Luego de tres años y medio de viaje, la sonda Hayabusa2 llegó al asteroide Ryugu, a 280 millones de km de la Tierra

Durante los próximos meses tomará muestras del cuerpo rocoso y las traerá a nuestro planeta Crédito: Twitter: Agencia Espacial JAXA
27 de junio de 2018  • 14:32

TOKIO.- La sonda japonesa no tripulada Hayabusa2 llegó hoy, tras un viaje de tres años y medio por el espacio , a solo 20 km del asteroide Ryugu, donde el módulo MASCOT intentará realizar un aterrizaje para explorar su superficie, según informó la agencia espacial nipona, JAXA.

Ryugu es un cuerpo rocoso con forma de diamante y unos 900 metros de diámetro, situado a 280 millones de kilómetros de la Tierra. Como los asteroides son considerados restos del origen del Sistema Solar, los datos recabados en la misión permitirán conocer más pistas sobre los comienzos de nuestro vecindario galáctico cercano y el inicio de la vida en nuestro planeta.

"Hemos recorrido un largo camino. Pero a partir de ahora vamos a continuar con el objetivo real de nuestra misión", dijo el gestor de la misión, Makoto Yoshikawa y contó que la llegada de la sonda a su destino fue celebrara con aplausos y abrazos.

El asteroide Ryugu (derecha) tiene forma de diamante y 900 metros de diámetro Crédito: Twitter / Agencia Espacial JAXA

Durante los próximos meses, Hayabusa2 buscará un lugar propicio para desplegar el módulo de aterrizaje y tras lanzar un proyectil de cobre sobre Ryugu intentará tomar muestras superficiales por aspiración, que traerá de vuelta a la Tierra en el año 2020. Según el director del proyecto, Yuichi Tsuda, la elección del lugar de descenso será "a la vez interesante y difícil" porque Ryugu tiene varios grandes cráteres.

Una vez aterrizado, el robot MASCOT permanecerá en la superficie del asteroide para estudiar su temperatura, gravedad, composición mineral y campo magnético. También buscará rastros de agua.

MASCOT es de fabricación franco-alemana, pesa diez kilos, tiene el tamaño de una caja de zapatos y podrá desplazarse hasta 70 metros gracias a sus sensores y su brazo impulsor. Permanecerá activo todo el tiempo que dure su batería y será controlado desde el Centro Alemán de Aeronáutica y Astronáutica (DLR), ubicado en Colonia. Los investigadores esperan recibir unas 16 horas de datos

Agencias AP y DPA

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