Mundial Rusia 2018. Análisis táctico: Uruguay se hace fuerte con detalles simples

Christian Leblebidjian
Las indicaciones de Oscar Tabárez para Martín Cáceres
Las indicaciones de Oscar Tabárez para Martín Cáceres Crédito: DPA
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25 de junio de 2018  • 23:59

Uruguay se clasificó con puntaje ideal a los octavos de final y se verá cuál será su futuro, hasta dónde llegará en Rusia 2018 . Pero desde la idea de su entrenador, Oscar Tabárez , y desde la ejecución de sus intérpretes, se ajusta a un libreto sencillo pero eficaz, que puede no lucir pero que le resulta efectivo. Es como si construyera su equipo desde detalles simples pero coherentes, por más que haya quienes prefieran un estilo de juego más audaz. Hasta a la hora de elegir el sistema táctico el Maestro se mantiene dentro de los parámetros clásicos: el 4-4-2. Así como el seleccionado argentino encuentra complicaciones casi en todos los sectores de la cancha, Uruguay tiene una estructura que respalda hasta la individualidad más endeble. El DT tiene el plan claro (Tabárez dice que su palabra santa en el fútbol es "equilibrio") y los jugadores están convencidos, empujan todos para el mismo lado.

Los centrales defienden y son peligrosos de pelota parada (para atacar) y son fuertes de arriba para defender en su área. En los tiros libres cambia los ejecutores (De Arrascaeta, Carlos Sánchez, Torreira) y mantiene la peligrosidad para convertir con el juego aéreo; los volantes primero marcan y después juegan, pero se desdoblan. Ayer jugó Lucas Torreira como volante defensivo. Dicen que tiene ocho pulmones y se reconvirtió tácticamente en Italia, donde el actual jugador de Sampdoria pasó de ser ofensivo a jugar más retrasado. Nández mantiene la tenacidad que muestra en Boca y el equipo nace y muere en Suárez y Cavani , goleadores que hacen goles, que se las arreglan muchas veces para autogenerarse las chances de riesgo y son pura potencia.

Resumen del partido Uruguay - Rusia en el Mundial de Rusia 2018

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En el debut ante Egipto, los volantes externos fueron Nández y De Arrascaeta (con Bentancur -aquel criticado volante mixto de Boca que ahora es elogiado en Juventus- y Vecino como doble 5). No funcionaron. Y para jugar con Arabia Saudita Tabárez los cambió a los dos: adentro Carlos Sánchez por la derecha y Cebolla Rodríguez por la izquierda, quedando Vecino y Bentancur por el centro.

Ese convencimiento del estilo se nota en la actitud: en el primer partido las cosas no le salían del todo bien y lo terminó ganando de pelota parada con un gol de Giménez sobre el final. Pero Uruguay, aún jugando mal, primero mereció ganar (a puro empuje) y luego terminó ganando.

No necesita adueñarse demasiado de la posesión del balón para que los partidos se jueguen como quiere Uruguay. Y no patea mucho al arco (un promedio de 6,33 por partido en el Mundial, según datos de Opta), pero es eficaz con sus intentos. También tiene fortuna: cuando su arquero cometió un error, no lo pagó con gol: Uruguay ya le ganaba 2-0 a Rusia, pero un mal despeje de Muslera, en un intento de salida desde el fondo fallida, pudo terminar en el descuento de Dzyuba. Muslera contó con la fortuna que no tuvo Caballero contra Croacia (en el caso de que Rebic hubiera tirado la volea a la tribuna). Eso desde lo individual. Desde lo colectivo, Uruguay se hace fuerte con detalles simples y clásicos.

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