El curioso origen de la palabra huelga

Daniel Balmaceda
Daniel Balmaceda PARA LA NACION
Crédito: Fabián Marelli
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25 de junio de 2018  • 01:07

A fines de la década de 1860, "huelga" y "paro general" comenzaron a ser utilizados como sinónimos en España y desde allí llegaron a nuestro país. Pero el vocablo huelga tiene un origen más antiguo.

El latín tenía una palabra relacionada con el fuelle, ese instrumento que se usa para avivar el fuego: follicare, cuyo significado era jadear o resoplar. Esa acción se daba naturalmente en varias situaciones, pero nos interesa el momento en que un corredor -o una persona que había caminado un largo trecho- se detenía. Dejaba de moverse y jadeaba, producto de la agitación. Así fue cómo el término español holgar (o folgar) se convirtió en la palabra que expresaba el momento en que uno se detenía.

En un sentido más amplio, huelga (derivada de holgar) definió al momento de descanso del trabajo o detención del mismo. Emparentado con este término, tenemos holgorio/jolgorio que refiere al tiempo de diversión, que era el que uno se permitía en el espacio entre que dejaba de trabajar y retomaba las tareas. También tenemos holgazán (vago) y juerga (jolgorio).

¿Y cuando decimos "huelgan las palabras"? Allí estamos diciendo que sobran, como ese aire que expulsamos al resoplar, igual que hacían los romanos de la Antigüedad al detenerse agitados.

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