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Una burocracia estatal para el siglo XXI

Andrés Ibarra
Andrés Ibarra PARA LA NACION
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27 de junio de 2018  

Creemos que la gran mayoría de las personas que integran el Estado tienen una vocación de servicio público por la cual lo eligen como lugar para desarrollar sus habilidades, hacer carrera y crecer. Sin embargo, a través de décadas, y muchas veces por responsabilidad de la propia dirigencia política, se descuidó el funcionamiento de la administración y del propio empleado: las herramientas de trabajo fueron quedando obsoletas, la tecnología ajena, las plantas de personal aumentaron notablemente en todas las jurisdicciones entre 2005 y 2015, los trámites se hicieron cada vez más lentos y la "burocracia estatal" adquirió un tinte peyorativo motivado por esa combinación de malas prácticas.

Un Estado de calidad es una deuda histórica y el mejor legado que podemos dejar para el futuro. Desde el gobierno nacional, y como una de las políticas centrales que integran el plan de gobierno del presidente Macri, nos propusimos trabajar cada día desde el inicio de la gestión en la necesidad de transformar el funcionamiento del Estado en nuestro país. Queremos una administración pública que dé servicios eficientes y que simplifique los trámites de personas y empresas. En definitiva, un Estado que le facilite la vida a la gente.

Somos conscientes de que aún existe una preocupación importante en gran parte de nuestra sociedad por el tamaño del Estado. Sin embargo, no debemos caer en la simplificación de decir que con una reducción de la planta estaríamos resolviendo las malas prácticas y la enorme burocracia estatal existente. Es verdad, en cambio, que se ejecuta una política de mucha austeridad y planificación de las dotaciones junto a una importante reingeniería de los procesos de gestión para evaluar si las tareas que se llevan adelante responden a necesidades ciudadanas concretas. No cabe duda de que para que el trabajador pueda crecer profesionalmente mientras brinda lo mejor de sí por el país debe contar con los medios para hacerlo: tecnología, sistemas de gestión, procesos adecuados y capacitación.

Entendemos que un empleado formado y valorado es un trabajador que da lo mejor de sí: es un trámite que se realiza más rápido, una mejor atención, menos burocracia y más tiempo para los argentinos. Por y para eso, entre otras medidas, relanzamos el Instituto Nacional de la Administración Pública; efectivizamos, por concurso, más de 2800 pases a planta de personas que trabajaban desde hace más de 10 años; implementamos un incentivo por presentismo para reconocer al empleado que cumple y estamos en proceso de incorporar las evaluaciones de desempeño en toda la administración.

Más de 180.000 empleados ya se capacitaron en el uso del Sistema de Gestión Documental Electrónica, lo que posibilita que los miles de trámites de todo el país que llegan a las oficinas se puedan hacer por internet, con mayor agilidad y un importante ahorro de costos. La imagen de enormes pilas de archivos y documentos en los escritorios públicos ya está siendo parte de una triste historia reciente.

Queremos que los trabajadores encuentren en lo público una organización que potencie sus habilidades, un lugar donde puedan hacer carrera, crecer y aportar al crecimiento del país. Valores como la austeridad, la transparencia, la idoneidad, el mérito y la calidad de atención, van siendo una realidad de nuestro servicio público.

A todos aquellos empleados que cumplen su rol de servidores públicos, quiero hacerles llegar un saludo en su día y acompañarlos con este mensaje sobre el rol fundamental que cumplen en la construcción de una administración pública del siglo XXI.

Ministro de Modernización de la Nación

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