¿El sexo importa más que el Mundial?

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Amanda Jot
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26 de junio de 2018  • 13:57

La vida demuestra una vez más que no deberíamos prestarle demasiada atención a las encuestas y a ciertas estadísticas, al menos, no cuando se trata de fútbol. El mito popular sugiere que este deporte supera cualquier otra pasión humana, incluso el sexo ; que entre un partido del club favorito y un buen revolcón, la mayoría de las personas se inclina por lo primero, más en épocas de competencia Mundial . Y es probable que en estos días la libido esté dispersa en las canchas de Rusia, e incluso muchas mujeres han puesto su sentimiento en el evento deportivo que parece estar dando sorpresas, como me explica una hincha fanática. "Están pasando cosas raras: España empata con Marruecos, Irán con Portugal, Arabia le gana a Egipto, Alemania pierde, está muy entretenido. " Tanto, que no ha tenido un minuto para concentrarse en el tindeo diario, se lamenta.

Según recuerda un sondeo realizado por la firma Durex entre 2000 personas durante el último Mundial de Brasil 2014, a las tradicionales excusas "estoy cansado" y "me duele la cabeza" se ha sumado el "hoy hay partido". El estudio alegaba entonces que el 27% de los hombres piensa en el fútbol mientras está teniendo relaciones sexuales , que el 37% aceptaría tenerlas pero con el televisor prendido y el 30% cree que es peor fingir en el campo que en la cama. Sin embargo, todo ese mito ha sido derribado de un plumazo por el mexicano Francisco Javier Mata Sánchez, quien junto con su hermano Nicolás viajó hasta Rusia para alentar a la selección de su país en la Copa del Mundo.

Un día antes del debut de México frente a Alemania el hincha en cuestión quedó flechado por la belleza de Alita Gamzatova, una joven rusa a quien conoció en un bar. Tan flechado que hasta olvidó ir al estadio Olímpico Luzhnikí a alentar a su equipo y, peor, desapareció durante cinco días de la faz de la tierra. Alarmado por la falta de noticias su hermano decidió radicar la denuncia ante las autoridades policiales de Moscú. Pasadas las 72 horas, sin saber de su paradero y temiendo un secuestro, hasta la Embajada de México se involucró en la búsqueda a través de noticieros y redes sociales. Por suerte la policía encontró al mexicano sano y salvo (y contento, es de suponer) en el departamento de Alita, que sin dudas desoyó las recomendaciones de su compatriota, la diputada que sugirió a las mujeres rusas no involucrarse sexualmente con "extranjeros de otra raza"....

En fin. El sexo siempre fue y será cuestión de fuerza mayor.

Por: Amanda Jot

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