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El maravilloso aroma de un libro nuevo

Javier Navia
Javier Navia LA NACION
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1 de julio de 2018  

En el último libro publicado por J. K. Rowing sobre Harry Potter, en 2016, el famoso mago de la cicatriz en la frente tiene ya 40 años. El volumen, una suerte de epílogo de la saga, cuyo título es Harry Potter. El legado maldito, salió a la venta nueve años después de Las reliquias de la muerte, y casi dos décadas más tarde que La piedra filosofal, el libro que inició el furor literario que marcó a una generación.

Como Potter, aquellos fans que a finales de los 90 hacían largas filas en las librerías para conseguir la primera edición de un libro con destino de clásico se convirtieron en adultos. Pero no por ello en la medianoche del 27 de septiembre de 2016 dejaron de aguardar ansiosos la salida a la venta del último volumen. Esta vez, junto con algunos ellos, aguardaban sus pequeños hijos. Al igual que cuando Harry acompaña a su hijo a la estación King Cross para que inicie su propio viaje a Hogwarts, un ciclo se cerraba. En el caso de los lectores era el ciclo virtuoso de transmitir a una nueva generación el amor por los libros.

El éxito global de la mágica saga de Rowing fue el punto de partida de un fenómeno cultural inesperado: el enamoramiento de jóvenes nacidos y criados en plena era digital con la literatura y el papel. Con nuevas sagas y una variedad de géneros, la literatura juvenil es hoy el principal sostén de la industria editorial y las librerías hasta han adaptado nuevos espacios, separados del infantil, para los adolescentes que buscan a sus autores favoritos. No por eso le dan la espalda a la tecnología. Los booktubers, chicos o adultos que suben videos a las redes compartiendo recomendaciones de lecturas, son referentes para la llamada Generación Z, y cuando alguno de ellos decide publicar su propio libro, el furor es inmediato y se suman a la lista de best sellers consagrados, como John Green, James Dashner y George R. R. Martin.

En la pasada Feria Internacional del Libro de Buenos Aires la presencia del español Javier Ruescas desató una auténtica fiebre de fans que colmaron el auditorio José Hernández y formaron larguísimas colas para obtener un ejemplar autografiado de su libro Prohibido creer en historias de amor. El mismo furor que despertó su compatriota Andreo Rowling o la mexicana Claudia Rodríguez.

"Algunos pensaban que era una moda, pero ya se cumplieron veinte años de Harry Potter y diez de Los juegos del hambre -dijo entonces a LA NACION Cristina Alemany, representante de la Comisión Juvenil de la Fundación El Libro-. Eso fue un viaje de ida. Después los chicos descubrieron que querían seguir leyendo y algunos que además querían escribir o ser editores. Hoy son los actores más importantes en un mercado difícil."

En esta edición de LA NACION revista Fabiana Scherer traza un mapa de la literatura juvenil, una guía para orientar a padres y jóvenes lectores en este viaje que emprendieron cuando algunos pensaban que solo dedicaban su ocio a la Play. Un viaje a un mundo donde la fantasía y las complejas realidades de su tiempo conviven en historias impregnadas del maravilloso aroma de un libro nuevo.

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