Colombia-Polonia, Mundial 2018: sudor y fútbol, las armas colombianas para levantarse con una goleada

Copa del Mundo Rusia 2018 Fase de grupos
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Polonia

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Colombia

Colombia

  • Yerry Mina /
  • Radamel Falcao /
  • Juan Cuadrado
Claudio Mauri
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24 de junio de 2018  • 14:54

KAZAN.- A pulmón al principio, y con una dosis de fútbol superior a la de la rústica Polonia en el segundo tiempo, Colombia se ganó la posibilidad de mantener encendida la ilusión de la clasificación a los octavos de final del Mundial. La caída en el debut contra Japón era una pesada losa, pero con el 3-0 vuelve a tener el destino en sus manos cuando el jueves próximo enfrente a Senegal. No hay nada resuelto en un grupo en el que Japón también aspira a pasar, pero Colombia dio un paso indispensable y mejoró mucho su diferencia de gol en caso de tener que desempatar un puesto.

Más firme atrás, sin los descuidos que cometió contra Japón, Colombia tiene una reserva de toque y asistencias en los pies de Cuadrado y James Rodríguez. El volante de River filtró el pase entre los zagueros centrales para que Falcao , a los 32 años, marcara su primer gol mundialista. Todos los compañeros fueron a abrazar a quien necesitaba algo así para engrosar su muy buena carrera internacional.

Colombia se les planta a los rivales europeos durante el ciclo de seis años de José Pekerman. En ocho partidos está invicta, con seis triunfos. Este último le sirvió para despachar del Mundial a la Polonia de Lewandowski, hasta aquí con su planilla de goles en blanco, después de haber convertido 16 en las eliminatorias, más que Cristiano Ronaldo.

A los dos se les notó mucho que estaban condicionados por la derrota del debut. Pelearon por cada centímetro del campo, apretaron los dientes, fueron al choque sin medir riesgos, persiguieron cada pelota como si se les fuera la vida en ella. Un contexto complicadísimo para los dos capitanes, centro-delanteros y referentes de cada equipo: a Falcao y a Lewandowski, los centrales rivales les respiraron en la nuca, fueron presionados para que no pudieran girar y, si eso no alcanzaba, el foul para cortarlos. Bastante permisivo fue el árbitro mexicano con la sucesión de faltas y fricciones.

Colombia volvió a ser puesta a prueba por los imponderables. Contra Japón, se quedó muy pronto sin uno de los volantes de contención por la expulsión de la "Roca" Sánchez. Anoche, Pekerman debió conformar un nuevo doble pivote a la media hora por la lesión de Aguilar; entró Uribe para hacer pareja con Barrios.

En medio de los nervios y la tensión dominantes, Colombia estaba más en condiciones de marcar diferencias con los electrizantes arranques de Cuadrado, la zurda clarificadora de Quintero y un James Rodríguez que intentaba asociarse, aún sin el ritmo y la continuidad suficientes por la molestia muscular de la que acaba de salir.

El partido, áspero, más físico que técnico, no daba para muchas filigranas. Colombia había rechazado bien la carga aérea polaca y tenía bien sujetado a Lewandowski entre Davinson Sánchez y Mina.

Había muy pocos remates al arco y ninguno que acertara entre los tres palos. Pekerman seguía el partido con una mirada reconcentrada y James aprovechaba alguna interrupción para pedir con los brazos el aliento de los miles de colombianos presentes.

Muy de ajedrez todo, y Colombia hizo una movida acertada a la salida de un córner jugado de manera corta: Cuadrado a Quintero, éste a James y su centro medido fue aprovechado de cabeza por el más alto del plantel. Los 1,94m de Yerry Mina se elevaron un poco más con el salto y dejaron a Szczesny (suplente de Buffon en Juventus) dándole un puñetazo al aire. En un partido tan cerrado, un gol era un pequeño tesoro. Un motivo para tranquilizar a Colombia e inquietar más a Polonia.

Encontró algunos espacios para el contraataque el equipo de Pekerman, pero también sufrió con una entrada de Lewandowski que tapó Ospina.

Pero en su desesperación, Polonia se empezaba a abrir. Un manjar para las filosas asistencias de Quintero y James, aprovechadas por Falcao y Cuadrado para redondear una goleada. Un partido que había empezado a pura transpiración, terminó con los colombianos en las tribunas gritando "ole, ole" con cada pase. Cuartofinalista en el Mundial anterior, Colombia se levantó para meterse en la discusión.

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