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Todo es real, nada es virtual

Sebastián Fest
Sebastián Fest LA NACION
Sampaoli, junto con Messi, Agüero y Di María, tres históricos del seleccionado
Sampaoli, junto con Messi, Agüero y Di María, tres históricos del seleccionado Fuente: LA NACION - Crédito: greco
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25 de junio de 2018  • 23:00

SAN PETERSBURGO - Todo es real. Ese "mundo virtual" que obsesiona a Jorge Sampaoli no existe. Son reales (y eso no necesariamente los convierte en ciertos) los whatsapp, los audios y los videos, también su exitoso pasado dirigiendo a Chile y su precario presente al frente de Argentina . El 1-1 ante Islandia y la goleada de 3-0 que le propinó Croacia. La fragilidad anímica de Lionel Messi , las críticas de los hinchas, la inestable AFA, la desconfianza mutua entre él y sus jugadores, la necesidad de que todo esto no acabe en un triste partido ante Nigeria y la posibilidad de que, efectivamente, todo se acabe en una triste noche ante los africanos.

Es real que Sampaoli tiene en sus manos el talento de Messi para aprovecharlo de la mejor manera posible y es real, también, que hoy dirigirá a una selección con una historia demasiado importante como para que Rusia 2018 se cierre de esta manera. Hace 16 años que la Argentina no abandona un Mundial en la primera ronda. Quizás por eso, 48 meses después del subcampeonato, la conclusión sorprende, aunque sea probablemente de lo más lógico que se haya visto en las últimas semanas: todo este viaje de cuatro años y tres técnicos era una mera distracción para, en el momento decisivo, regresar a 2014.

Sampaoli, antes de partido ante Nigeria: "Mañana se escribirá una nueva historia"

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Lo que se verá a partir de las nueve de la noche de hoy en San Petersburgo sólo admite una interpretación: vuelve la selección de los "históricos". ¿O cómo definir a una Argentina que entrará a la cancha con Lionel Messi, Gonzalo Higuaín, Javier Mascherano, Ángel Di María, Marcos Rojo y Enzo Pérez? Sí, Pérez no es estrictamente "histórico", pero estuvo el 13 de julio de 2014 en el Maracaná junto a Messi, Higuaín, Mascherano y Rojo. Sí, también es cierto que Di María, lesionado, no pudo jugar aquella final, pero en la primera parte de aquel torneo fue hombre clave de la Argentina de Alejandro Sabella.

Los "históricos" son lo más real de ese "mundo real" de Argentina, la única alternativa de una selección que buscó desordenadamente, pero no encontró como renovarse y crecer sobre la base de aquella gesta brasileña. Pasaron demasiado rápido Gerardo Martino y (sobre todo) Edgardo Bauza.

Hoy está Sampaoli, que ofrece señales de lo más contradictorias: ayer comenzó la conferencia de prensa con los brazos cruzados, la mirada perdida, el cuerpo vencido y mordiéndose los labios, pero la terminó a toda orquesta. Primero, con una frase alambicada que permitía pensar que el hombre del discurso enrevesado había vuelto a la vida: "Hasta el infortunio del gol el partido estaba exclusivamente un poco más vinculado al futuro de Argentina que a lo que pudiera hacer Croacia". Y luego, con una afirmación contundente que demostró que es también capaz de hablar "fácil" si se lo propone. "Mañana (por hoy) es el primer partido de los cinco que nos lleve a la final. Van a ver la mejor versión de Argentina en este Mundial".

Guzmán, Armani y Caballero; el de River tendrá la oportunidad de debutar en la selección y en un Mundial ante Nigeria
Guzmán, Armani y Caballero; el de River tendrá la oportunidad de debutar en la selección y en un Mundial ante Nigeria Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco

Había que pincharse para convencerse de que ese Sampaoli era real y no virtual: con la clasificación a octavos en serio peligro estaba ya pronosticando, sin decirlo, el tercer título mundial de la Argentina. Y para que se haga real es que se entregó virtualmente a los históricos, porque cinco titulares en la derrota ante Alemania en Río de Janeiro buscarán hoy en continuar la paternidad deportiva sobre Nigeria. Acorralado como estuvo, ahora compartirá los méritos y las responsabilidades, llegue el éxito o llegue el fracaso. Es, para él, mejor que ser el único responsable de un equipo que suma apenas un gol en sus últimos cuatro partidos mundialistas. Algo de eso, la cogestión en una versión mucho más moderada, sucedió con Sabella a partir del debut de hace cuatro años con Bosnia.

La selección busca desesperadamente hacer pie tras 180 minutos de pesadilla. En los primeros 90', Messi, el extraterrestre, falló ante Islandia un penal pateándolo anunciado y al medio, exactamente lo opuesto de lo que viene mostrando Harry Kane en Inglaterra. En los siguientes 90', Willy Caballero cometió un tremendo error entregándole la pelota a Croacia en la salida para abrir las compuertas de una goleada que ya es hito negro en la historia de la selección. Por eso hoy ataja Armani, por eso los "históricos" son la columna vertebral, por eso será la décimo quinta formación diferente en 15 partidos de la "era Sampaoli". Y por eso Nigeria, que se entrenó con alegría en los últimos días, la contracara de lo que sucedió con Argentina, se propone dar el golpe.

El último entrenamiento de la selección antes del partido contra Nigeria - Fuente: AFA Selección

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"Amamos a Messi, pero si tiene que ser su último partido del Mundial, que lo sea", desafió Brian Idowu, central de las Súper Aguilas y que ya le anotó un gol a la Argentina en la derrota por 4-2 en el amistoso en Krasnodar jugado en noviembre. Nigeria, ese país que desde 1994 jugó cuatro veces en Mundiales con la Argentina y perdió las cuatro.

No es, sin embargo, la historia lo que más pesó en estos días. Irremediablemente bipolar, la Argentina pasó de un sábado de furia en el que los celulares se derretían a ritmo de conspiraciones -reales o virtuales-, a una clase de ética periodística del presidente de la AFA el domingo, para desembocar, ayer, en un intento fallido de escenificar que todo estaba bien en la selección. Sí, todo está bien, quiso decir la AFA al mostrar a Mascherano conversando con Sampaoli durante el entrenamiento. El detalle es que lo hizo con tan poco criterio de edición, que lo que se vio en el video fueron diez segundos en los que el técnico callaba mientras Mascherano hablaba señalándole sus anotaciones.

"Mascherano le arma el equipo a Sampaoli", fue la conclusión fácil y tentadora en la otra punta del mundo, en ese gran país del sur enfermo de conspirativitis.

La charla entre Mascherano y Sampaoli en el entrenamiento de hoy - Fuente: AFA Selección

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Ojalá las cosas fueran tan sencillas, ojalá el primer jugador de la historia del fútbol chino en disputar un Mundial por Argentina tuviera la fórmula del éxito para imponérsela a su técnico. La verdad es que esa fórmula no se encuentra de un día para el otro, sino con tiempo de trabajo y de sintonía fina, todo eso que la selección no tuvo. En parte por algo que explicó ayer el propio Martino muy oportunamente en Atlanta: "Argentina vive muy convulsionada. No solamente por el fútbol o la selección. El día a día se hace difícil en la Argentina, porque la gente vive alterada con más ganas de pelear que de disfrutar de la vida. Y vive siempre buscando adonde están los problemas, los conflictos. Daría la impresión de que sin conflictos no podemos vivir. Y lo que pasa en la sociedad se traslada al fútbol. Y de esa manera estamos viviendo".

Sí, así vive la Argentina, así vive la selección y así viven los hinchas, que ayer armaron un banderazo en San Petersburgo. Un momento festivo que desembocó en algo inédito en lo que va del Mundial: 11 jugadores, casi todos suplentes, se asomaron a pie de calle para celebrar con ellos. Un instante de felicidad en medio de un Mundial inesperadamente amargo. Si la amargura se torna catástrofe deportiva es algo que dependerá de lo que suceda en el Croacia-Islandia y, en mucha mayor medida, de lo que hagan hoy los "históricos", todos bien conscientes desde hace rato de que no existe un mundo virtual. Todo es real.

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