puede conseguir uno de esos vasos coleccionables. Llevan la fecha y la ciudad en la que se disputa el encuentro. Sin dudas, el souvenir más deseado en el Mundial. Ninguna persona que vaya a un estadio se quiere ir sin él. La búsqueda es aún mayor cuando los partidos son de la selección. Pero tranquilos, no se acabarán. Su valor es de 200 rublos, unos 85 pesos argentinos. No se los puede comprar por separado. Siempre vienen con un agua mineral o una gaseosa.

Alberto y Carlos son primos. Llegaron al Mundial con otro más, el hermano de uno de ellos. Están jugando al Headis, ese deporte en el que, en una mesa de ping pong, hay que cruzar una pelota de fútbol hacia el otro lado con la cabeza. Enfrente hay dos croatas. La previa perfecta para el duelo que los europeos ganaron en Nizhny Nóvgorod. Unos mexicanos anuncian que, ellos, estarán en lugar del perdedor. Carlos frena sólo para tomar un trago de cerveza y esperar su siguiente rival.

Es la cerveza lo que más se vende en los estadios. Al menos, lo más solicitados por los hinchas argentinos que están en Rusia. No sólo por la opción de poder tomar en un estadio, algo prohibido en nuestro país sino porque, además, con esa bebida llegan los vasos más atractivos. Similares a los de agua, pero con los escudos de los que equipos que juegan ese día y unas luces que se prenden al compás de la música. Todo por 150 pesos argentinos.

Algunos prefieren no incurrir en gastos y buscan una alternativa. Saben que mucha gente que compra esos vasos no los quiere para su casa, o simplemente, los olvidan en el estadio. Por eso se ve a varios salir de la cancha con muchos de ellos apilados. Son sus objetos de colección más valiosos. "Hoy gasté por uno sólo", cuenta Ramón tras la caída con Croacia. "Les prometí a varios amigos que les iba a llevar. no sé si lo van a querer después del 3-0", cuenta entre risas. Al menos, una sonrisa tras la derrota.

No hay un hincha argentino que haya llegado a Rusia sin algo de la selección . Una remera, camiseta, buzo, cualquier cosa que lo identifique. Aquellos que no lo tengan, o que busquen algo nuevo, saben que dentro de los estadios pueden conseguirlo. En cada partido se venden la indumentaria de ambos equipos y claro, la de Rusia, siempre a la orden del día. La 10 de Messi , en los dos partidos que disputó la selección, se vendía a 6000 rublos, unos 2500 pesos argentinos. Además de gorros y bufandas, todo para llevar.

Pero si de atracciones se trata, cada estadio cuenta, en sus pasillos, con una tienda oficial de FIFA. Siempre con un metegol o un arco para patear penales cerca. Es la atracción para que, además de jugar, se lleven alguno de los tantos objetos que allí venden. Vasos, remeras, gorros, encendedores, bufandas, todo con los colores rusos y alguna alusión al Mundial. Y muñecos, claro. Zabivaka es la mascota y, cada tanto, aparece allí para sacarse fotos. Incluso, varios eligen pintarse en el rostro la bandera de su país. Así todos se identifican con su selección. Excepto que sean rusos: además de sus colores, llevan los del equipo que elijan ese día.

La comida está a la orden del día, con opciones variadas. Al paso, lo que más se vende son los sándwiches, hamburguesas o panchos. En combo, con una gaseosa o agua, cuestan cerca de 190 pesos. También hay bares más grandes, con mesas y sillas para disfrutar un poco más antes de ingresar a la cancha. Son muchos los que eligen llegar temprano para comer dentro de los estadios. Sentarse allí (hay carne o pollo, no muchas más opciones), con alguna ensalada, papas fritas o algo para tomar, puede alcanzar los 320 pesos argentinos por persona. Comer lo mismo en algún restaurante moderado, afuera de la cancha y unas horas antes, puede costar la mitad del valor.

El Mundial no es sólo fútbol y lo que pase dentro del campo de juego. El Mundial también es diversión y entretenimiento. Por eso, en esta gran cita, todo está pensado para que sea una fiesta a cada paso. Eso sí, siempre con la billetera cargada.

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