¿Se pueden testear productos y medicamentos sin usar animales?

26 de junio de 2018  

No todos saben que ratas, ratones, conejos, monos y perros son los "testeadores" forzados de muchos de los artículos de belleza, limpieza e higiene que usamos a diario. Si pasan con éxito las pruebas -que incluyen provocarles infecciones, mutilaciones, envenenamiento y quemaduras-, los productos desembarcarán triunfalmente en las góndolas.

En nuestro país, el testeo en animales todavía es una condición para que remedios y artículos de cosmética salgan a la venta, aunque en el mundo es una práctica cada vez menos frecuente. Según una investigación de la ONG argentina Alfa Animalista , los países miembros de la Unión Europea, Israel, India y Noruega son algunos de los que cuentan con leyes que prohíben el testeo. En su lugar, adoptaron métodos y tecnologías alternativas como el cultivo de células y tejidos humanos para ensayos de irritación ocular y dérmica. También usan bases de datos o modelos computacionales para predecir los efectos de las sustancias por evaluar.

La razón principal para terminar con la experimentación y el testeo en seres vivos la explica Silvina Pezzetta, abogada, investigadora del Conicet y docente de la primera cátedra sobre Derecho Animal de la Facultad de Derecho de la UBA: "Se trata de prácticas éticamente reprochables porque utilizan a un ser sintiente como un medio para un fin. Si tiene la capacidad de sufrir, tiene derecho y la especie no debe ser una barrera para que su dolor no sea tomado en cuenta".

Entonces, ¿por qué se siguen utilizando estos métodos? Para Ana María Aboglio -abogada especializada en Filosofía del Derecho y Ética para los derechos animales-, el motivo es que el paradigma científico local todavía sostiene que la única manera de asegurarse que un producto es apto para el uso o consumo humano es a través de la prueba en animales.

Fuente: Archivo

¿Regular o prohibir?

La utilización de métodos alternativos al testeo y la experimentación es un punto polémico entre los que piden prohibir y los que quieren regular. Marcela Rebuelto es veterinaria, doctora en Farmacología y coordinadora del Comité de Ética de Ensayos Biológicos con Animales de Laboratorio, organismo que se encarga de velar por su uso ético, aplicando el principio de reemplazo, reducción y refinamiento de los procedimientos. Para ella, los métodos alternativos no siempre pueden responder los mismos interrogantes que cuando se usan animales. "Debería comprobarse si brindan un nivel de protección a los consumidores equivalente al que aportan las pruebas en seres vivos", plantea. En este sentido se expresa el proyecto de ley 6758 de 2016, con media sanción en Diputados, que plantea la regulación de las pruebas para evitar al máximo el daño.

Sin embargo, para los defensores de animales, estas alternativas no son suficientes. En la otra vereda, y también desde el Congreso de la Nación, la senadora Magdalena Odarda -con el apoyo de grupos proteccionistas y una petición con más de 40.000 firmas- impulsa el proyecto de ley 521 de 2017, que busca prohibir el uso de animales para el desarrollo, experimentación y pruebas regulatorias de nuevos componentes de cosméticos, artículos de tocador y perfumes. En caso de lograr su sanción, prevé la necesidad de invertir en métodos alternativos y en la capacitación de los profesionales que los pondrán en práctica.

Mientras se dirime el destino de los animales de laboratorio, los consumidores que quieran hacer una elección consciente en este tema tienen un pequeño marco de influencia y responsabilidad. En la web hay información sobre las marcas que testean y las que no (que están etiquetadas como cruelty free). En este sentido, Pezzetta concluye: "Los fenómenos de explotación animal tienen dos dimensiones: la económica y la cultural. Para que la primera funcione debe apoyarse en las creencias, valores, prácticas y normas que sostienen qué se puede y qué no se les puede hacer a los demás".

#Stoptesteo

La ONG Alfa Animalista impulsa la campaña Belleza es Empatía. Además de investigar, difundir información y dar visibilidad al proyecto de ley de la diputada Magdalena Odarda, promueve la erradicación del uso de animales en todas las industrias. Quieren demostrar que ya existen alternativas, que hay que adoptar las nuevas tecnologías y capacitar a los profesionales. "Desde algunos sectores del ámbito científico la iniciativa está, pero falta apoyo del Estado. Lo que se necesita es voluntad e inversión", aseguran.

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