srcset

Las Vegas, capital de la diversión de los Estados Unidos

Soledad Gil
(0)
25 de junio de 2018  • 18:47

Tiene una historia corta, pero intensa. Y un ritmo que no para, y va más allá de los casinos. Las convenciones, los chefs estrella, los shows y los megaresorts ratifican el fenómeno: la diversión llegó para quedarse.

Se abren las puertas del ascensor. Sube un muchacho de unos 35 años con un traje estampado con billetes de 100 dólares y corbata haciendo juego. Es estrábico, usa anteojos y tiene una cerveza en la mano. Su amigo viste un traje violeta, pero queda discretísimo ante el outfit verde dólar de su buddy. "I like your suit", atino a decirle. "Thank you; u$s 100 in amazon.com", me responde.

Un jugador audaz cubierto en un traje con billetes de dólar posa en el ascensor del Bellagio de Las Vegas.
Un jugador audaz cubierto en un traje con billetes de dólar posa en el ascensor del Bellagio de Las Vegas. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Claro que le pedimos permiso para hacerle unas fotos. Y claro que accede. Llegamos al lobby del Bellagio. 3.933 habitaciones. Dos capillas para matrimonios. Una oficina de Fedex. Un teatro donde se presenta Cirque du Soleil, una galería de arte, un spa de 5.100 m2, y un jardín botánico que cambia su paisajismo cinco veces por año (cada tema es planeado con un año de antelación para cubrir la necesidad de plantas y flores), un Starbucks, la segunda (y última) tienda de zapatos de Sarah Jessica Parker. Entrar y salir del Bellagio, atravesar su casino, pasar por el lobby, las galerías comerciales, los pasillos nos llevará, de aquí en más, un mínimo de 20 minutos. Es una ciudad dentro de la ciudad.

Las tragamonedas nunca se detienen en el lobby del hotel Bellagio.
Las tragamonedas nunca se detienen en el lobby del hotel Bellagio. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Vuelven a abrirse las puertas del ascensor. Brenda tiene 60 largos. Viste un vestido strapless azul petróleo y la acompañan unas amigas igual de emperifolladas. Están todas muy excitadas. Ella comenta que va a casarse en 15 minutos. "Congratulations, are you happy?". Tiene tanta prisa que ni foto llegamos a pedirle. Pero luce radiante.

El lobby del hotel Bellagio de Las Vegas.
El lobby del hotel Bellagio de Las Vegas. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Tengo que poder cerrar la mandíbula. Acabo de llegar a Las Vegas y, por más que creía estar preparada para eso de la "Capital Mundial del Entretenimiento", el "Disneylandia para adultos" y alguna versión picante de "la ciudad que nunca duerme", la cuestión es que no. Me siento la china que llegó del campo a la gran metrópolis. Se me salen los ojos de las órbitas ante tantas luces, tragos, limusinas, tacos altos, casamientos, brides to be, casinos, lentejuelas, humo. El exceso es la medida de esta ciudad desbordada.

Cartel de bienvenida a Las Vegas.
Cartel de bienvenida a Las Vegas. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

El cansancio desaparece y se hacen las dos de la mañana como si nada, sin ir a bailar, sin jugar a las tragamonedas, con solo caminar por la Strip -la avenida principal- y arremolinarme entre la gente que va y viene, fuma, canta, bebe, sonríe.

Nos convencemos de que, por esta vez, tendremos que trabajar en turno vespertino: es tan activa e intensa la noche que creemos que esa es la imagen que hay que mostrar. Hasta que al día siguiente nos percatamos del error. Como los casinos o la High Roller -la rueda de la fortuna más alta del mundo, inaugurada en 2014- que jamás se detienen, así es Las Vegas. Configurada por el desierto donde se levanta, es ardiente durante el día, pero fresca y voluptuosa cuando cae el sol. De todas formas, es innegable que el contraste le da más visibilidad. Al igual que los neones, el show de luces y sonido de las fuentes del Bellagio, el volcán del hotel Mirage, y los cientos de shows que se ofrecen en los teatros y hoteles, Las Vegas se enciende de noche.

La High Roller, inagurada en 2014, es la más alta del planeta. La vuelta demora media hora y desde arriba se aprecia todo Las Vegas.
La High Roller, inagurada en 2014, es la más alta del planeta. La vuelta demora media hora y desde arriba se aprecia todo Las Vegas. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Un time lapse de nunca acabar

Lo curioso es que basta asomarse a su historia -ya sea en el Mob Museum, entretenidísima manera de aproximarse a la mafia americana, o reviendo algunas legendarias películas como Bugsy o Casino- para darse cuenta de que Las Vegas se activó en los años 40 y nunca más se detuvo. Es como si alguien hubiese puesto una cámara en la Strip y hubiese oprimido "play" para generar un time lapse permanente. Sea de noche o de día, la escena nunca se vacía. A toda hora hormiguea de gente, y más aún los fines de semana.

El Mob Museum es el Museo Nacional del Crimen Organizado y las Fuerza de la Ley y una divertida manera de aproximarse a la mafia americana.
El Mob Museum es el Museo Nacional del Crimen Organizado y las Fuerza de la Ley y una divertida manera de aproximarse a la mafia americana. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

No fue siempre así. La Strip no se conocía como tal cuando todo comenzó. Fueron unos pocos kilómetros de la Highway 91 los que vieron surgir los primeros resort-casino. En 1941 abrió El Rancho Vega, le siguió el Last Frontier al año siguiente; en 1946 Bugsy Siegel inauguró el célebre Flamingo y en 1950 fue el turno de Desert Inn. Los 50 trajeron al Sahara, el Sands, el Riviera y el Dunes. Los nombres hacían referencia a la aridez del clima. La arena se colaba tras bambalinas. Pero las palmeras y las luces presentaron batalla.

Los nuevos resorts se esforzaron en hacer hincapié en los shows nocturnos por sobre las mesas de juego. Hasta los experimentos nucleares que se realizaron entre 1951 y 1955 fueron promocionados como atractivos turísticos: los hoteles servían cócteles atómicos y a los pasajeros les parecía un programón asistir desde los balcones a las explosiones que se llevaban a cabo a pocos kilómetros.

La avenida Strip de Las Vegas es la arteria principal en la que se ubican la mayoría de los hoteles y casinos.
La avenida Strip de Las Vegas es la arteria principal en la que se ubican la mayoría de los hoteles y casinos. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

La Strip cambió con la llegada del Caesar Palace en 1966. Fue el precursor de los megaresorts temáticos que desde entonces caracterizaron a la ciudad. Hoy hay hoteles egipcios, venecianos, neoyorquinos, romanos y hasta parisinos, con torre Eiffel y Arco de Triunfo incluidos. Y todo, sin que Las Vegas haya parado nunca. El año pasado la ciudad recibió unos 43 millones de personas y superó las 148.800 plazas hoteleras, con bastiones como el MGM Grand, de 4.968 habitaciones, a la cabeza.

Esta noche. fiesta

Y en ese devenir, hace rato que la ciudad se quitó el mote de "Sin City" (Ciudad del Pecado) y dejó de arreglar sus cuentas con pozos cavados a la medianoche en el desierto, muertos en las cajuelas de los carros, y esas cosas que mostraban las películas, y las cambió por los mejores recitales, la magia, los shows más encumbrados y la presencia de chefs de la talla de Joël Robuchon, Gordon Ramsay, Guy Savoy, Julián Serrano o Pierre Gagnaire.

Yard drink, largos vasos tipo tubo en los que se sirven tragos de variado color y sabor.
Yard drink, largos vasos tipo tubo en los que se sirven tragos de variado color y sabor. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Quien se precie de haber curtido en serio la noche de Las Vegas deberá haber optado entre:

a) Recorrer la Strip con un yard drink en mano (largos vasos tipo tubo en los que se sirven tragos de variado color y sabor. Hay decenas de estos boliches, pero uno de los más conocidos es Fat Tuesday.

b) En versión menos teen, apuntarse al happy hour -de 17 a 19- de The Barrymore, bautizado y ambientado en honor al clásico restaurante del MGM Grand que se incendió en 1980. Este salón oscuro, con sillones capitoné y águilas de bronce rinde culto a los viejos reductos de los 60. Abrió hace ocho años en el hotel Royal Resort y ha adquirido una aquilatada reputación de steak house.

c) Asistir a uno de los grandes shows. En nuestro caso, Le Rêve, una especie de revista acuática que combina impacto y destreza, con sensualidad y un toque de inocencia. De a ratos parece una película de Esther Williams; y en otros recuerda a Fantasía de Disney. Una mega producción que consigue emocionar entre fuegos de colores y actos de acrobacia sorprendentes. Para que el plan esté completo, la salida debe incluir otro must do local: entregarse al picoteo en alguno de los buffets de los grandes hoteles. El Bacchanal del Caesar es uno de los más conocidos, pero la categoría en sí es un clásico que abunda en calidad y cantidad. Son pantagruélicos y convocan multitudes.

Le Rêve, uno de los grandes shows de La Vegas. Es una especie de revista acuática que combina impacto y destreza, con sensualidad y un toque de inocencia.
Le Rêve, uno de los grandes shows de La Vegas. Es una especie de revista acuática que combina impacto y destreza, con sensualidad y un toque de inocencia. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

d) Ir a una fiesta de hip hop.

e) Hacer reservas en Picasso, Lago o Cirque -el trío gourmet del Bellagio-, Twist del Mandarin Oriental, o Hell's Kitchen y comprender por qué Las Vegas es una opción válida para esta selección de chefs encumbradísimos (plan más burgués, y sólo apto para bolsillos acordes).

f) Como actividad cultural, y para comprender el fenómeno de la cámara rápida, ir hasta el centro y tratar de rastrear indicios del viejo downtown. Aquí los letreros aún tienen bombitas redondas que se encienden y se apagan, y hace falta saber un poco para identificar cuáles son los hitos vivos de esta historia reciente.

Un consejo práctico: mejor moverse en Uber o en Deuce (el bus que circula del centro a la Strip y viceversa) que en auto alquilado. Las Vegas tiene una lógica diferente a la de otras ciudades de los Estados Unidos, y una concentración de turistas mucho mayor. Los bocinazos y accidentes de tránsito no son raros. El transporte público es la mejor opción.

Fremont Street Experience

Hay que ir de noche al downtown para ver el espectáculo de luces de Fremont Street. Por algo esta zona se ganó el nombre de Glitter Gulch. Es la calle principal del centro, donde todo comenzó. Aún están allí el Golden Nugget y el emblemático letrero de neón de Vic, el cowboy que custodia la puerta de The Pioneer Club desde 1951. Claro que ahora todos están bajo techo. A mediados de los 90, las autoridades de Las Vegas y un consorcio de 10 casinos del centro, invirtieron u$s 70 millones para revitalizar la zona. Cubrieron con una estructura curva cinco cuadras de la Fremont Street y colocaron allí una mega pantalla de video de 457 m de largo y 27 m de ancho, donde se llevan a cabo shows diarios de luz y sonido, involucrando 12.5 millones de lámparas LED y 550.000 watts de potencia. Suceden cada hora de 18 a 1, duran seis minutos y son vistos por 22 millones de personas por año.

Vic, el cowboy que custodia la puerta de The Pioneer Club desde 1951 en la Fremont Street.
Vic, el cowboy que custodia la puerta de The Pioneer Club desde 1951 en la Fremont Street. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Para que la experiencia sea más intensa, el canopy Slotzilla propone recorrer la Fremont Street en dos versiones: Zipline, la más suave, arranca desde una plataforma a 23 metros y recorre sentado unos 260 metros. En Zoomline, la más radical, la posición es acostado panza abajo, tipo Superman, saliendo desde una plataforma a 34 metros de altura para recorrer los 500 m del trazado completo. Adrenalina pura.

Si bien la zona hot de Las Vegas está en la Strip y en Fremont crece la presencia de tiendas de souvenirs -a muy buen precio-, el mix de memoria emotiva, estímulos lumínicos y el vértigo de su Slotzilla la mantienen como una opción válida. La fiesta continúa.

Y siga el baile

Nos despedimos en el Drai's Beachclub, un exclusivo club diurno y nocturno en manos del ex productor de cine Victor Drai. Vamos al mediodía al rooftop del hotel The Cromwell. La escenografía es perfecta. Las camareras usan tacos y visten bikini amarillo que contrasta con los lounges fucsia. Llevan las botellas levantadas por encima de la cabeza, con una sonrisa. Los grupos de jóvenes suelen alquilar las piscinas privadas que se distribuyen alrededor de la gran piscina climatizada, rodeada de palmeras. Es una pool party permanente, o casi. Abre de marzo a octubre, todos los días hasta las 18, y los martes se prolonga en la Swim Night. Los demás días, la piscina cierra por la noche y la fiesta se traslada a la disco que está ahí mismo.

Piscinas del Drai´s Breachclub de Las Vegas en el hotel Cromwell.
Piscinas del Drai´s Breachclub de Las Vegas en el hotel Cromwell. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

Hay DJs en vivo y una carta excelente, ejecutada por el chef Phillip Soriano. Los platos son frescos y sabrosos, los que uno pediría para celebrar esa magnífica vista de la ciudad en ambiente insinuante, sexy, veraniego: ceviche de camarón, mini hamburguesas, chicken waffles, o hasta un smoothie vegano -justamente-, hecho con yogur de leche de coco y frambuesas que casi nos convence de que la vida sana, sin trasnoche ni excesos, también puede ser parte de Las Vegas.

Si pensás viajar.

La tarifa de los hoteles varía muchísimo entre días hábiles y fines de semana. Para economizar, hay que evitar especialmente las noches de sábado.

Cómo moverse

Deuce. Es el bus que recorre la Strip y llega al downtown. Pasa cada 15 minutos y cuenta con dos líneas: la azul tiene más paradas; la dorada es exprés (para menos y llega más rápido). Cuesta u$s 6 por un plazo de dos horas y u$s 8 por 24 horas. Pase de 3 días u$s 20.

Dónde dormir

Los hoteles de Las Vegas tienen, además de impuestos, un resort fee que es fijo, pero no es opcional. Hay que sumarlo a la tarifa diaria.

Bellagio . 3600 Las Vegas Blvd. T: (+1-702) 693-7111. Construido en el lugar que ocupó el Dunes, este nuevo hito de Las Vegas abrió en 1998. Las tarifas varían de acuerdo a la demanda. Arrancan en u$s 135 la doble y trepan a u$s 528. En el mapa online del sitio web figuran detalladas, y en el margen también listan la propuesta de tarifas de los demás hoteles del grupo: Aria, Luxor, Mandalay Bay, MGM Grand, Delano, Excalibur, entre otros.

Dónde comer

The Barrymore: ambiente formal y buena cocina.
The Barrymore: ambiente formal y buena cocina. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Eliano

The Barrymore. 99 Convention Centre Dr. T: (+1-702) 407-5303. Reputada steak house en ambiente clásico, elegante y oscuro. Sólo faltan el piano y Frank Sinatra cantando. Otros destacados del menú son el chilean sea bass y los maccaroni con langosta. Happy hour de 17 a 19. De lunes a jueves, de 17 a 22; viernes y sábados hasta las 23.

Drai's Beachclub. 3595 Las Vegas Blvd South. De lunes a jueves, de 10 a 18. Viernes a domingos, desde las 11. Los asientos alrededor de las palmeras no tienen consumición mínima. La temporada del beachclub va de marzo a octubre. Las mesas, los day beds, los bungalows y las cabanas, sí. Las tarifas varían entre días de semana y de fin de semana. Un bungalow con piscina, para 10 personas, tiene u$s 500 de consumición mínima de lunes a jueves, que puede escalar a los u$s 5.000 los fines de semana, según el DJ o show que se presente. En el nightclub, las entradas arrancan en u$s 20 las damas y u$s 30 los caballeros para las noches de domingo, pero escalan alto si se trata de una mesa o un palco.

Haute Doggery. 3545 S Las Vegas Blvd, Linq Promenade. Muy ricos hot dogs. Una excelente manera de comer bien y bajar el presupuesto. De domingo a jueves, cierran a la medianoche. Viernes y sábados a las 2.

Paseos y excursiones

High Roller. Todos los días, de 11.30 a 2 gira sin detenerse (el movimiento es imperceptible) esta vuelta al mundo de 167 metros (la más alta del mundo, 32 m más alta que el London Eye). Antes de las 19, la tarifa online es de u$s 9 para jóvenes de 7 a 17 años y u$s 22 para adultos. Después de esa hora, u$s 19 y u$s 32 respectivamente. En la web hay combos para familias desde u$s 59. Menores de 6 años, gratis. Son 28 cabinas para 40 personas cada una. Hay cabina con open bar que propone Happy Half Hour, para tomar durante la media hora del recorrido, todos los tragos que quieras. Cuesta u$s 35 hasta las 19 y u$s 47 durante la noche.

Mob Museum. 300 Stewart Avenue, muy cerca de Fremont St. De domingo a miércoles, de 9 a 22. Jueves a sábados de 9 a 24. Adultos u$s 27, teen (11 a 17 años) u$s 17, niños gratis.

Le Rêve. Por su espectacular despliegue visual y profesionalismo, es un nuevo clásico de Las Vegas. Ideal para ver en familia. Desde u$s 155 más impuestos.

Slotzilla. Fremont St Experience. Zipline u$s 25; Zoomline u$s 45. Hay descuento en los turnos diurnos.

Más info

LVCVA (Las Vegas Convention & Visitors Authority)

Las Vegas, en la tapa de julio de Revista Lugares
Las Vegas, en la tapa de julio de Revista Lugares Fuente: Lugares

Nota publicada en revista Lugares 267.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?