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Análisis táctico. Rojo: el tercer N° 9 tuvo más olfato goleador que Higuaín y Agüero

Christian Leblebidjian
El gol de la victoria: ya salió el derechazo de Rojo al rincón
El gol de la victoria: ya salió el derechazo de Rojo al rincón Fuente: AP
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26 de junio de 2018  • 17:28

El Mundial no da muchas oportunidades para cambiar el rumbo de los partidos. Y menos en un equipo como el argentino, confundido desde sus ideas iniciales (desde el sistema táctico y un estilo difuso) y frágil mentalmente para sobreponerse a golpes anímicos como pudo ser el penal de Javier Mascherano y el 1-1 de Moses, no bien comenzado el segundo tiempo. Pero siempre está el director técnico, en este caso Jorge Sampaoli , para buscar torcer la historia, para intentar modificaciones, ya sea de nombres, de esquema o de estrategia. Incluso puede combinar los tres aspectos en una misma decisión.

Por eso el entrenador festejó ante Nigeria. No se le había dado en los partidos anteriores ante Islandia y Croacia. Sampaoli no venía acertando con las formaciones iniciales, pero tampoco con los cambios. Ayer llamó a Cristian Pavón , a los pocos minutos dudó, y al rato lo volvió a convocar. El wing de Boca ingresó por Enzo Pérez y se ubicó como punta por la derecha. Se movió algo más adelantado que su colega de River, y aportó una característica más vertical, más ofensiva para forzar los duelos uno vs. uno y darle a Lionel Messi otra alternativa de sociedad, siendo Pavón uno de los que más se entendió en los entrenamientos de los meses finales con el 10. Pero Messi y Pavón ni siquiera pudieron entenderse para jugar un "córner corto": nunca metieron el centro al área en un par de intentos de jugada preparada. Demoraron tanto que fueron neutralizados por la defensa nigeriana.

El segundo ingreso fue el de Maximiliano Meza por Di María. Puesto por puesto, aunque distintas características. El mediocampista de Independiente, con un porcentaje bastante más alto en la "toma de decisiones" que el jugador de PSG, siguió por la izquierda. Intentó desbordar, pero no pudo. La presión era mucha y el contexto pareció superarlo por momentos, pero nunca dejó de intentar. No se achicó ante el primer error.

El gol de Marcos Rojo que marcó el 2-1 para la Argentina - Fuente: Tv Pública

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El cambio de dibujo para atacar con 4 delanteros llegó con la entrada de Sergio Agüero por Nicolás Tagliafico, a once minutos del final: centro delantero por lateral izquierdo. El doble 9 compuesto por Higuaín y el Kun esperaba el abastecimiento de Pavón y Meza (desde las bandas) y de Messi, ya parado fuera del área en una zona más central, como enganche. Pero el que rompió el partido fue Marcos Rojo, con esa aparición como tercer 9 dentro del área, para impactar de volea y con su pie inhábil -el derecho-, un gran centro de Mercado (una de las pocas veces que los futbolistas argentinos pudieron levantar la pelota con potencia y precisión desde las bandas). Cuando el defensor de Sevilla impactó la asistencia, Rojo se filtró entre Agüero (iba al primer palo) e Higuaín (aparecía más retrasado, por el centro). El punto penal fue de Rojo. Y el lugar donde nació el festejo del plantel argentino.

No es la primera vez que un central termina yendo como N° 9 y es decisivo en la conquista de un gol. Esta vez fue el 2-1 de un partido que para la selección venía muy cuesta arriba. Quizás fue el momento que menos se lo esperaba, porque la Argentina no tiraba centros y porque ya tenía como referencias de área a Higuaín y Agüero.

Resumen del partido Argentina - Nigeria en el Mundial de Rusia 2018

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¿Habrá sido un pedido del DT o un acto intuitivo del propio Rojo ante un reloj que se consumía? El exdefensor de Estudiantes dijo luego que estaba convencido de que iba a hacer un gol. Y ese factor, en medio de tantas presiones, suma para "atacar el espacio" con convicciones, para llegar desde atrás pasando de stopper por la izquierda a centrodelantero.

Sampaoli tuvo su recompensa porque forzó, con los intentos, generarles a los jugadores indicadores desde los cambios que debían buscar con centros al área en un partido que el ataque había ofrecido muy poca claridad en los metros finales para jugar por abajo. No lo ganó Higuaín, tampoco Agüero. Fue Rojo. Pero el gol llegó con un centro. Y al fin Sampaoli pudo sonreír con una modificación que, aunque de manera indirecta, le dio resultados.

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