El presidente de Corea del Sur quiere que la gente trabaje menos y tenga mas hijos

La propuesta es que las grandes empresas reduzcan la jornada laboral de 68 horas semanales a las 52 horas
La propuesta es que las grandes empresas reduzcan la jornada laboral de 68 horas semanales a las 52 horas Crédito: Shutterstock
Brian Murphy
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28 de junio de 2018  • 11:10

SEÚL (The Washington Post).- El próximo lunes, cuando los surcoreanos vuelvan al trabajo después del fin de semana, empezarán a ser parte de un gran experimento social. La propuesta es simple: el gobierno de Corea del Sur quiere reducir la semana laboral de las grandes empresas para darlas más tiempo libre a los empleados, con los benéficos efectos colaterales que ello implica, como mejor salud, menos estrés, y de paso tal ves empujar para arriba una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. Hasta ahí, ¿quién podría objetarlo?

Bueno, precisamente los empleados de oficina, que creen que aunque la semana laboral actual de 68 horas se reduzca a las 52 horas que prevé la iniciativa, igual terminarán trabajando la misma cantidad de extenuantes horas.

"Imposible. ¿52 horas?", dice con desconfianza Hyun-Soo, asistente contable de 26 años en una gran empresa de telecomunicaciones, mientras aprovecha la pausa vespertina para fumarse un cigarrillo. Hyun-Soo pidió que no se mencione su apellido ni la empresa para la que trabaja, por temor a perjudicar su carrera.

"Las leyes que estipulan horarios laborales quedan en el papel", agrega. "En Corea, la realidad es que vamos a trabajar, y trabajar, y trabajar."

La tasa de natalidad en Corea del Sur es de 1,2 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo, junto con Italia y España
La tasa de natalidad en Corea del Sur es de 1,2 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo, junto con Italia y España Crédito: Shutterstock

Las empresas también tienen sus reservas al respecto. Se preguntan si tendrán que contratar más personal o aumentar las horas extras para no quedar rezagados en el hipercompetitivo mercado del Sudeste Asiático, donde trabajar a destajo suele ser la norma.

La incertidumbre y los sentimientos encontrados son tales que la semana pasada el gobierno acordó un plazo de seis meses "de gracia" para aplicar la nueva normativa, que obliga a las empresas con más de 300 empleados a reducir la semana laboral.

Esa gradualidad es una importante concesión de parte del presidente Moon Jae-in , quien aspira a que sus esfuerzos por equilibrar la vida personal y la vida laboral de los surcoreanos sea la rúbrica de su mandato, junto con el acercamiento a Corea del Norte. El gobierno de Moon ya incrementó el salario mínimo por hora trabajada en un 16%, hasta llevarlo a los 7 dólares, el mayor salto en casi dos décadas. También lanzaron programas de reducción de costos para las pymes y los comercios minoristas.

"La sobrecarga laboral no debe seguir en nuestra sociedad", dijo Moon en enero, cuando sacó a relucir por primera vez la idea de recortar la semana laboral. "Es imposible tener una vida feliz cuando el trabajo a destajo y la sobrecarga laboral se vuelven rutina."

Sin embargo, aumentar el salario mínimo y ayudar a los pequeños comerciantes es mucho más fácil que modificar una cultura del trabajo que fue grabada a fuego en muchos surcoreanos durante los 60 años de ascenso económico de ese país, desde la pobreza de la posguerra hasta convertirse en una potencia industrial.

Ya se abiertamente o de manera tácita, las grandes empresas surcoreanas suelen darle un valor primordial al compromiso infatigable de sus empleados. Si el jefe todavía está en la oficina, nadie se atreve a pensar que su día de trabajo ha terminado. Y si hay una salida de karaoke con los compañeros que se extiende hasta tarde a la noche, hay que aguantársela.

Las tácticas de las empresas

Para cumplir con esta iniciativa del gobierno, algunas empresas optaron literalmente por desenchufar las máquinas: cortan las redes para obligar a la gente a irse a su casa a una hora razonable. Otros lugares han instalado cámaras de seguridad para asegurarse de que los empleados no se queden hasta cualquier hora, o que no lleguen demasiado temprano. Otra táctica novedosa es un sistema de tarjetas electrónicas que limita las pausas para fumar y tomar café, y así alentar a los empleados a hacer su tarea sin necesidad de horas extras.

Park Jeong-hwan, subgerente de sucursal del banco KB Kookmin, dice que puede cenar todos los días con su familia desde que el año pasado, su empresa introdujo un sistema de "apagado de computadoras" desde las 19.30 hasta las 8.30, como forma de anticiparse a las nuevas normas ahora implementadas por el gobierno de Seúl.

"Durante los primeros días, los empleados ni siquiera se iban a su casa cuando se apagaba la computadora, y se quedaban ahí sentados frente a la pantalla negra", dice Park. Poco a poco, sin embargo, el nuevo horario fue prendiendo y los empleados empezaron a anotarse en un gimnasio o en otras actividades after-office. Los delegados sindicales también suelen revisar los registros de las cámaras de seguridad para informar de cualquier situación de trabajo extra no autorizado.

Corea del Sur no es el único país en esa situación. De hecho, según las estadísticas, México y Costa Rica tienen jornadas laborales más largas que los países desarrollados, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sin embargo, la OCDE advierte que sus datos incluyen factores tales como los múltiples empleos de medio tiempo, o los segundos o terceros empleos, que podrían explicar la alta carga horaria en países latinoamericanos. Esos datos tampoco dan cuenta del constante chequeo de emails y el trabajo hecho desde el hogar, ni el resto de los factores que hacen que la vida laboral no se detenga en ningún momento en muchos países. Según los datos de la OCDE, Estados Unidos está un poco por encima del promedio de horas de trabajo semanales, y Japón apenas por debajo. Alemania, tiene la menor carga de horas laborales anuales del mundo.

Lo que hace que Corea del Sur se destaque en este contexto es que las reformas, en este caso, son impulsadas desde el poder, y no reclamos que se incubaron en las plantas de las fábricas. De hecho, el presidente surcoreano se propone incluso dar el ejemplo y establecer un precedente: su oficina de prensa suele hacer hincapié en los descansos y los días de vacaciones que se toma el presidente.

Otros funcionarios han hecho alusiones mucho más directas sobre lo que se espera de las parejas ahora que tengan más tiempo libre para compartir.

Chung Hyun.back, ministro de familia e igualdad de género, calificó de "inhumanamente larga" la jornada laboral de su país, y culpó al agotamiento y al estrés como una de las razones de la caída en los índices de natalidad, aunque muchas mujeres surcoreanas atribuyen su decisión de no tener hijos al alto costo de vida y otros factores. Según las estadísticas de la OCDE. La tasa de natalidad en Corea del Sur es de 1,2 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo, junto con Italia y España. En Estados Unidos, el índice es de 1,8 hijos por mujer.

Uno de los mayores éxitos de la televisión surcoreana en 2014 fue el programa Misaeng, que puede ser traducido como "vida incompleta" o "no vivo todavía", una serie que se desarrollaba en un entorno laboral y que tocaba todos los temas candentes de la vida de oficina en Corea del Sur: interminables horas de trabajo, bullying entre compañeros, acoso sexual y la competencia despiadada.

Traducción de Jaime Arrambide

Los países del OCDE con las jornadas laborales más extensas:

(Horas trabajadas por persona por año)

1. México: 2255

2. Costa Rica: 2212

3.Corea del Sur: 2069

4. Grecia: 2035

5. Chile: 1974

6. Rusia: 1974

7. Polonia: 1928

8. Letonia: 1910

9. Israel: 1889

10. Lituania: 1885

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