Qué piensan quienes eligieron vivir sin Whatsapp, el mensajero más popular

Débora Slotnisky
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26 de junio de 2018  • 13:43

"Hace un par de años, cuando una persona venía a comprar un teléfono inteligente, lo primero que decía era que quería un equipo habilitado para descargar el WhatsApp. Ahora, las personas no consideran como teléfono a un modelo que no tenga esta aplicación", explica Fernando del Río, director comercial de Mercado Masivo de Claro Argentina.

Esta afirmación se refleja también en los números: Whatsapp , el mensajero instantáneo propiedad de Facebook, está presente en 95% de los usuarios de smartphones de nuestro país, es decir, en 26 millones de personas que representan al 60% de la población, según datos de la consultora Carrier & Asociados.

En el mundo la situación es similar. Los últimos datos provistos por la compañía, a enero de este año, señalan que esta aplicación tiene 1500 millones de usuarios en todo el planeta, que envían más de 65 mil millones de mensajes a través de ella, lo que equivale a que cada uno de los individuos que integra la población mundial envía 10 mensajes diarios.

Sin embargo, hay usuarios que prefirieron desinstalar la aplicación, como Alejandro Prince, que es director de la firma Prince Consulting y se desempeña como profesor en varias universidades: "Lo desinstalé porque no soporté la invasión de mensajes. Realmente me sentí acosado", cuenta.

La aplicación rusa Telegram es, para muchos, la mejor alternativa a Whatsapp, aunque la dinámica de uso es la misma
La aplicación rusa Telegram es, para muchos, la mejor alternativa a Whatsapp, aunque la dinámica de uso es la misma Crédito: Shutterstock

Luis Castro, de 38 años, tiene su propia firma dedicada al desarrollado de software de gestión para empresas, y esgrime varios motivos por los cuales también desinstaló WhatsApp de su smartphone: "Desde lo ideológico creo que está mal que una sola compañía monopolice las comunicaciones de todo el mundo porque esto es pernicioso para la sociedad. Además, no uso este mensajero instantáneo por cuestiones económicas, ya que me concentro mucho para trabajar, y como la gente tiene por costumbre enviar mensajes todo el tiempo y demanda respuestas al instante, mi trabajo se veía muy interrumpido. Por último, me molestan los usuarios que están todo el día pendientes de la pantalla porque en realidad, las relaciones que se llevan a través de este medio no son reales, y yo prefiero dedicarle tiempo a la comunicación con amigos y familiares", explica.

La calidad sobre la cantidad

"Nunca me interesó utilizar WhatsApp aunque mis familiares y contactos lo usan. En su lugar, me comunico básicamente a través de llamados telefónicos. Tampoco pienso usarlo a futuro porque no creo que se trate de una necesidad imperiosa, aunque mi hijo me insiste con este tema", se explaya Rubén Graña, que a los 61 años vive en un campo cerca de San Carlos de Bariloche. Graña se queja: "La gente está todo el día mirando la pantalla para ver los mensajes de WhatsApp, y así anda por la vida distraída. Estos usuarios se han convertido en el engranaje de una máquina, y ni siquiera pueden abandonar el uso de esta aplicación cuando están en reuniones con otras personas".

Whatsapp ya tiene 1500 millones de usuarios
Whatsapp ya tiene 1500 millones de usuarios Fuente: Archivo

Ninguno de los entrevistados dice sentirse incomunicado o haberse perdido de algo importante por no usar el mensajero más popular. Además, destacan que con los canales de comunicaciónque han seleccionado están muy satisfechos:mensajes de texto, e-mail, Facebook o Twitter. "La gente suele abrir muchas vías pero las gestiona mal, yo prefiero tener pocas, pero administrarlas bien, y tener comunicaciones de calidad con la gente", justifica Prince.

Castro utiliza las llamadas telefónicas, el SMS, el correo electrónico y Telegram, que es un mensajero similar a WhatsApp. "Por lo menos esta aplicación me quita la parte del conflicto moral de apoyar a un monopolio", se justifica. Con respecto al SMS, cuenta que hay gente que nunca lo chequea porque ahí llegan notificaciones "basura", como los avisos de las llamadas perdidas y las promociones. "Mis amigos entienden mis argumentos, así que me llaman por teléfono o me envían en SMS. En mi trabajo, como manejo mi propia empresa, le pedí que todos los colaboradores que se instalen Telegram, pero tampoco estoy todo el día pendiente de esta app", detalla.

Si bien los grupos de WhatsApp, en especial el de "las madres del colegio" abruman a muchísimos usuarios, la realidad es que para muchas personas es difícil el día a día sin esta aplicación. "WhatsApp es un mal necesario -admite Castro-. De todas formas, creo que deberíamos redescubrir las llamadas telefónicas y los encuentros cara a cara".

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