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Tres remakes imperdibles que se reponen para disfrutar en Netflix

Temple de acero, Cabo de miedo y Sintonía de amor regresan con sutiles aproximaciones a las originales, pero con vueltas de tuerca originales
Paula Vázquez Prieto
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28 de junio de 2018  

El arte de la remake es casi tan antiguo como el cinematógrafo. Argumentos que se reciclan, historias que se repiten, películas que vuelven a hacerse desde un nuevo género, un cambio de época o una mirada renovada. Hay reversiones que se llaman igual, otras que siguen al pie de la letra el original y algunas que se proponen como una relectura, como una forma oblicua de actualizar el pasado con la conciencia de ser parte de esa celebración. Para entender mejor, acá hay algunas remakes y no tanto que podemos seguir disfrutando.

Temple de acero

Temple de acero, una recreación de los hermanos Coen
Temple de acero, una recreación de los hermanos Coen Fuente: Archivo

(True Grit, Estados Unidos, 2010) / Dirección: Joel y Ethan Coen / Duración: 110' / Disponible en: Netflix. Temple de acero es la remake filmada por los hermanos Coen en 2010 -con el mismo título original de True Grit- de un western de Henry Hathaway protagonizado por un ya veterano John Wayne en 1969 (ambas inspiradas en la novela de Charles Portis de 1968). Exponente tardío y crepuscular de un género que ya había vivido los sacudones del cine de Sam Peckinpah y del spaghetti italiano, la vieja Temple de acero está teñida de un aire de amarga venganza, de una crepuscular melancolía que habla del final del viejo oeste así como del testamento fílmico de su director y su protagonista. La decisión de los Coen de suspender su ironía radical y apropiarse de esa historia para darle una nueva vida no exenta de aquel espíritu nostálgico apartó a esta remake del tono habitual de su ya célebre filmografía.

Trailer de Temple de Acero - Fuente: YouTube

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Esa idea de ser artesanos por primera vez, de ver a Hollywood no solo como esa enorme maquinaria productora de ensueños y lugares comunes, sino creadora de genuinos artificios, dio a su western una vitalidad originaria, el soplo de aire fresco para un género que parecía considerado parte de un museo. La impensable alianza entre una adolescente que busca al asesino de su padre (Hailee Steinfeld), un alguacil borracho y pendenciero de gatillo y copa fáciles (extraordinario Jeff Bridges), y un ranchero de Texas atado a deberes y ambiciones (Matt Damon) se construye como un camino que tiene mucho de redención y autodescubrimiento, experiencia que los mismos Coen ejercitan respecto de su cine y el pasado de un país en el que se han hecho célebres por su mirada crítica sin nunca perder el humor.

Cabo de miedo

Cabo de miedo con Robert De Niro, una pieza de culto
Cabo de miedo con Robert De Niro, una pieza de culto Fuente: Archivo

(Cape Fear, Estados Unidos, 1991) / Dirección:Martin Scorsese / Duración: 128' / Disponible en: Netflix. Inspirada no solo en la novela que dio origen a la película del inglés J. Lee Thompson - The Executioners, de John MacDonald-, sino también en el guion escrito para esa versión de 1962 por James R. Webb, la remake de Scorsese supuso un nuevo encuentro con Steven Spielberg como productor -luego de El color del dinero- y el desafío de apropiarse de una historia que inicialmente parecía no convencerlo del todo. Obligado a cumplir un contrato con la Universal -que le había brindado su apoyo para la distribución de la polémica La última tentación de Cristo-, Scorsese decidió aceptar el encargo solo si podía pensar su película a partir de un juego de referencias con la original.

El primer acierto fue entonces incluir a los protagonistas de los años 60, Gregory Peck y Robert Mitchum, en sendos papeles secundarios: el abogado Lee Heller y el teniente Edgar, respectivamente. Ese guiño cinéfilo se sumó a otros: la participación de Henry Bumstead, un emblemático director de arte que trabajó en películas como Matar a un ruiseñor o El golpe; la reversión de la música original de Bernard Herrmann, para celebrar aquel clima de tensión hitchcockiana que definió a la original de Thompson, y la inclusión de Saúl Bass -famoso por los créditos de Vértigo, El hombre del brazo de oro y la escena de apertura de Amor sin barreras- en la elaboración de los títulos de su flamante Cabo de miedo.

Fragmento de Cabo de miedo - Fuente: YouTube

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Uno de los mejores aportes de la mirada de Scorsese a ese thriller de asedio y locura tenía que ver con teñir de cierta ambigüedad a la familia de San Bowden (Nick Nolte) que era perseguida por un Cady (Robert De Niro) sediento de venganza y recién salido de prisión. Así, la responsabilidad del abogado Bowden es determinante en la condena de Cady (cosa que no ocurría en la original), la hija de la familia perseguida ya no es una niña de ocho años, sino una adolescente que resulta clave para la mórbida obsesión del criminal (famoso despegue de Juliette Lewis), y la mujer atacada por el vengador apenas sale de la cárcel no es una desconocida, sino la secretaria y amante de Nolte (lo cual agrega una dimensión moral a su culpabilidad). De esta manera, Scorsese tensa las cuerdas de su representación, sorteando las restricciones morales de la versión original que enfrentaban a la familia inocente con el brutal perseguidor, para escenificar un territorio de culpas y secretos, de deseos y ambigüedades que hacen de esta nueva Cabo de miedo una película tan propia como heredada.

Sintonía de amor

Sintonía de amor, una cita para atrapar un espíritu de época
Sintonía de amor, una cita para atrapar un espíritu de época Fuente: Archivo

(Sleepless in Seattle, Estados Unidos, 1993) / Dirección: Nora Ephron / Duración: 105' / Disponible en: Netflix. Es una nueva mirada sobre una historia que ya había tenido dos versiones. O un original y una remake. Pero vayamos al principio. En 1939, Leo McCarey -uno de los grandes directores de comedia del clasicismo, maestro de maestros como Howard Hawks- dirigió los amores y desencuentros de una pareja que se conoce a bordo de un transatlántico y se cita seis meses después en la cima del Empire State. Entonces eran Irene Dunne y Charles Boyer y la película se llamó Cita de amor ( Love Affair). En 1957, decidió hacer una autoremake (siguiendo a Hitchcock que un año antes había hecho lo mismo con El hombre que sabía demasiado) con Deborah Kerr y Cary Grant. Algo para recordar ( An Affair to Remember) se convirtió en la comedia de culto para toda una generación de la que la propia Ephron fue parte, una especie de emblema de un romanticismo festivo y lacrimógeno al mismo tiempo, una cita imprescindible con el género una vez al año y pañuelos en mano.

Trailer de Sintonía de amor - Fuente: YouTube

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La genialidad de Ephron muchos años después consistió en recuperar ese espíritu de fan y combinarlo con un estilo que ya había consagrado en el guion ejemplar de Cuando Harry conoció a Sally, dirigida por Rob Reiner. ¿Qué mejor forma de recuperar la esencia clásica de la comedia que representar el romance como si estuviéramos recreando una película? Así, Algo para recordar forma parte del universo ficcional de Sam (Tom Hanks) y Annie (Meg Ryan) en Sintonía de amor, se hace presente en las discusiones sobre si es o no la madre de las chick flicks, se convierte en cita de lugares y canciones, se hace parte de esa mirada que le rinde homenaje sin confinarla nunca al pedestal.

La clave de las películas que se proponen como relecturas es justamente esa sutil aproximación al objeto venerado sin nunca perder de vista la autonomía de la propia creación, el sentir que en ese culto hay nueva vida, que en esa nueva versión late tanto el pulso del origen como los acordes de su recreación.

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