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El aborto profundiza la grieta de Cambiemos en el Senado

Hubo críticas hacia Michetti desde la oposición
Hubo críticas hacia Michetti desde la oposición Fuente: Archivo
Gustavo Ybarra
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24 de junio de 2018  • 14:57

A diferencia de lo que ocurrió en Diputados, donde la temperatura del debate fue subiendo de manera paulatina hasta llegar a la electrizante votación en el recinto, la discusión de la legalización del aborto tensó las relaciones incluso desde antes que el proyecto ingresara al Senado.

Cuando la iniciativa aprobada en la Cámara baja todavía no empezó a tratarse en comisiones, el aborto ya divide posiciones de manera transversal al interior de todos los bloques, con cruces verbales públicos y reuniones privadas de grupos pro y antiaborto para planificar estrategias en pos de alcanzar sus respectivos objetivos.

Es en el oficialismo donde la grieta parece más visible, en particular por la oposición militante a la legalización del aborto protagonizada por reconocidos referentes de Cambiemos, como la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Con voto solo en caso de empate, porque no es senadora, Michetti realizó su aporte a la causa de los que defienden "las dos vidas" al girar el proyecto a cuatro comisiones (Salud, Justicia y Asuntos Penales, Asuntos Constitucionales y Presupuesto y Hacienda), contrariando el deseo de los grupos pro aborto, que pretenden aprovechar el envión de la histórica votación de Diputados y apurar su tratamiento en la Cámara alta.

"Este giro obedece a una posición personal de la vicepresidenta con la finalidad de prolongar el debate indefinidamente", denunció el jefe del Bloque Justicialista, Miguel Pichetto (Río Negro), que se convirtió en uno de los principales impulsores del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y que le había pedido a Michetti que la discusión se redujera a solo dos comisiones (Justicia y Asuntos Penales y Salud).

Desde la otra vereda le salieron al cruce al senador peronista. "Pichetto debe entender que no es el dueño del Senado", replicó la radical Silvia Elías de Pérez (Tucumán) que, junto a Michetti y la fueguina Miriam Boyadjian (Cambiemos-Mopof), integra el grupo antiabortista más activo. "La presidenta del Senado ha tomado una decisión razonable ante un tema de tamaña envergadura, no es posible pretender tratar la legalización del aborto de manera exprés", agregó la tucumana.

Las quejas al apuro de Pichetto y a los sectores a favor de la legalización no llegaron solo desde Cambiemos. El vicepresidente de la principal bancada peronista del Senado, José Mayans (Formosa), hizo pública su disidencia con el rionegrino. "Por más que haya 70 votos a favor es un tema muy profundo y hay que dar una discusión profunda", sentenció. "Hay que preservar la vida del niño por nacer", agregó el formoseño, ferviente practicante católico.

Crujidos oficialistas

Mayans también le estaba respondiendo a su compañero de bloque y presidente de la Comisión de Justicia, Pedro Guastavino (Entre Ríos), quien vaticinó la sanción del proyecto y se había manifestado a favor de acotar el número de expositores en el Senado ya que, en el debate en la Cámara baja, se habían escuchado más de 700 voces.

La tensión en el oficialismo también quedó al descubierto pocas horas después de la histórica votación de la mañana del jueves 14 de junio en el recinto de Diputados.

Una de las primeras voces en apoyar la legalización del aborto fue el presidente del interbloque Cambiemos del Senado, Luis Naidenoff (UCR-Formosa), quien mostró su respaldo al afirmar que "hay una realidad que un Estado debe abordar y es que no estamos ante un debate sobre fe sino de salud pública".

"Para mí, el debate no es sobre fe ni salud pública, es sobre la vida", le respondió su compañera de interbloque Marta Varela (Pro-Capital).

La tragedia familiar que golpeó a Naidenoff en el inicio de la semana pasada puso en pausa el debate interno en el oficialismo, sobre todo de parte de los sectores que están a favor de la legalización.

No obstante, el tema genera tantas rispideces internas en el oficialismo que muchos de sus referentes no intentan esconder la grieta que divide a Cambiemos.

Un ejemplos fue lo que ocurrió ayer, cuando el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, no ocultó su irritación con la militancia a favor del aborto de la diputada Silvia Lospenato y la cruzó en Twitter.

"Bajando un cambio" fue la dura réplica que eligió Pinedo para responder a un tuit de Lospenato que citaba una nota de la jueza Aída Kemelmajer que, según la legisladora, respondía "los argumentos falaces contra la legalización del aborto".

Otro frente de preocupación para el oficialismo es la actitud militante de Michetti que genera ruido en algunas oficinas del Gobierno, en las que evalúan que la abierta intervención de la vicepresidenta atenta contra la supuesta prescindencia de Mauricio Macri. En los sectores antiabortistas de Cambiemos se defienden recordando que la vicepresidenta viene defendiendo la causa desde la discusión en Diputados y que el Gobierno no fue neutral sino que jugó varias cartas a favor de la aprobación del proyecto en la Cámara baja en la noche del 13 al 14 de junio

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